martes, septiembre 29, 2026

¿ACAMPANDO PARA EL ENFRENTAMIENTO? ¡QUE SE ATREVAN!


Vista de la nueva acampada en la Puerta del Sol (bajo el Signo del Reloj) Botón de muestra flagrante de la huida hacia adelante de la izquierda española pilotada desde la Moncloa, tras el fracaso polvoriento de su principal (e inconfesado) objetivo, la muerte política de Isabel AYUSO, sobreviviente (de milagro) de la grandiosa  operación de acoso y derribo contra ella, de la obsesión rayana en la locura que ella habrá inspirado al inquilino de la Moncloa, y de la campaña de una agitación callejera, que tras derivar en apoyo  a MARI CARMEN y en apoyo a la lucha contra los desahucios, había arrancado (nota bene) en una manifestación delante del ático dichoso, bajo un signo claramente anti-AYUSO (lo que la radiotelevisión pública ahora púdicamente esconde) ¿Expropiaciones o rupturas de contrato (y su corolario inevitable, el de okupaciones), como la izquierda propone? En principio, NO. En nombre del derecho de propiedad privada, de la sguridad jurídica y en suma, del Orden Público y del Estado de Derecho

Han pasado 15 años, nada menos, desde aquel fenómeno -el 15-M- que tanta conmoción social (sic) produciría y tanto traumatismo interno en algunos como en mí, como puntualmente lo dejé registrado en mi librito, "Guerra del 36 e indignación callejera", donde ensayé, es verdad, un abordaje (filosófico o meta político) de la indignación, del tipo fenomenológico, consciente de lo inédito y novedoso del mismo. Debido a ello y también a otros factores y circunstancias diversas, no se me tome por un pedante o un presuntuoso, si digo que el reto que plantea ahora la izquierda al Estado de derecho, a la administración de la Comunidad (autónoma) de Madrid y al conjunto de la sociedad española en general, carece de la carga explosiva de provocación insidiosa y de desafío (subversivo)  -con un tufo a patio de prisión (de comunes) inconfundible que fue lo que me puso ojo avizor y en estado de alerta-, el que arrastraban (semi-inconscientes) los indignados de entonces y todos los que aquellos llegaron a contagiar de su indignación -como una epidemia de fiebre-  en aquellas algaradas callejeras y acampadas, con olor (inconfundible) a porro, a jerga (quinqui) carcelaria y a promiscuidad social con tufo homosexual -masculino o femenino- igualmente  inconfundible, y a favor todo ello de una presión mediática -interior como exterior- propiamente inaguantable e inasumible.  

Con FRANCO se construyeron más de cuatro millones de viviendas protegidas. Decir eso ¿es ser punible de delito de lesa memoria democrática? Lo sería entonces también Enrique SANTIAGO de Sumar, que invocaba hoy en la RTVE -La Noche en 24 horas- la política y la legislación franquista en materia de vivienda. La crisis de la vivienda es un (triste) fenómeno de nuestra época, que trasciende -doy fe- las fronteras en Europa. Con la fuerza moral todo lo que precede, de todos los meses -más de cuatro, ya ni recuerdo- deambulando sin techo, día y noche por las calles de Bruselas, víctima de un desahucio injusto, (como el de CARMEN pero en peor) en un eco de la crisis de la vivienda. Tras lo que dejé el país, al cabo de treinta y ocho años de residencia, y regresé a España tras más años aún de ausencia. O FELIX CULPA! 

Y soy consciente expresándome tan abiertamente así, que nadie o casi nadie compartió aquella visión o punto de vista (tan catastrófica) conmigo, ni siquiera los que compartían -en más o en menos- mis posturas ideológicas, y fue cuando empecé a vislumbrar el vacío y la soledad (sobrecogedores) que mi recorrido interior -a favor de mi larga expatriación nota bene- fatalmente me dejaba como legado. Como un maleficio,  como una suerte astral o señal del Destino. Bajo el signo -así lo escribí en uno de mis poemas- (*) de un Dios-Moloch, el que simbolizaba omnipresente y en testigo silencioso -de los que ven pero se callan-, el reloj de la Puerta del Sol, con su conciencia lucida del Tiempo que no vuelve y la memoria honda del pasado que no pasa, de aquella Noche de San Daniel o del Matadero -policías y fuerzas del Orden, contra estudiantes (horresco referens!)-, que transcurrió precisamente allí, gravitando de cerca -los acontecimientos tan trágicos de entonces- sobre los indignados de ayer y de hoy, como una señal de advertencia, como una amenaza cercana. Y ahora se diría que volvemos a las andadas. 

Que el enfrentamiento -Delegación del Gobierno (socialista)-Presidencia de la Comunidad de Madrid-, que apunta sigiloso, el que ha desatado la acampada en curso, se ve -se mire por donde se mire- surcado de malos y funestos presagios. Donde aparece claramente emplazado el delegado (socialista) de Gobierno en la Comunidad de Madrid, acusado de incompetencia a la hora de abordar enérgica y resueltamente la situación, y de negligencia cómplice. Pero del lado del Orden, del Estado de Derecho, léase de la Comunidad de Madrid, tienen una preciosa baza de un valor incalculable, la memoria del 15-M y más crucial y preciosa aún, la del 25-S (2011) , de Ocupa el Congreso, y  de los que acertaron a resolver la situación entonces, los que pusieron de su parte la suerte que pendía de un hilo. 

Que el que la masa indignada -del NO-, llegase a desbordar el (fuerte) cordón de anti-disturbios  en torno al Congreso de Diputados -horresco referens!- estuvo (doy fe)  en un tris.  Con la diferencia que las riendas del poder las llevaba entonces la inepta (y desesperante) Cristina CIFUENTES, y hoy en cambio las lleva la perspicaz y enérgica Isabel AYUSO. ¿Quieren pues el enfrentamiento? ¿En desprecio (olímpico) del Estado de Derecho y de la Constitución, y en una clara violación de las reglas del juego (democrático)? Que se atrevan. ¡Que se arrepentirán de todas todas! Por las malas o por las buenas!


Jornada del 25-S (25 septiembre 2012) Operación "Rodea el Congreso",último coletazo del 15-M Memoria del 25-S, baza crucial y preciosa  en defensa del Estado de derecho frente a la acometida de la nueva indignación callejera detrás de la acampada en curso en la Puerta del Sol, en desprecio (olímpico) del Estado de Derecho, de la Constitución, y en flagrante violación de las reglas de juego democráticas, y en señal de desafío, y de amenaza insurreccional (callejera). Y es la memoria de los que salvaron la (peligrosa) situación entonces, y evitaron in extremis el salto en el vacío de la sociedad española, léase el asalto al Congreso de Diputados. Sabrán ayudar a los que enfrentan el desafío insurreccional de la nueva indignación. de la acampada en curso y de la  perspectiva de nuevas algaradas callejeras

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