En visita al Vaticano (en la foto) ante el Papa FRANCISCO que nunca vino (porque no quiso) a España, la presidenta de la comunidad de Madrid, y su alcalde, José Luis MARTINEZ ALMEIDA, antiguo alumno del colegio (madrileño) de RETAMAR, y socio -de notoriedad pública- del OPUS DEI. Quien ante el anuncio de la próxima visita papal a España -de Leon XIV, el papa PREVOST-, se habrá apresurado a expresar su "compromiso total y absoluto con la visita del Papa". Amén de su puesta a disposición de la Nunciatura -del nuncio Piero POPPO- y del Arzobispado. Un apoyo, una defensa papal que tiene algo de insólito y de excepcional. ¿Contra quién? ¿La izquierda? Hasta prueba de lo contrario, parece que no. Lejos ya como sea, la unanimidad rodeando y apoteósicamente aclamando las visitas papales (a España) y unos papas a los "que quería todo el mundo" De un mundo que se fue. Para no volver
Las sirenas de alerta que vienen y van alejándose y vuelven y se repiten de un bombardeo aéreo se me antoja compararlas a los anuncios como en ráfagas informativas de la próxima visita papal y los negros presagios que arrastran, vista la falta de unanimidad de la que todas luces aquella viene ahora a a adolecer -comparándolo con visitas papales anteriores-, y es contra todos aquellos que en perfecto uso de su libertad (constitucional) de expresión y nota bene sobre todo de su libertad interior, osan manifestar y hacer publica su (categórica) oposición a la visita. Como ocurre con el autor de estas líneas.
Y en esa estamos, cuando cae en nuestras manos, una entrevista a toda doble pagina y con gran realce grafico anunciada en un diario madrileño en su edición de hoy, del actual presidente de la Conferencia Episcopal española intentando con gran despliegue publicitario el vendernos (un decir) a todos los ciudadanos, léase a la inmensa mayoría de ellos -ovejas fieles por propia definición en un Estado (cuasi) confesionalmente como lo es el español-, el anuncio de la próxima visita (pontificia). Realidad paralela (sic), de otro planeta, tomar deseos o votos piadosos por realidades, eso es lo que mayormente esa entrevista nos da a entender o nos inspira.
La (triste) realidad, primera y principal, de los abusos sexuales de menores (a su cargo) a manos de eclesiásticos -de la Iglesia-, que su excelencia trata de minimizar ("cuando es un problema grave en otros focos de la sociedad") (sic) Y no hubiéramos decidido (mi palabra) poner (de nuevo) el dedo en la llaga, abordar (o sea) una lacra, un mal tan letal, tan desgarrador, si no nos hubiéramos sentido desafiados -léase pro-vo-ca- dos por ciertas circunstancias desazonantes rodeando a la visita, como lo es la personalidad del Nuncio de su/santidad, principal encargado de la preparación y buen desarrollo de la misma, que arrastra -en su anterior trayectoria- sospechas de encubrimiento de casos de pedofilia. O el caso pendiente de resolución del obispo SORNOZA -del que ya hablamos en nuestro blog. Del que el Tribunal (Apostólico) de la SANTA ROTA ha solicitado la apertura de un proceso canónico y penal por un delito de pedofilia -con un menor, en el momento de los hechos bajo su tutela- y a los que la Santa Sede vaticana no ha dado hasta hoy respuesta, ni la dará ,ni antes ni después de la visita. Palabra de profecía. O el tema en ascuas -o en carne viva- de la inmigracion donde su excelencia, diciendo (muy clericalmente) un párrafo tras otro digo donde dije Diego, trata de vendernos, en la Península como en las Islas Canarias -contra el sector político y social (comentario del entrevistador) que está criticando esa postura-, no sólo la regularización pasada -del orden (en cifras creíbles) de un millón de personas- sino incluso regularizaciones futuras. O en fin, last but not least, sobre la polarización, léase las ideologías, los extremismos. En donde el Santo Padre -Monseñor ARGUELLO dixit-, "no habló de ninguna en concreto", y donde no obstante se pone de manifiesto que no leímos los mismos periódicos, ni los responsables de ciertos despachos periodísticos oyeron del Papa PREVOST -léase su puesta en guardia contra la ultraderecha (sic)- ni interpretaron lo mismo.
Y ante las acusaciones o reproches que fatalmente van a llover sobre mí de la lectura de este articulo, me descargo de inmediato declarando ser consciente no solo del liderazgo espiritual de la figura del sumo/pontífice, sino también de su función social tribúnica -heredera en versión católica y cristiana de la figura romano/pagana del tribuno de la plebe-, que acentuó y subrayó aún más si cabe el Concilio Vaticano II. Y ante ello protesto y me reafirmo una vez más en el no querer llevarme, mi palabra, -de por mis posturas en materia de política religiosa- a nadie al desierto conmigo (*) Lo que suscribo
(*): Esa era la advertencia como un conjuro obsesionante que me repetía sin parar el pastor protestante ("fundamentalista") holandés, Herman HEGGER, antiguo sacerdote católico, que me acogió en su casa en los Países Bajos cuando salí de Portugal. De no llevarme a la gente (por mis posturas "radicales" se entiende) al desierto (psicológico y espiritual) conmigo. Como los falsos profetas (de calamidades, léase de derechas) De acuerdo, pero si quieren venir ellos voluntariamente, ¡Bien venidos al desierto! y ¡Suerte en la aventura!


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