viernes, febrero 27, 2026

23-F, EL ENIGMA SIGUE EN PIE

 


La División acorazada Brunete que mandaba el 23-F el general YUSTE, tras la destitución del general TORRES ROJAS, fue decisiva en el fracaso del golpe. Dispuestos ya todos sus altos mandos -salvo el jefe de la División, que ni estaba ni se le esperaba a la sazón- a sumarse a la sublevación y marchar sobre Madrid, fue frenada in extremis por el capitán general -QUINTANA LACACI- jefe de la región militar madrileña, por obediencia al Rey y en nombre del testamento de FRANCO a los españoles: la pertinencia de lo cual ni los franquistas incondicionales y recalcitrantes pueden desmentir

A  vueltas con el 23-F. ¿Aún? Sí que hay que rendirse a la evidencia, por muy afligente y decepcionante que para algunos lo sea. Que estamos en lo sucesivo ante un hito mayor de nuestra Historia. ¿Ante ese fracaso? Sí por cierto, que como coinciden en la reciente efemérides los analistas ya nada sera igual a partir del momento ése. Pese al fracaso, y gracias a él al mismo tiempo, que no fue otro sino LENIN quien dijo aquello (fuera de toda sospecha) que teníamos que aprender de nuestros propios fracasos. La culpa, ¿al Rey?  A FRANCO que fue él quien lo puso más bien. Y nos lo dicen ejemplos de los principales protagonistas de la efemérides, de los que ejecutaron la tentativa del golpe y de los que decidieron y aseguraron su fracaso. De TEJERO entre los primeros, y sobre todo, junto a él, de Jaime MILAN DEL BOSCH, de un pedigrí -él y toda su estirpe con él- de franquista y de monárquico por partes iguales, sin vergüenza ni reproche. 

Y entre los segundos, alguien de quien se habló mucho en los medios en la jornada de ayer. No otro que el capitán general de la Capitanía (general) de Madrid, QUINTANA LACACI, que frenó (in extremis) la sublevación de la División Acorazada Brunete, la unidad mejor armada y de más potencia y capacidad operativa del Ejército español, con lo que vino decisivamente a desbaratar la tentativa de golpe. "El Caudillo me ordenó obedecer a su sucesor", declaró al Rey emérito cuando éste vino a agradecerle su conducta a la sazón. La pauta que siguieron -de frente, en paso ordinario- todos los demás altos mandos del Ejército. El de la Victoria, que FRANCO forjó y moldeó a su imagen y semejanza, sin trabas ni cortapisas durante décadas. Y que obedecieron fielmente, sin rechistar -¿y qué otra cosa de ellos cabía esperar?- a lo que el Caudillo dejó dictado en su testamento, que a su muerte se dio a todos los españoles a conocer. 

Versión la mas actual, la más candente del enigma de la Gran Esfinge, de la que tengo hablado en este blog. Sacrificio por la Patria, versus obediencia (ciega) a la Constitución y acatamiento sin reservas al régimen democrático. Lo que la desclasificación de los papeles no nos habrá (mínimamente) ayudado a elucidar. Ni ello ni otras zonas de sombra de la memoria colectiva sobre lo ocurrido entonces. Como la actuación del Rey (emérito) antes y después del golpe o el papel del CESID, (servicios de inteligencia) 



General (Jaime) MILAN DEL BOSCH, capitán general de la III Región Militar, el 23-F, cuando sublevó a sus órdenes, el Regimiento de Caballería (Ligero Acorazado) LUSITANIA n. 8, haciendo marchar en aquella efemérides, sus carros de combate  por las calles de Valencia. Era de una ilustre familia catalana de tradición militar. Miembro junto con su hermano, del partido monárquico Renovación Española durante la República (*), participó en la defensa del Alcázar de TOLEDO, donde fue herido. Y combatió después en la División Azul donde fue herido también. Afirmó siempre haber actuado el 23-F en nombre del Rey, de lo que nunca se retractó ni pidió perdón. Según ciertas fuentes, el Rey (emérito) se entrevistó con él en vísperas de su comparación en tribunal en los juicios de Campamento tras el 23-F

(*): De mis lecturas infantiles sobre la guerra civil, en las publicaciones que circulaban en casa sobre el tema, en relación con su participación junto con su hermano en la defensa del Alcázar donde sería herido



 

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