sábado, enero 10, 2026

¡¡¡ ABAJO EL ISLAM !!!


Torre musulmana de la Calahorra, en Córdoba, a orillas del Guadalquivir. Esplendor del Andalus y gloria de la Reconquista (...) Y no se puede negar el derecho de ver así -sin exclusiones ni choque -en curso- de culturas- la Historia y la Arquitectura medieval española. A los de VOX, a mí y a muchos otros españoles (Y que me perdone Roger -Raga-  GARAUDY, post mortem)

La condena en nombre de la Biempensancia -por un delito de islamofobia, que es lo que viene a ser, o a traducir la acusación-, de la presidenta de VOX en Córdoba, me pone los dedos huéspedes hasta que me pongo a darle a la tecla. En Córdoba. Podía haber sido allí la noticia, como en cualquiera de las demás provincias y capitales españolas, o en cualquier otra de las andaluzas, o en Murcia o en Ba-da-hóo (como se pronuncia a la andaluza, léase a la moruna/andaluza) o qué se yo, pero la noticia fue precisamente en Córdoba, allí no más. La que recordaba NIETZSCHE con añoranza -y con delirio- de sus baños islámicos y su pasado musulmán. Como la evocaba y me lo recordaba hace ahora ya la friolera de cuarenta años, recién salido yo de la cárcel (en Portugal), un converso de excepción, Roger -Raga que por aquel entonces así comenzaba a hacerse llamar- GARAUDY, figura de gran brillo aquellos años del estrellato mediático de la intelectualidad de izquierdas -a poco ya de la caída del Muro- y del dialogo católico/marxista, del que por todas partes -en esos medios sobre todo- se hacían entonces voces de su conversión al Islam y con el que por eso me propuse -intrigado y curioso- entrar en contacto, ingenuo e iluso que fui. Y fue el encuentro allí precisamente, en Córdoba, él acompañado de su mujer ataviada a la musulmana y yo de una prima mía, y en un restaurante a pocos pasos de la emblemática (e imponente) torre (musulmana) de la Calahorra, apostada allí a nuestra vista como una torre centinela o del vigía, justo del otro lado del puente sobre el Guadalquivir. Donde tenían previsto -me contaba GARAUDY- de celebrar un congreso de las religiones del Libro (el cristianismo, el judaísmo y el Islam) -del que  nunca más después volví a oír hablar, y del que aquél -como por casualidad- se lamentaba estar encontrando fuertes resistencias -pese a los buenos auspicios de Julio ANGUITA, entonces alcalde comunista de Córdoba- de parte del obispo de la ciudad, lo que llevaba a evoca suspicaz y temeroso, la sombra de la Inquisición que él veía viva aún y operante en aquel asunto tantos siglos después (...) Entretanto me puso -diplomáticamente- bajo presión instándome a convertirme (sic) y tratándome (de mirada severa) cuando yo le mencioné a STALIN, de hijo de papá. Y no lo consiguió, no me convertí -bajo el argumento interior en mi defensa, de no haber salido de una iglesia para entrar en otra (sic)-, y ello me dio fuerza moral lo bastante para meter ahora cartas o baza en este asunto (crucial), de política religiosa (nadie me lo negará) que viene a ser -como lo habrán observado los que me leen- mi punto fuerte, el centro de mi atención, o como se podría decir, mi especialidad.

La libertad religiosa. Madre del cordero y cuestión subyacente en el contencioso que nos ocupa aquí. Irresuelta en el fondo hasta hoy, o aparentemente en el concilio vaticano II apenas. Donde hubo un  diálogo de sordos sibilino y clerical entre la mayoría progre y la (inmensa) minoría tradicionalista (o tradicional), léase un cruce o malentendido entre la libertad en el foro interior -o libre albedrío- que prohibía toda tentativa o coacción tendente a la conversión (de una confesión o religión a otra) por un lado, y la libertad de cultos o de expresión -en público- de una confesión religiosa por otra, que era el caballo de batalla en el concilio como lo había sido en las fricciones entre la Iglesia y el Régimen anterior por culpa de las presiones en esa dirección de las grandes potencias y en el contexto del boicot y del aislamiento internacional del que fuimos victimas en la posguerra (de la II Guerra Mundial). Como lo ilustra el caso del Cardenal SEGURA, y de sus fricciones con el régimen anterior en la inmediata posguerra, al que lobbies extranjeros acusaban de ser el instigador de la quema de templos e iglesias protestantes por aquellos años en la Republica. Una acusación, de quema, de instigación, de una carga temible, mortífera, en el contexto histório y poltico internacional aquel, de resultas del desenlace de la II Guerra Mundial en el que los catolicos grosso modo figuraron nota bene en el bando perdedor. De por el discreto compromiso historico sellado con la Iglesia católica -y su brazo secular (el Zentrum) en la política alemana-, por el nazismo que le permitió a éste el acceso al poder, y por la (innegable) condición de católicos bautizados de sus principales figuras dirigentes, incluido el Innombrable, de padre y madre católicos, bautizado él, y al que la Iglesia nunca excomulgó. Y como lo ilustra también el caso que observé de cerca, de la ULB, Universidad Libre de Bruselas, templo (sagrado) en Bélgica de la libre pensée, en donde se tenía sellado (doy) fe una especie de compromiso entre protestantes y libre/pensadores, con exclusión absoluta -en el cuerpo docente -y soy formal en lo que afirmo- de católicos, y como me lo explicó a puerta cerrada, confidencialmente entre los dos, un profesor confesadamente ateo, del que asistí a sus clases y con el que entablé gran amistad. Y donde se permitía entre la masa estudiatil un ambiente (reinante en permanencia) de befa y de mofa y escarnio e irrisión- del caolicismo, de la Iglesia y sus ministros, de sus creencias y ceremonias a base de patochadas y payasadas anti-clercales -léase anti-catolicas- que salpicaban a los circundantes (lo quisieras o no) dentro y fuera del campus aquel, en la calle o en los transportes públicos, en todo el año y en particular en la fiesta de (la) SAN VERHAEGEN, del nombre del fundador de la ULB, un anticlerical, notorio (franc)masón, del que reza la biografía (oficial) que se apartó de la Iglesia por culpa de comer carne en día de Viernes Santo. Y todo ello, contra la confesión (abrumadoramente) mayoritaria de la nación, y oficiado por jóvenes estudiantes en su inmensa mayoría católicos bautizados, por definición  (tristezas belgas ¡santo dios!) ¡Que hubieran intentado algo similar contra otra confesión cualquiera, por ejemplo contra el ISLAM! (ni siquiera cabe imaginar)

Y por ahí abordamos el nudo de la cuestión. ¿Libertad absoluta a los actos públicos de culto de la religión islámica? Sí, pero. Libertad dentro de un orden. Con el freno de mano a fondo, o sea. Teniendo en cuenta entre muchos otros considerandos la estrategia islamista de la que ellos no hacen secreto ninguno (*) de implantar un Estado islámico (sic) en los paises occidentales, gracias a la democracia (sic), léase sirviéndose para ello de las instituciones y de los principios democráticos, como el de la libertad religiosa. Y como argumento de orden sociológico -acompañado de un sin fin de argumentos ad hominem- de los que aquí yo mismo podría testimoniar, sirva aquí mi experiencia personal -del día a día- de los 38 años vividos en Bélgica, un país "empezado" -en francés, "entamé"- por la inmigración musulmana en masa, que configura un fenómeno de invasión silenciosa. Como amenaza (a los ojos de muchos) de estar ocurriendo en España. Y en Córdoba. Y termino con el grito que proferí en Bruselas, en una piscina pública contra bañistas musulmanes que querían darme lecciones de higiene y de moral, que me valió un proceso del que salí absuelto. ¡ABAJO EL ISLAM! (con mis saludos para moros y cristianos, y mis respetos)

(*):"Le Prophète et le pharaon: les mouvements islamistes dans l'Egypte de SADAT" (1era edición) Leído en Portugal (estando preso) 


Obra clásica del insigne arabista -y republicano- español, Don Claudio SANCHEZ ALBORNOZ. En su obra más tardía no obstante -"De la Andalucía islámica a la de hoy", viene a revisar él mismo su imagen "islamizante", advirtiendo del peligro de islamización rampante "andalusí"-, a través la inmigración y del choque de cultura. "¡Pesadilla cruel!-escribió- el sueño de una España sin Reconquista!" 

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