domingo, diciembre 21, 2025

ENTRE LA VIVIENDA Y LAS RUINAS


Las ruinas de Belchite. Del asedio  (24 agosto-6 septiembre 1937), que enfrentaron victoriosamente los nacionales en una de las más sangrientas batallas de la guerra civil. Belchite, ¿pueblo fantasma, pueblo maldito? ¡MILONGAS (guerra civilistas) !. Alto lugar de la Memoria, y por vía de consecuencia, de la guerra de memorias de nuestra interminable guerra civil. Y hay que ir allí, a visitarlo, en visita de pernocta y en espiritu guerrero, de vigía y de centinela, siempre alerta, y siempre fieles a la Memoria. CUSTOS, QUID DE NOCTE? CUSTOS QUID DE NOCTE¿Centinela, qué hay de la noche?

La Vivienda, ¡qué problema! Como un signo de los tiempos, de un Tiempo que se fue para no volver y de otro que tarda todavía en llegar. Y entre tanto, tenemos que vivir, aguantar a la intemperie o bajo techo el trance, es lo que quiero decir. Y en esa tesitura, leo una noticia en la prensa de hoy que viene a decir adiós a la casa de toda la vida (sic), y con ella a todo un modo de vida o una manera de vivir -como lo es (y no la nuestra)  la American way of life. Y son lo que llaman mini-casas (prefabricadas), que me hacen de golpe pensar a las casas  plegables o moldeables a base de materiales elásticos y a prueba de catástrofes naturales -tsunamis, vendavales y terremotos tan frecuentes en la región- que como me cuentan ahora- en el Japón son grosso modo la regla . 

Y pienso a la vez, de cuando allí estuve, en Berlín tras la caída del Muro, paseando por las calles -¿en lo que fue Berlín Este u Oeste? No lo sé- manzanas y manzanas que se veían,  donde las casas, por lo bajo del techo y por lo reducido parecían y no exagero jaulas o abrigos de animales más que de seres humanos, como si la guerra (y el temor a los bombardeos ) hubieran dejado su huella indeleble allí. Y no parece mera casualidad que en uno y otro caso que aquí menciono se tratase de dos país figurando entre los vencidos de la II Guerra Mundial. O como si los gajes y avatares del tiempo transcurrido hubieran hecho impensable mayormente por razones de costo, la vivienda convencional. Un fenómeno como sea, inseparable de ese otro que tanto preocupa y acapara la atención de la prensa mainstream, que es el corrimiento de una franja (mayoritaria) de la juventud -en nuestros países occidentales- de lado de la ultra- o extrema-derecha. Y de qué se extrañan o escandalizan? 

La vivienda o el hábitat en pareja -de a dos- es el referente omnipresente e inamovible en el horizonte de futuro y en en el (mini) universo de sueños (juveniles) a corto plazo, y en garantía de solvencia e independencia de una buena parte de la juventud, y si eso se les rompe o resquebraja, qué de extrañar que busquen alternativas fuera de las vías o canales que les brinda u ofrece la casta dirigente (en democracia) Que esa pulsión de ruptura sea más fuerte que los lazos que les atan a una Memoria hegemónica, biempensante (u "oficial", o "democrática"), es lo que dará la clave de la evolución o desarrollo del fenómeno, y de resolución del dilema o del reto que aquél plantea a (toda) la juventud de hoy. 

Y de la vivienda como habitat a las ruinas. Ruinas de nuestra historia, y de nuestras guerras, y cómo no, de nuestra guerra civil. Ruinas de BELCHITE o del ALCAZAR. ¡Benditas las ruinas porque en ellas están el amor y la esperanza, la fe y el odio y la pasión y el entusiasmo y la lucha y el alma de los hombres!" Un culto a la tierra pagano o neopagano. A la tierra de España y sus ruinas en respuesta al reto que nos plantea a todos la España vaciada


Aquí lo leí, el Homenaje a las ruinas, de un poeta falangista: "Benditas las ruinas, porque en ellas está el amor y la esperanza y la fe y el odio, y la pasión y el entusiasmo y la lucha y el alma de los hombres"
   


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