viernes, abril 12, 2019
DOCTOR GOEBBELS Y "EL ANTICRISTO"
Magda Goebbels, -Quandt, de sus primeras nupcias-, la primera dama del III Reich, sobre todo en los últimos días (antes de la derrota). Y su rostro más visible al final, como lo fue el doctor Goebbels (en versión masculina) La bruja o el diablo –o diabla- en persona en la propaganda anti-nazi y en la leyenda negra (negrísima) que la rodea. Una mujer del mayor temple –y de gran belleza y atractivo y seducción- que permaneció fiel al doctor Goebbels y a aquél en quien los dos creían y tenían puestas sus esperanzas. Hasta el gesto (supremo, sacrificial) de devotio antigua, que la equipara –digan lo que digan sus detractores- con las mayores heroínas de la tragedia antigua. Y sin ella no se aclara el aura de misterio que rodea al hombre al que suguió hasta el fin. Magda Goebbels, icono y luz astral en la memoria de los vencidos. La clave del eigma
El doctor Goebbels o la Victoria con alas, léase la moral de victoria que él encarno con nadie esperando contra toda esperanza (Pablo de Tarso dixit) , hasta el mismísimo final –aun después de la muerte del Fuhrer con lo que vino a sucederle en un trance rodeado de silencio y de tabúes y cargado a la vez de simbología- con lo que le arrebato al cristianismo –y su fondo innegable de religión judía (Umbral díxit)- una de sus principales si no la principal bandera o estandarte de su mística del mas allá, destapando o desenmascaran do así su fondo pacifista y anti-guerrero y desmoralizante y desalentador y decadente y derrotista, con sabor a fracaso y a derrota en resumidas cuentas (me refiero “en esta vida”). El ministro de Propaganda del III Reich tiene a no dudar mala imagen en España y no me refiero a la leyenda en negro de la historiografía y de la ideología oficial que llevan a rastras todos sin excepción los dirigentes de la Alemania nazi, entre españoles más si cabe que en otros pueblos por paradójico que parezca, sino a la imagen en negro (alquitrán) comparativa que se le dispensa gratuitamente, comparada en verdad a otos jerarcas nazis, como el más cruel, el más cínico y cruel y sin piedad de todos ellos. Pura leyenda ya digo, reforzada de sambenitos, lo que reserva la santa/madre iglesia a los mayores réprobos y heresiarcas. Y es que en la gradación moral de buena o mala fama que me diga o reputación, Goebbels ofrece la (triste) figura del peor de todos, peor que el mismo Hitler por increíble que parezca. ¿Y por qué, a santo de qué un dato tan insólito y llamativo, e inexplicable?
El doctor Goebbels o la Victoria con alas, léase la moral de victoria que él encarno con nadie esperando contra toda esperanza (Pablo de Tarso dixit) , hasta el mismísimo final –aun después de la muerte del Fuhrer con lo que vino a sucederle en un trance rodeado de silencio y de tabúes y cargado a la vez de simbología- con lo que le arrebato al cristianismo –y su fondo innegable de religión judía (Umbral díxit)- una de sus principales si no la principal bandera o estandarte de su mística del mas allá, destapando o desenmascaran do así su fondo pacifista y anti-guerrero y desmoralizante y desalentador y decadente y derrotista, con sabor a fracaso y a derrota en resumidas cuentas (me refiero “en esta vida”). El ministro de Propaganda del III Reich tiene a no dudar mala imagen en España y no me refiero a la leyenda en negro de la historiografía y de la ideología oficial que llevan a rastras todos sin excepción los dirigentes de la Alemania nazi, entre españoles más si cabe que en otros pueblos por paradójico que parezca, sino a la imagen en negro (alquitrán) comparativa que se le dispensa gratuitamente, comparada en verdad a otos jerarcas nazis, como el más cruel, el más cínico y cruel y sin piedad de todos ellos. Pura leyenda ya digo, reforzada de sambenitos, lo que reserva la santa/madre iglesia a los mayores réprobos y heresiarcas. Y es que en la gradación moral de buena o mala fama que me diga o reputación, Goebbels ofrece la (triste) figura del peor de todos, peor que el mismo Hitler por increíble que parezca. ¿Y por qué, a santo de qué un dato tan insólito y llamativo, e inexplicable?
lunes, abril 08, 2019
Voz de Mujer
Iluminarias se apagan
despacio sin avisar (¡tunas!)
sin despedirse de nadie
Y entre ellas íbanse el sol, la luna
Y enmudecieron más voces:
del cantautor maravilla,
esa voz de las palmeras,
cual eco amable (de la Argentina)
Y con él muero (un poco) yo
Y se va también la poesía
que me abría sus caminos
¡Y me marcó rumbos, mi vida!
Y una enorme ausencia (y vacío):
la de unas voces amigas,
la de una voz tierna y fuerte
ronca y honda, femenina
¡Voz de mujer, rara, sin par
fina y distante la tuya!
Que se hace oír de lejos
En el silencio y la penumbra
¡Astros magnos y voces
que hiciéronme fiel compañía
de telón o banda sonora
de otro mundo, en mi otra vida!
Y las evoco sólo ahora
Cuando me acechó la negrura
Y es que lo vi todo negro
O más aún de que lo veía
En el silencio fantasmal
de unas noches más que frías
de los desiertos del mundo
¡qué soledades (benditas)!
En donde salgo a tu encuentro
-¡la Polar, mi única guía!-
entre rugidos lejanos
cuales gruesa artillería
Me plantaré allí, ¡lo juro!,
de centinela, a tu escucha
en una espera angustiosa
que me exige sangre fría
de lo que seré capaz
y me verás allí, vida mía,
como un estatuario inmóvil
cuando suene la estampida
Cuando se hará oír tu voz
muy tarde, "chtónica", nocturna,
como me habló a mí aquel dios
entre estertores de agonía
"Dios me habló” sí aquella noche
-¡pobres lecturas “malditas”!-
Igual que me hablará tu voz,
Mujer, a la hora de la cita
despacio sin avisar (¡tunas!)
sin despedirse de nadie
Y entre ellas íbanse el sol, la luna
Y enmudecieron más voces:
del cantautor maravilla,
esa voz de las palmeras,
cual eco amable (de la Argentina)
Y con él muero (un poco) yo
Y se va también la poesía
que me abría sus caminos
¡Y me marcó rumbos, mi vida!
Y una enorme ausencia (y vacío):
la de unas voces amigas,
la de una voz tierna y fuerte
ronca y honda, femenina
¡Voz de mujer, rara, sin par
fina y distante la tuya!
Que se hace oír de lejos
En el silencio y la penumbra
¡Astros magnos y voces
que hiciéronme fiel compañía
de telón o banda sonora
de otro mundo, en mi otra vida!
Y las evoco sólo ahora
Cuando me acechó la negrura
Y es que lo vi todo negro
O más aún de que lo veía
En el silencio fantasmal
de unas noches más que frías
de los desiertos del mundo
¡qué soledades (benditas)!
En donde salgo a tu encuentro
-¡la Polar, mi única guía!-
entre rugidos lejanos
cuales gruesa artillería
Me plantaré allí, ¡lo juro!,
de centinela, a tu escucha
en una espera angustiosa
que me exige sangre fría
de lo que seré capaz
y me verás allí, vida mía,
como un estatuario inmóvil
cuando suene la estampida
Cuando se hará oír tu voz
muy tarde, "chtónica", nocturna,
como me habló a mí aquel dios
entre estertores de agonía
"Dios me habló” sí aquella noche
-¡pobres lecturas “malditas”!-
Igual que me hablará tu voz,
Mujer, a la hora de la cita
lunes, abril 01, 2019
Una Novia al Amanecer
(¡Salta, Juan, salta
Levanta el vuelo ya!
Que es lo que tantos esperan
de ti, de tu aliento/imperial)
Pájaro de mal asiento
así soy yo, asi es como me veo
sólo hoy, que me desprendí (¡en fin!)
de un ideal tan doméstico
No busques asidero fijo
no existe -es un mito (y no miento)-,
quizás para otros, sí,
que a ti no te va eso
¿Refugios de alta montaña
de donde saltar? (¡Fuego!)
¿Dar el salto, el último
de donde emprender el gran vuelo?
Hasta hace poco mi amor, ¡oh sí!
creía también yo en eso,
“camino se hace al andar”,
dijo aquel (a tiempo y destiempo):
¡Volando y saltando de aquí a allá:
la moda (el estilo nuevo)
que pueda servir de pista
a mil jóvenes inquieto!
(¡así vivir, así morir
Y así conquistamos los cielos!)
y así, desde lo alto amor
Veo todo mejor, menos feo
Antes de hundirme otra vez
-¡Mar de aciagos `pensamientos!-
Y el fantasma en mis talones
del más negro desaliento
Poeta de la desolación
aunque me devane los sesos,
aunque mis ojos se sequen
del llanto (¡guerra de nervios!)
¿Ruiseñor de altas cumbres?
No, en eso yo no me veo
Ni sé cantar ni mi voz (¡oh qué voz!)
se hizo oír (¿o sí?) muy lejos
Poeta y profeta amor
de mi prosa y de mis versos
con lo que traduzco no más
lo que quiso expresar mi gesto (---)
Una voluntad de vivir,
de un no desertar el ruedo,
de la vida -que es (cruel) lidia-
cuando lo vimos todo negro
Poeta sin norte o rumbo
hasta que vea el trayecto
que me marcaste tú amor
trotando y cruzándote (en sueños)
Y cantando los conjuro:
¡Amaneceres desiertos!
que me acompañaron fieles
entre risas y lamentos
¡Una novia al Amanecer!,
lo que yo echaba de menos
Y no dejo de esperar
oteando el firmamento
¿Cuento de hadas? ¿y que?
Y de duendes, de elfos buenos
que hacen huir los troles
en la red y por los medios
¡Novia al amanecer, Tú!
Lo que me tiene a mí presto
Ven pues y no tardes más
¡O subiré a buscarte al cielo!
(¿De qué os reíis, mastines?
Poema de amor, ¡Silencio!)
lunes, marzo 25, 2019
Punta Europa
¡Qué grande que fue aquél
en su vida y sus poemas!
¡Qué solo que estuvo también!
¡Cual señal (tau) de grandeza!
Y el eco del bardo galés
Que ahora al fin desentierran
Me despierta y galvaniza
¡Manes de la poesía inglesa!
De un país, de una cultura
Que se me resistió (¡fiera!)
Y viene ahora hacia mí
De la mano del poeta
“¡Bienvenido ¡Mister Pilot!”
Lo que oí al llegar a Inglaterra
Cuando todavía era joven
Casi un niño (¡y qué fiereza!)
Y la “pérfida” (y rubia) Albión
Con sorpresa (y extrañeza)
De nuevo se me cruza hoy
Welcome! ¡bienvenida seas!
Binvenida, sí, a este blog
A estos textos y poemas
Y a esta alma tan sedienta (¡oh!)
De lirismo y de belleza
¿Me equivoqué de país?
(me sopla un alma aviesa)
¿Gente extraña a la poesía
(que no ama, que la detesta)?
No era culpa de ellos, no
sino de la poesía aquella (¡fea!)
que les dieron de alimento
en el erial de posguerra
Erial de polvo…y de sangre,
raza de puros estetas,
inmolada antes de tiempo
(¿el tiempo de las cerezas?)
Que hoy me animan y encaminan
solo por las arduas sendas
a alumbrar la poesía en ellos
antes de que desaparezcan (…)
Antes del gran reemplazo
de culturas (y memorias)
de ese fantasma (en negro)
con pata (toc, toc) de madera
De amaneceres desiertos
y de mis noches en vela,
que se muestra no sé donde
pero cada vez más cerca
A mí y a mi (buena) gente
que viajó tanto por fuera
y se dejó el alma a jirones
entre los cielos y tierra
Del otro lado del mundo
u otra punta del planeta,
entre Europa y el Asia (...)
Y Francia, Suiza y Bélgica
Entre el Norte y el Sur
entre Europa y América,
y entre un Borneo -(y no Brunei) (…)-
“filipino” (¡qué odisea!)
Lux ex Oriente,
la voz de la sangre (seca)
¡De lo hondo del espejo amor!
Y desde la otra /”punta Europa”
Y mi alma (amor) se serena…
…y purifica (en la Memoria)
(Que quien sepa entender que entienda:
Memoria de Europa...y Roma)
en su vida y sus poemas!
¡Qué solo que estuvo también!
¡Cual señal (tau) de grandeza!
Y el eco del bardo galés
Que ahora al fin desentierran
Me despierta y galvaniza
¡Manes de la poesía inglesa!
De un país, de una cultura
Que se me resistió (¡fiera!)
Y viene ahora hacia mí
De la mano del poeta
“¡Bienvenido ¡Mister Pilot!”
Lo que oí al llegar a Inglaterra
Cuando todavía era joven
Casi un niño (¡y qué fiereza!)
Y la “pérfida” (y rubia) Albión
Con sorpresa (y extrañeza)
De nuevo se me cruza hoy
Welcome! ¡bienvenida seas!
Binvenida, sí, a este blog
A estos textos y poemas
Y a esta alma tan sedienta (¡oh!)
De lirismo y de belleza
¿Me equivoqué de país?
(me sopla un alma aviesa)
¿Gente extraña a la poesía
(que no ama, que la detesta)?
No era culpa de ellos, no
sino de la poesía aquella (¡fea!)
que les dieron de alimento
en el erial de posguerra
Erial de polvo…y de sangre,
raza de puros estetas,
inmolada antes de tiempo
(¿el tiempo de las cerezas?)
Que hoy me animan y encaminan
solo por las arduas sendas
a alumbrar la poesía en ellos
antes de que desaparezcan (…)
Antes del gran reemplazo
de culturas (y memorias)
de ese fantasma (en negro)
con pata (toc, toc) de madera
De amaneceres desiertos
y de mis noches en vela,
que se muestra no sé donde
pero cada vez más cerca
A mí y a mi (buena) gente
que viajó tanto por fuera
y se dejó el alma a jirones
entre los cielos y tierra
Del otro lado del mundo
u otra punta del planeta,
entre Europa y el Asia (...)
Y Francia, Suiza y Bélgica
Entre el Norte y el Sur
entre Europa y América,
y entre un Borneo -(y no Brunei) (…)-
“filipino” (¡qué odisea!)
Lux ex Oriente,
la voz de la sangre (seca)
¡De lo hondo del espejo amor!
Y desde la otra /”punta Europa”
Y mi alma (amor) se serena…
…y purifica (en la Memoria)
(Que quien sepa entender que entienda:
Memoria de Europa...y Roma)
SERRANO SUÑER AL NATURAL
Serrano Suñer en su época de gloria. Con Ribbentrop, ministro de Exteriores de la Alemania nazi, en vísperas de la entrevista de Hendaya. Digan los falange/auténticos lo que quieran, pero la defenestración del Cuñadísimo, en la última fase de la Segunda Guerra Mundial, fue el punto de partida de la desnazificación –léase de la desfalangistización- del régimen y de la España de la posguerra, que todavía dura
Serrano Suñer (Don Ramón) era –nadie lo pone en duda- amigo íntimo de José Antonio. Como Raimundo Fernández Cuesta y como todas esas amistades y compañías monárquicas -de derechas- que guardaba (o que al decir de algunos arrastraba) el Fundador, de su primera época –de señorito (de marqués)- de antes de las luchas callejeras y de su conversión (sic) nacionalsindicalista revolucionaria. En unos como en otros, reinaba un espeso tabú a mi paso por el FES, grupo universitario, falangista joseantoniano del que aquí ya a menudo hablé. Pero sea tal vez –sólo me doy cuenta cabalmente ahora- el de Serrano Suñer, el Cuñadísimo, el tabú que le rodeaba en aquellos ambientes tan supersticiosamente joseantonianos, lo que era propiamente intocable. Y sólo hoy me doy cuenta también lo fácil que era descifrar la razón de aquello, el por qué. Y era sin duda porque si había algo que no podían discutirle los celadores aquellos -de ortodoxia falangista (joseantoniana), del FES- era su adhesión sincera, refractaria, hasta el final a la memoria de José Antonio, que nos da la clave de explicación a la vez de su trayectoria y de su carrera política, como motivo hondo y profundo o como simple coartada oportunista, que me diga existencial, de circunstancia (histórica y personal) Que más da. De su trayectoria y de su actitud con el Caudillo, o si se prefiere, de su franco falangismo consecuente como digo, hasta el final. Y es tal vez lo que más se deja traslucir de la semblanza que de él traza (genialmente) en su Leyenda del Cesar Visionario, Francisco Umbral. Una obra –la mejor a mi juicio de todas las suyas- de la que emerge el ex ministro de Exteriores de la Victoria, con los trazos y perfiles de un personaje literario del mayor relieve, sin muchos parangones por no decir ninguno en la galería de políticos y personalidades más influyentes en la Historia de España contemporánea (hasta la hora actual) como el mismo autor Umbral lo declararía para escándalo y aborrecimiento de muchos con esa labia suya tan proverbial, por lo transgresora y por lo inconformista y anticonvencional. ¿No fue nazi –o pro-nazi o filo nazi el político del régimen anterior que encarna tal vez como ningún otro el alineamiento primero –cuando las espadas (nótese bien) estaban todavía en alto- del régimen de Franco con la Alemania Nazi, de aquel tiempo, de aquel instante histórico, en el que fue todo posible, o cuando lo posible estuvo en un tris de ser –Das Sein, como diría Heidegger- y la Historia dar un vuelco de ciento ochenta grados del curso que acabaría siguiendo, por fuerza mayor del Destino o de la Diosa Fatalidad? No entro en polémicas ni mucho menos quiero herir –¡lo mas lejano de mis propósitos!- susceptibilidades ni sentimiento de piedad filial (o para filial)
Contemplando la escena, el conde Ciano, y al fondo, Martin Bormann. La historia es la que es. Asumirla y no ocultarla. ¿Para qué? Y esa instantánea da la justa medida de la talla histórica del personaje. No fue un comparsa Ramón Serrano Suñer. Me equivoqué
No me siento obligado no obstante a ocultar –¿por qué?- lo que en fondo pienso, que viene a coincidir casi al ciento por ciento con lo que de él dice o deja entender (en ese punto) Francisco Umbral. Quien hace de él -con Ridruejo y Antonio Tovar, del grupo de los laínes (Umbral díxit) de Burgos, y núcleo fundador de la generación del 36, y de la revista Escorial-, el trío pangermanista (sic), pro nazi y hitleriano (sic) irreductible en las más altas esferas del régimen y de los medios mas próximos y allegados del Cuartel General. Y estoy de acuerdo sobre todo al ciento por ciento en lo que dice de la contradicción esencial de ese grupo, de su problema (sic) original. Que no se daban cuenta que la grandeza del pangermanismo (sic) estaba en su virginidad rubia, en su mitología natural y violenta, sin el sucio juego de mentiras y arrepentimientos (sic) que es toda religión nacida del judaísmo (óp. cit. p. 153) Y dicho sea ya digo, sin querer faltar. ¿No era “nazi” Ramón Serrano Suñer como parecen desmentirlo sus proclamas e invocaciones de la Unidad Latina? Umbral dice que esto último se explica porque ya no se le recibía tan bien en Alemania (sic) (óp. cit. p. 187)También dice no obstante –con lo cual igualmente estoy de acuerdo- que el Cuñadísimo venía a cerrar así (sic) su ciclo joseantoniano (ibídem), el de un José Antonio primera época que empezó precisamente por ahí. No importa, como fuera, Ramón Serrano Suñer no fue menos el rostro más fotogénico –mediático se dice hoy- del régimen en su fase o época mas triunfal. Lo que dice mucho o revela a la luz del dia la otra gran faceta de su personalidad, de inveterado e incorregible seductor -de la que ya me ocupé en una de las entradas de mi blog-, que tanto ruido armaría y tanta cola traería en las revistas (y noticias) -y filmes- del corazón, y tanto escándalo hay que añadir también ¿por qué no? (lo que también abordé en este blog) Lo que le acerca más –estarán sus próximos de acuerdo- del paganismo o neopaganismo pangermano que de los níhil óbstat e interdictos (eclesiásticos) de toda clase –católico/romanos- en materia de buenas costumbres y de moralidad. Algo no cuadra no obstante o no del todo en el cuadro tan de agua fuerte que de él traza Francisco Umbral.Y es la omisión de una de sus facetas –de padre, o de tutor paterno y paternal– que más recuerdan y añoran y aprecian en él lo que más de cerca le conocieron. ¿Pura casualidad? Se me antoja que no, si se piensa en ese buscador incansable –por culpa de la denegación (injusta) de paternidad de la que fue victima- de padres de reemplazo que fue Francisco Umbral. Un hombre bueno, o un hombre auténtico que me diga, no postizo o de pega sino de carne y hueso, Don Ramón Serrano Suñer. Al natural (rubio/azul). A mil años luz de la que habrá quedado de él -a través de los medios- perpetuada para muchos, para la posteridad
Serrano Suñer (Don Ramón) era –nadie lo pone en duda- amigo íntimo de José Antonio. Como Raimundo Fernández Cuesta y como todas esas amistades y compañías monárquicas -de derechas- que guardaba (o que al decir de algunos arrastraba) el Fundador, de su primera época –de señorito (de marqués)- de antes de las luchas callejeras y de su conversión (sic) nacionalsindicalista revolucionaria. En unos como en otros, reinaba un espeso tabú a mi paso por el FES, grupo universitario, falangista joseantoniano del que aquí ya a menudo hablé. Pero sea tal vez –sólo me doy cuenta cabalmente ahora- el de Serrano Suñer, el Cuñadísimo, el tabú que le rodeaba en aquellos ambientes tan supersticiosamente joseantonianos, lo que era propiamente intocable. Y sólo hoy me doy cuenta también lo fácil que era descifrar la razón de aquello, el por qué. Y era sin duda porque si había algo que no podían discutirle los celadores aquellos -de ortodoxia falangista (joseantoniana), del FES- era su adhesión sincera, refractaria, hasta el final a la memoria de José Antonio, que nos da la clave de explicación a la vez de su trayectoria y de su carrera política, como motivo hondo y profundo o como simple coartada oportunista, que me diga existencial, de circunstancia (histórica y personal) Que más da. De su trayectoria y de su actitud con el Caudillo, o si se prefiere, de su franco falangismo consecuente como digo, hasta el final. Y es tal vez lo que más se deja traslucir de la semblanza que de él traza (genialmente) en su Leyenda del Cesar Visionario, Francisco Umbral. Una obra –la mejor a mi juicio de todas las suyas- de la que emerge el ex ministro de Exteriores de la Victoria, con los trazos y perfiles de un personaje literario del mayor relieve, sin muchos parangones por no decir ninguno en la galería de políticos y personalidades más influyentes en la Historia de España contemporánea (hasta la hora actual) como el mismo autor Umbral lo declararía para escándalo y aborrecimiento de muchos con esa labia suya tan proverbial, por lo transgresora y por lo inconformista y anticonvencional. ¿No fue nazi –o pro-nazi o filo nazi el político del régimen anterior que encarna tal vez como ningún otro el alineamiento primero –cuando las espadas (nótese bien) estaban todavía en alto- del régimen de Franco con la Alemania Nazi, de aquel tiempo, de aquel instante histórico, en el que fue todo posible, o cuando lo posible estuvo en un tris de ser –Das Sein, como diría Heidegger- y la Historia dar un vuelco de ciento ochenta grados del curso que acabaría siguiendo, por fuerza mayor del Destino o de la Diosa Fatalidad? No entro en polémicas ni mucho menos quiero herir –¡lo mas lejano de mis propósitos!- susceptibilidades ni sentimiento de piedad filial (o para filial)
Contemplando la escena, el conde Ciano, y al fondo, Martin Bormann. La historia es la que es. Asumirla y no ocultarla. ¿Para qué? Y esa instantánea da la justa medida de la talla histórica del personaje. No fue un comparsa Ramón Serrano Suñer. Me equivoqué
No me siento obligado no obstante a ocultar –¿por qué?- lo que en fondo pienso, que viene a coincidir casi al ciento por ciento con lo que de él dice o deja entender (en ese punto) Francisco Umbral. Quien hace de él -con Ridruejo y Antonio Tovar, del grupo de los laínes (Umbral díxit) de Burgos, y núcleo fundador de la generación del 36, y de la revista Escorial-, el trío pangermanista (sic), pro nazi y hitleriano (sic) irreductible en las más altas esferas del régimen y de los medios mas próximos y allegados del Cuartel General. Y estoy de acuerdo sobre todo al ciento por ciento en lo que dice de la contradicción esencial de ese grupo, de su problema (sic) original. Que no se daban cuenta que la grandeza del pangermanismo (sic) estaba en su virginidad rubia, en su mitología natural y violenta, sin el sucio juego de mentiras y arrepentimientos (sic) que es toda religión nacida del judaísmo (óp. cit. p. 153) Y dicho sea ya digo, sin querer faltar. ¿No era “nazi” Ramón Serrano Suñer como parecen desmentirlo sus proclamas e invocaciones de la Unidad Latina? Umbral dice que esto último se explica porque ya no se le recibía tan bien en Alemania (sic) (óp. cit. p. 187)También dice no obstante –con lo cual igualmente estoy de acuerdo- que el Cuñadísimo venía a cerrar así (sic) su ciclo joseantoniano (ibídem), el de un José Antonio primera época que empezó precisamente por ahí. No importa, como fuera, Ramón Serrano Suñer no fue menos el rostro más fotogénico –mediático se dice hoy- del régimen en su fase o época mas triunfal. Lo que dice mucho o revela a la luz del dia la otra gran faceta de su personalidad, de inveterado e incorregible seductor -de la que ya me ocupé en una de las entradas de mi blog-, que tanto ruido armaría y tanta cola traería en las revistas (y noticias) -y filmes- del corazón, y tanto escándalo hay que añadir también ¿por qué no? (lo que también abordé en este blog) Lo que le acerca más –estarán sus próximos de acuerdo- del paganismo o neopaganismo pangermano que de los níhil óbstat e interdictos (eclesiásticos) de toda clase –católico/romanos- en materia de buenas costumbres y de moralidad. Algo no cuadra no obstante o no del todo en el cuadro tan de agua fuerte que de él traza Francisco Umbral.Y es la omisión de una de sus facetas –de padre, o de tutor paterno y paternal– que más recuerdan y añoran y aprecian en él lo que más de cerca le conocieron. ¿Pura casualidad? Se me antoja que no, si se piensa en ese buscador incansable –por culpa de la denegación (injusta) de paternidad de la que fue victima- de padres de reemplazo que fue Francisco Umbral. Un hombre bueno, o un hombre auténtico que me diga, no postizo o de pega sino de carne y hueso, Don Ramón Serrano Suñer. Al natural (rubio/azul). A mil años luz de la que habrá quedado de él -a través de los medios- perpetuada para muchos, para la posteridad
martes, marzo 19, 2019
Religión del Honor
Un poco de música (re-mi-do)
Que me ayuda y galvaniza
En este tiempo feo (¡ay dolor!)
De gris y sucia llovizna
Que niebla y que oscurece
La Fe (el alma) colectiva:
¡Un Ideal de alta montaña
Que amanezca en mí día a día!
Que me tenga en pie (alma avizor),
e intacto, sí, entre ruinas,
presto al ataque en el bosque
O en la torre del vigía
Del vigía de Occidente
(no de una fe enfermiza)
De la Gran Civilización
incauta y bien desvalida
¡Honor Lealtad y Coraje,
trilogía o trinidad bendita!
Puntal, trípode sagrado
¡el Ideal de Caballería!
Como el Caballero aquél
luz en la Noche Oscura
-la de un Otoño europeo-,
frente a la Muerte (imprevista)
O del cazador intrépido
el de las rupestres pinturas
-¡como una luz de prehistoria!-
de las cuevas de Altamira
Religión del Honor
¡La nuestra, si, la mía!
Y no la de otros (pueblos):
la clave del enigma
De esta tan larga Odisea
De esta jornada (¡mi vida!)
Tan larga y tan azarosa
Y peligrosa (O felix Culpa!)
Porque en ella te cruzaste
Veloz (¡ay!) cual cierva tímida
(Y te cruzarás de nuevo, mujer),
Cuando ya no te veía (...)
Cuando me vendrá de nuevo
la (cruel) pregunta atrevida
¿Qué me depara el futuro,
Tú (amor)...o mares sin luna? (...)
Que me ayuda y galvaniza
En este tiempo feo (¡ay dolor!)
De gris y sucia llovizna
Que niebla y que oscurece
La Fe (el alma) colectiva:
¡Un Ideal de alta montaña
Que amanezca en mí día a día!
Que me tenga en pie (alma avizor),
e intacto, sí, entre ruinas,
presto al ataque en el bosque
O en la torre del vigía
Del vigía de Occidente
(no de una fe enfermiza)
De la Gran Civilización
incauta y bien desvalida
¡Honor Lealtad y Coraje,
trilogía o trinidad bendita!
Puntal, trípode sagrado
¡el Ideal de Caballería!
Como el Caballero aquél
luz en la Noche Oscura
-la de un Otoño europeo-,
frente a la Muerte (imprevista)
O del cazador intrépido
el de las rupestres pinturas
-¡como una luz de prehistoria!-
de las cuevas de Altamira
Religión del Honor
¡La nuestra, si, la mía!
Y no la de otros (pueblos):
la clave del enigma
De esta tan larga Odisea
De esta jornada (¡mi vida!)
Tan larga y tan azarosa
Y peligrosa (O felix Culpa!)
Porque en ella te cruzaste
Veloz (¡ay!) cual cierva tímida
(Y te cruzarás de nuevo, mujer),
Cuando ya no te veía (...)
Cuando me vendrá de nuevo
la (cruel) pregunta atrevida
¿Qué me depara el futuro,
Tú (amor)...o mares sin luna? (...)
lunes, marzo 11, 2019
Romana Virtud
¿Me equivoqué de sitio
¿Del tiempo amor en que nací?
Es lo que yo me pregunto
Por lo diferente ¿o no soy así?
¿En lo físico? Sin duda
Y por dentro, ¡ahí cerca, cerca ahí!
Esa añoranza de la infancia
Que me acomete (sin sentir)
La compasión sin límite
que me embarga (eso va a ser, sí),
de mi hijo y de otros niños,
y del niño aquel que fui
que se fue un día de verano
negro (¡aciago!) ¿harto de sufrir?
Del niño del que huyó la risa
¡Él que nació para reír!
¿El Tiempo se la llevó?
Eso creo, ¡di amor que sí!
Aquellas risas, chorradas
de mi infancia triste y feliz
¡No! fue la Verdad quien lo hizo
Para la que yo en suma nací
Yo aquel joven melancólico
que fui, ¡yo que nunca mentí!
Y la Verdad engañosa
me deslumbró en sus rayos mil:
de las mentiras que arrastra
se fue mi alegría de vivir
Pero no se fue la Virtud
De Vir-tús, no (Maria) Virtud
-¡qué malentendido por dios!-
de energía y materia/gris
que marcó mi destino
me señaló el camino ¡allí!
por el que me hice al fin Hombre
(piensen lo que piensen de mí)
que hoy se siente capaz
de capear el temporal vil
y esas mareas nocturnas
¡espectro horrible, Erschrekkend Bild!
De la guerra de los sexos (...)
¿Y a tí qué, amor? ¡Ni a ti ni a mí!
Que nuestra guerra era muy otra
Más cruel si cabe: ¡me quitó la salud!
La salud del cuerpo (romano)
¿Y de alma?: ¡“hétero” y viril!
¡Y de cuerpo igual! (Semper ídem!)
(¡Lo que te tenía que decir!)
¿Del tiempo amor en que nací?
Es lo que yo me pregunto
Por lo diferente ¿o no soy así?
¿En lo físico? Sin duda
Y por dentro, ¡ahí cerca, cerca ahí!
Esa añoranza de la infancia
Que me acomete (sin sentir)
La compasión sin límite
que me embarga (eso va a ser, sí),
de mi hijo y de otros niños,
y del niño aquel que fui
que se fue un día de verano
negro (¡aciago!) ¿harto de sufrir?
Del niño del que huyó la risa
¡Él que nació para reír!
¿El Tiempo se la llevó?
Eso creo, ¡di amor que sí!
Aquellas risas, chorradas
de mi infancia triste y feliz
¡No! fue la Verdad quien lo hizo
Para la que yo en suma nací
Yo aquel joven melancólico
que fui, ¡yo que nunca mentí!
Y la Verdad engañosa
me deslumbró en sus rayos mil:
de las mentiras que arrastra
se fue mi alegría de vivir
Pero no se fue la Virtud
De Vir-tús, no (Maria) Virtud
-¡qué malentendido por dios!-
de energía y materia/gris
que marcó mi destino
me señaló el camino ¡allí!
por el que me hice al fin Hombre
(piensen lo que piensen de mí)
que hoy se siente capaz
de capear el temporal vil
y esas mareas nocturnas
¡espectro horrible, Erschrekkend Bild!
De la guerra de los sexos (...)
¿Y a tí qué, amor? ¡Ni a ti ni a mí!
Que nuestra guerra era muy otra
Más cruel si cabe: ¡me quitó la salud!
La salud del cuerpo (romano)
¿Y de alma?: ¡“hétero” y viril!
¡Y de cuerpo igual! (Semper ídem!)
(¡Lo que te tenía que decir!)
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