Esperanza Suárez Garrido, viuda de Umbral, me hizo entrega, de lo más atenta, de mi diploma de asistencia al coloquio "De Larra a Umbral" celebrado en el Escorial en julio del 2010, tras haber yo desvelado en la última de las sesiones los orígenes (presumibles) del escritor, lo que acabé poniendo por escrito en la obra que acabo de publicar. Y por ese y otros muchos indicios estoy convencido -contra los pronósticos y las aprensiones de algunos- que en modo alguno haya podido ella sentirse ofendida por la publicacion de mi libro, "El padre falangista de Francisco Umbral" Y no tendré inconveniente en invocar su nombre en futuras campañas de revidicacion de Umbral frente a la Academia, de cara a la amenaza -de rapto y adulteración- que pesa sobre nuestro idioma por culpa de la hegemonia injusta del español/de/America, consentida y bendecida por la Academia. Arca del tesoro de la Memoria, nuestra lengua, como Umbra con maestría inigualable supo ponerlo de manifiesto. En su vida y en su obraPensaba escribir a fe mía de otro tema en mi artículo de hoy, de uno de esos de actualidad rabiosa y devorante de lo que es difícil por no decir imposible el sustraerse, la agravación por ejemplo de la situación en Ucrania, o en el Irak o en la franja de Gaza. Me habrá puesto no obstante en el disparadero y no cabe mejor empleada la expresión un comentario –en los foros del Instituto Cervantes (un respeto)- que leo en la red corrigiendo la traducción que estoy haciendo de mí mismo, de mi libro sobre Umbral quiero decir, en lengua francesa, ante la dificultad que me planteaba una expresión que me salió sin duda de lo más espontánea y natural escribiendo no sé si a vuela pluma o con un plan bien claro y en detalle en mi cabeza, y que a fe mía que juraría haber leído mil veces en mis lecturas hoy como ayer, y desde luego, apuesto el todo por el todo se la leí un montón de veces a Francisco Umbral maestro del idioma.
Y me refiero a la expresión “en punto a”, en la acepción que di siempre por sobreentendida de "en lo que se refiere a", o "en lo tocante a", o incluso “en materia de” Pues bien no, no puedo, estoy en falta, estoy trasgrediendo no propiamente las normas de la real academia que fija y da esplendor que desconoce-¿la desconoció siempre?- esa expresión, en su versión actual, pero sí la jurisprudencia o la doctrina lingüística por asi decir y sus autoridades intocables, como el venezolano (bolivariano) Andrés Bello que estigmatizaba las contaminaciones lingüísticas (un respeto) y otra autoridad hispanoamericana, colombiana menos conocida –prócer de la emancipación (un respeto) como el anterior-, que incluía explícitamente entre esas contaminaciones a la expresión que aquí nos ocupa. Lo dijo Blas, punto redondo. Lo dijeron la Academia y el Cervantes y no hay más que hablar, a acatar sin rechistar. ¡Basta ya!





