Bachir Gemayel, fundador y jefe de las Fuerzas Libanesas (herederas de las Falanges - Kataeb) Jugó la carta israelí de circunstancias frente al reto de la OLP, lo que pagó con la vida. En 1990 en cambio, cuando estalló la primera guerra del Golfo, mientras Saddam Husein se veía obligado a retirar su apoyo a los cristianos libaneses, Israel le dio la puñalada por la espalda al heredero de Bachir a la cabeza de las Fuerzas Libanesas, retirándole su cobertura aérea. Lo que selló su derrota, la suya y la del conjunto del campo maronita. Moraleja: preconizar una paz con Israel no significa que se les tenga que considerar aliados fiables, ni para occidentales ni para sus aliados. Y mucho menos tal vez para españoles. Por un deber inexcusable de memoria (histórica)
Es posible que me equivoque. “Matarlos a todos –dijo o dicen que dijo Simon de Monfort en el cerco de la plaza fuerte de Bézier contra los cátaros del Sur de Francia-, Dios reconocerá a los suyos” Un botón de muestra omnipresente en el pensamiento históricamente correcto contemporáneo de la crueldad del Medioevo (del cinismo del "Mal") occidental y cristiano.
Y al que esto escribe que no le desmerecen en cinismo los antagonistas que hoy se enfrentan en la franja de Gaza, ni los unos ni los otros.
Ni el ejército israelí que no se anda con melindres a a la hora de aplastarlo o de bombardearlo todo a su paso, como lo están denunciando aparatosamente un sector de los medios occidentales y manifestaciones –mayormente de inmigraciones musulmanes- en varias capitales occidentales como las que se habrán producido hace unas horas en Londres, pacíficamente, y en París a pesar de haberse visto prohibida por el ministerio del Interior y que se habrá visto salpicada por serios disturbios en respuesta a la intervención de las fuerzas del orden. Ni los israelíes pues, ya digo, ni los palestinos o pro/palestinos tampoco.
Porque qué mayor desprecio de su propia población -como la que se reprocha al jefe cruzado contra la población sitiada que (dicen) hizo pasar a cuchillo-, que romper hostilidades en una situación de inferioridad tan flagrante y tan manifiesta, siriviéndose (una vez más) de escudos humanos, de nniños, mujeres y ancianos, como lo habrá hecho en los inicios de esta crisis en curso el movimiento islamista Hamas, ahijados nota bene de los Hermanos Musulmanes.






