Al lado del patriarca Cyril de la lglesia Ortodoxa Rusa (a la derecha en la foto, de noviembre de 2010), el metropolita Volodymir de la iglesia ortodoxa ucraniana en comunión con aquél, y recientemente fallecido. ¿Crónica de una muerte anunciada? Su fallecimiento viene extrañamente a concidir como sea con el agravamiento de los enfrentamientos armados en el Este de Ucrania. Y las pugnas intestinas que a todas luces habrán estallado tras su muerte son botón de muestra elocuente que la crisis ucraniana antes de desembocar en las trincheras como venimos presenciando venía ya ardiendo en el plano confesional (como en el Oriente Proximo), con el reencenedrse de las viejas lineas de frontera religisoa entre el catolicismo (romano) y la ortodoxia eslava, y en el pulso que vinieron manteniendo en las útimas décadas la Iglesia y los papas del concilio con el patriarcado de Moscú y el conjunto de la Ortodoxia -chivos expiatorios de la Ostpolitiek vaticana con los régímenes comunistas (...)- , lo que se vio notablemente agudizado durante el pontificado del papa polaco Juan Pablo IICon la iglesia hemos topado querido Sancho escribió Cervantes. Con el mosaico de iglesias de Ucrania, en cambio, el intentar meter la nariz en semejante laberinto amenaza con ser todavía empresa más disparatada que las andanzas aquellas de Don Quijote y de su escudero. En mi entrada de ayer acusé (bajo mi propia responsabilidad) a la iglesia católica uniata de Ucrania por su innegable papel (instigador) en los acontecimientos que llevaron al estallido de la violencia en el Maidán de Kiev y que habrán degenerado de la forma que todos (absortos) venimos presenciando las horas que corren.
Hace cuatro días se anunciaba la muerte del metropolita Vladimir (o Volodymir) máxima autoridad de la iglesia ortodoxa ligada al patriarcado de Moscú. Y el ABC de hoy -quien no corre vuela- recoge las declaraciones del sucesor ad interim del metropolita fallecido –en espera de la sucesión definitiva que deberá seguirse en un plazo de cuarenta días-, otro metropolita (de la diócesis de Kiev) condenando a los separatistas pro-rusos y urgiéndoles a deponer las armas (faltaría) Del fallecimiento del metropolita ortodoxo ucraniano acorde a lo publicado en la prensa consta que fue de resultas de un cáncer, si ayudaron también a matarle los disgustos de la actual situación por la que atravesaba su país y que tanto deber afectar a sus propias ovejas, es algo que no consta en cambio pero no parece menos verosímil desde luego.




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