Daniel Hauser (hoy curado para los médicos) fue el niño de trece años de edad que saltó al primer plano de la actualidad en mayo del 2009 en los Estados Unidos cuando su madre huyó del pais llevándoselo consigo para evitar que sufriera el tramiento de quimioterapia prescrito por los medicos y obligatorio en ciertos estados norteamericanos. Le dediqué una entrada en mi blog de Periodista Digital. Y fue porque me conmovió el caso como a tantos y porque me pareció simbolizar en extremo una nueva sensibilidad emergente en el mundo de hoy tras dos guerras mundiales -en relacion con el sufrimiento infantil-, con la que la vieja moral judeo/cristiana -en la que muchos fuimos educados- se encuentra en claro desfase, más aún si cabe en la variante que vendría a imponerse tras el concilio vaticano segundo -netamente más represiva en algunos aspectos por paradójico que parezca-, con los ultimos pontifices. Y en mucho mayor desfase aún con los escandalos -de abusos y violación de menores a gran escala- en los que la institucion eclesiastica se habrá visto en las últimas decadas salpicadaY va de bio/ética otra vez (aunque el mundo se venga encima de nuestras cabezas y nos quedemos más solos que la una...si no lo estábamos lo suficiente todavía) La Cámara belga de Representantes acaba de legalizar ayer la eutanasia infantil, en caso -nota bene- de enfermedades (fisicas) incurables, perspectiva de muerte a corto plazo y dolor imposible de aliviar, y con los requisitos previos de varios dictamenes médicos, el de un pisiquiatra infantil entre otros.
Se convierte asi en el segundo país europeo despenalizador en la materia, marcando asi el plazo detrás de la vecina Holanda que cuenta desde hace tiempo con una ley de plazos sensiblemente diferente no obstante a la que acaban de aprobar ahora los belgas, y también detras de Suiza y Luxemburgo que cuentan con una legislacion permisiva en materia de eutanasia aunque no no extensiva a niños (ni a adolescentes)
Y se podría pensar que la adopción de esa medida innvadora tan emblemática en Bélgica no sea más que el utimo boton de muestra de una serie de cambios legislativos en un sentido trangresor, de los que vienen siendo teatro los paises occidentales en materia de bio/etica, y en relacion estrecha con unas normativas vigentes en el terreno de la moral (y de las buenas costumbre) y en particular una moral de inspiración judeo/cristiana, herencia (pesada) de una civilizacion milenaria como la nuestra.






