viernes, octubre 18, 2013

REFLEXIONES URGENTES SOBRE LA VIOLENCIA (Polémica en "La España en Marcha")

El cura Santa Cruz es la principal figura iconográfica -por lo antigua- en la memoria colectiva de los nacionalistas vascos. ¿Se hizo separatista al final al cabo de las derrotas y de los fracasos? No consta. Lo que sí consta es que acabó sus días -protegido por la Compañía Jesús- en una mision perdida de la Amazonia colombiana despertando a los indios a golpe de corneta. Como sea, la ETA supo explotar esa vieja tradicion guerrera y guerrillera de las viejas partidas del carlismo vencido
"Hay que ser más parco en el lenguaje de la violencia -escribió, es cierto, Ramiro Ledesma- cuando no se está en condiciones de poner en práctica lo que se anuncia" Y tenía sin duda razón aunque no creo en modo alguno que expresándose así pretendiera descalificar o rechazar formas de incitación a la violencia propias de la propaganda de guerra en tiempos de guerra (o de agresión terrorista) y mucho menos el uso de la violencia en sí -de arma política que el defendió tanto y tantas veces en sus escritos y también supo llevar a la práctica en su momento-, cuando se está en condiciones, o se tiene el propósito firme de pasar de la teoría a la práctica. Y viene a cuento de la polémica que ha estallado los últimos dias en el seno de la plataforma "La España en Marcha" sobre el tema.

El tema de la violencia en política y de su legitimidad habrá servido de pasto a un debate inagotable en los tiempos modernos de resultas sin duda de la emancipación que trajo consigo la Revolución Francesa en el pensamiento occidental de con un mensaje bíblico (y canónico) en parte resumido en el "No matarás", quinto madamiento del Decálogo. Atrás, muy atrás quedaban los tiempos de las Cruzadas en los que tanto la Iglesia como los poderes seculares debieron esforzarse durante siglos en dar un rodeo (grande) a aquel mandamiento de la ley/de/dios (el del Sinaí) tratando de justificar -en nombre de la defensa de la cristiandad, del rescate del santo/sepulcro, de la defensa de Bizancio (o como fuera)- aquella empresa guerrera colectiva y aquel ideal de violencia que prendió en todo el continente europeo y que la iglesia no dudo en santificar en nombre de una violencia justa y legitima.

El poso y el peso de la educación clerical no obstante que arrastramos desde la noche de los tiempos los españoles y muy en particular la generación que es la mía no es tan fácil de evacuar y el verse completamente desembarazado de ella no es tarea desde luego a realizar de la noche a la mañana, y muchas veces, de forma subliminal o inconsciente, se nos cuela fatalmente -como de matute- en nuestros razonamientos por muy libres y exentos de prejuicios o de "a priori" que se vean.

No es menos cierto no obstante que ese fenómeno inédito en nuestra historia contemporánea que habrá protagonizado -con un saldo de más de ochocientos muertos y durante cincuenta años- el terrorismo al servicio del separatismo vasco de la ETA forzaría en lo mas hondo de muchos españoles, hasta en los de pacifismo mas acendrado o arraigado, un proceso de reflexión análogo mutatis mutandis al que produjo a nivel europeo la revolución de octubre del 17 en Rusia como se vería ilustrado en una obra que marcó un hito capital en la historia del pensamiento y de la doctrina políticas, a saber "Reflexiones sobre la violencia" del francés Sorel que me leí en su día viviendo ya en Bélgica -un librito no demasiado espeso en volumen- y me dio hueso duro aún bastante tiempo después lo reconozco, en ella erigía su autor el princio de la violencia revolucionaria de postulado inamovible, e irreductible a su vez a otras formas de violencia propias de la delincuencia o del crimen.
A la izquierda de la foto, de uniforme, Dominique Venner -el escritor francés nacionalista que se suicidó el pasado mes de mayo en el altar mayor de Notre Dame- durante la guerra de Argelia en la que acabó militando en la OAS. En la cárcel después no obstante escribió un libro de autocrítica -"Pour une critique positive"- disertando sobre la causas del fracaso de aquella
Decía De Maistre que la Contrarrevolución era lo contrario de la Revolución y de sus métodos, y sin duda que acertaba en la intuición, pero Maurras, el mayor y sin duda más fiel de sus discípulos en la Francia contemporánea, dio muestras en su escritos y las formas de acción que privilegiaría en su combate monárquico y anti-revolucionario el haber bien asimilado ese fenómeno insoslayable de la violencia revolucionaria que marcaría al rojo todo el siglo XX (hasta nuestros días) Y el historiador alemán Nolte -del que me honro con su amistad (como aquí muchos ya saben)- focalizó y analizó bien ese fenómeno de mimetismo (recíproco) que trajo consigo la gran confrontación histórica entre el comunismo y los nazi/fascismos en suelo europeo, como una fatalidad histórica en suma, así el lo veía.

Y así, lo que se podría llamar un contraterrorismo o terrorismo de derechas no se puede considerar como algo propio a la posguerra europea ni se limita a capítulos más o menos restringidos y circunscritos de la historia contemporánea en las últimas décadas referidos a España o a la Argentina (por poner dos ejemplos que me viene a la mente mientras escribo) sino que se remonta a los orígenes mismos de esa gran confrontación histórica (comunismo/nazifascismos) que evoqué mas arriba, que Nolte bautizo de "guerra civil europea" y que dató cronológicamente a partir de la primera guerra mundial (o de sus postrimerías) y de su desenlace y de sus más inmediatas consecuencias (la Revolución Rusa entre ellas)

Y es significativo que un joven Martín Heidegger -como se lo restregaría décadas después en una obra de denuncia un comunista chileno exiliado en Alemania durante la era Pinochet (que fue discípulo del filosofo alemán en los últimos tiempos de su vida académica)- apenas nombrado rector de la universidad de Friburgo (en Suabia alemana) desde los inicios del III Reicha exaltase en una de sus primeras lecciones en público la figura de un patriota alemán de la cuenca del Rhur, Schlageter, ex-combatiente de los Cuerpos Francos, que fue condenado y fusilado -acusado de actos de sabotaje y de terrorismo- por las autoridades francesas de ocupación (en 1923)

"La guerra es el sol negro que hace madurar a los hombres", reza un viejo adagio (de difícil verificación) y el brillo y la irradiación innegable -de sol negro- de esa frase que siempre me cautivó desde muy joven, dice largo sin duda sobre la propia naturaleza humana que es profundamente pacífica y a la vez profundamente violenta en función de los momentos y de las circunstancias y dice más aun de la Historia de la Humanidad que tiene en la violencia y en la guerra uno de sus causas motrices fundamentales.

Y escandalizarse del lenguaje de violencia por sistema, tildándolo sin más de terrorismo se comprende mal desde luego, y viniendo de algunos más si cabe todavía por las circunstancias históricas que habrán sido las de España en estos ultimo cincuenta años, víctima como lo habrá sido de forma interrumpida la sociedad española del flagelo de la agresión y de la violencia y del chantaje y de la aamenaza terrorista de la ETA.

Es un viejo debate además para mí que viví por así decir en propia carne, como aquí algunos ya saben, por haberme visto procesado en Bélgica a raíz del elogio (y jutificación) que me mereció -y del que nunca me desdije- un ataque contra la sede en Bruselas de Herri Batasuna (en febrero del 96) en el centro de la capital a base de cócteles molotof que dejaron chamuscada la puerta de entrada y que obligaron a combatir el incendio con extintores desde el interior a los ocupantes del inmueble en el momento del ataque, entre ellos Raquel García, esposa o compañera de Luis Moreno Ramajo, la pareja de presuntos etarras que Bélgica se negó a extraditar como se lo pedía la justicia española, que se encontraba en aquellos instantes -aquella noche- alojada en el edificio, y que se debió llevar el susto de su vida a tenor del silencio que sería a partir de allí el suyo y el de su marido (o compañero), siempre hasta entonces en el candelero de los medios belgas los dos (¡vergüenza!) (...)

El reverendo Ian Paisley fue siempre un ogro para el católico bautizado que esto escribe (como para una gran mayoría de españoles) por culpa de su imagen (desastrosa) en los medios españoles, hasta que se vio expulso del Parlamente Europeo (11 de octubre de 1988) por protestar contra la visita del papa Juan Pablo II al que reprochaba la actitud cómplice con el IRA de la jerarquía católica irlandesa. Y aquel gesto fue la varita mágica que me quitó de golpe el sentimiento de verguenza (absurdo) que arrastraba de antiguo de sentirme mucho más próximo de los unionistas protestantes -de los paramilitares incluso- que de los católicos en Irlanda del Norte (que tanto ensalzaba Manuel Fraga)
Me vi procesado pues por aquello a raíz de una reunión de un colectivo -patrocinado por los dos grandes partidos PP y PSOE (amén del PNV en la sombra, de ello no me cabe la menor duda) - anti/ETA y pacifista a la vez (más de los segundo que de lo primero) en donde distribuí una publicación confidencial anti-terrorista de mi propia cosecha que recogía aquel comunicado aprobatorio -no en mi nombre sino el de un colectivo fantasma cualquiera- y que sirvió de prueba en contra mía, y la citación judicial -acusado de incendio voluntario de lo que acabaría yo siendo absuelto por falta de pruebas ante el tribunal- me vino a través de un despacho de procurador ("huissier de justice" en Bélgica) situado como por casualidad -y más significativo si cabe en aquellos inicios de la era Aznar- frente por frente de la sede en la UE del Gobierno de Euskadi detentado entonces por el PNV ¿Cualquier parecido con la realidad pura coincidencia? A otro perro con ese hueso!

Del enemigo el consejo reza el refrán castellano. Y la ETA supo montar -hay que reconocerlo- la mayor maquinaria de guerra al margen del Estado que habrá contado nuestra historia contemporánea si se exceptúan tal vez las partidas guerrilleras de la tercera guerra carlista. Y algunos españoles -muchos pocos- siempre los condenamos y los combatimos, no por violentos (o anti/demócratas) sino por traidores y separatistas. De demócratas y pacifistas no obstante es condenar la violencia "venga de donde venga" es cierto, como lo llevan haciendo algunos cincuenta años.

Lo que es de extrañar en cambio es la actitud escandalizada de ahora en algunos otros, como Ricardo Sáenz de Ynestrilas.

¿Tras juntarse (públicamente) al 15-M se volvió acaso pacifista y partidario del dialogo con ETA y del "hablando se entiende la gente" en Cataluña? ¡Vivir par ver fantasmas míos!

jueves, octubre 17, 2013

PARIA INTERNACIONAL VIVO Y MUERTO (SS Priebke ante la Historia)

Mussolini pagó por todos. Pagó por la España de Franco, al que -como escribió Javier Tussel (fuera de toda sospecha)- ante el espctaculo aquél tan inhumanamente atroz se le aclararon las ideas y se le fueron de la mente veleidades dimisionarias o del tipo que fueran, presto a morir con las botas puestas (...)
La Segunda Guerra Mundial si se exceptúa el episodio de la División Azul es apenas historia universal (o extranjera) para españoles, aunque no deje de tener una relación estrecha con la memoria (llámesele histórica o como se quiera) colectiva o familiar aunque sólo sea. Se trata no obstante de una relación mucho menos estrecha y por lo tanto mucho más indiferente (en principio) o desapasionado que la que mantienen la memoria colectiva de un pueblo de una nación y su propia historia, como sucede en el caso de la guerra civil española. En principio al menos, porque por paradójico que parecer pueda, contra mas lejana, más apasionante se torna a veces por una ley (de compensación) psicología sin duda elemental, de compensar con las victorias de los amigos por muy lejanos yo distantes que se vean las derrotas propias o las derrotas de los amigos con las propias victorias. Como lo ilustra esa "pasión española" (François Furet), de muchos extranjeros por el bando de los vencidos de nuestra guerra.

Y es obvio, viceversa, que la derrota en la segunda guerra mundial de los amigos del bando nacional durante nuestra guerra civil no deja de pesar y de plantear enigmas e interrogantes a los que se sienten de una manera u otra legatarios o herederos de la memoria de los nacionales, vecedores de la guerra del 36, ante lo que cabe optar como siempre por el olvido o por la recordación y la recuperación -una palabra que pusieron de moda los guerracivilistas españoles del bando de los vencidos- por crítica y revisionista que ella sea.

Y viene a cuento de la historia del fascismo italiano que viene a recobrar ahora una extraña actualidad en uno de sus episodios trágicos, el de la (llamada) matanza de las Fosas Ardeatinas, que en atención a mis lectores españoles me debo de resituar en un marco de coordenadas o hitos indispensables, como lo son la destitución de Mussolini que se siguió de inmediato a la convocatoria del Gran Consejo fascista días después apenas del desembarco aliado en Sicilia (septiembre del 43), su liberación unos días mas tarde, tras verse detenido en el Hotel de alta montaña del Gran Sasso -en las Dolomitas-, por un comando aerotransportado dirigido por el oficial de las SS Otto Skorzeny, a los que cabe añadir el inicio de la batalla de Roma con el ataque aliado en enero del 44 contra Montecassino y el desembarco aliado dos meses más tarde -tratando de evitar el escollo de la encarnizada resistencia alemana en la célebre abadía bendictina- en Anzio, al Sur de la Ciudad Eterna, en el marco de todo lo cual cabe situar el episodio mencionado más arriba de las Fosas Ardeatinas, una operación de represalia -ordenada por el Führer en persona (del diez por uno)- contra civiles (presuntamente partisanos o cómplices de los mismos) por el ataque llevado a cabo un día antes contra un batallón de la Gestapo estacionado en Roma en el que perecieron unos treinta soldados alemanes y algunos civiles italianos.
Otto Skorzeny, liberador de Mussolini y de actuación destacada en su rango de coronel de las Waffen SS durante la batalla de las Ardenas. Refugiado en España tras la guerra, en los años sesenta se le podia cruzar en Madrid en establecimientos públicos charlando de lo más abierto y campechano como le ocurrió a mi difunto padre que tuvo ocasión de saludarle en un bar del aeropuerto de Barajas. Cometió el error -de exceso de confianza- de acudir para una entrevista a los estudios de una cadena de televisión francesa a la salida de la cual sufrió la agresión fatal -un golpe en la cabeza- que le llevaría poco después a la tumba. Vae victis!
La operación fue ejecutada -a las ordenes del superior jerárquico que la mandaba- entre otros por el entonces teniente de las SS Erik Priebke por el que viene el escandalo ahora de nuevo tras haber ocupado -a mediados de la década de los noventa- los primeros planos de los medios en Italia y en el mundo entero por su extradición de la Argentina donde había encontrado refugio tras la guerra y su posterior juicio y condena por un tribunal italiano que fue ocasión que ni pintada para que algunos políticos italianos forcejeasen desesperadamente por parecer mas antifascistas -como fue el caso del entonces jefe de gobierno, el demócrata/cristiano Prodi (¿qué hizo o qué hicieron los suyos en la guerra para sentirse obligado a un paripé semejante?) los unos que los otros y mas políticamente correctos.

¡Triste suerte la de paria internacional! A quien no quiere nadie (o eso parece) ni vivo ni después de muerto. Así me lo sentí un poco -durante años (y mientras vivió Juan Pablo II)- tras mi gesto de Fátima, y así parece ocurrir ahora con ese oficial alemán recientemente fallecido que se vio ayer prácticamente secuestrado -sus restos mortales me refiero- tras la tentaiva abortada de funerales que pretendieron dispensarle en la comunidad integrista de Albano Laziale cerca de Roma -donde me alojé (nota bene) las navidades del 81, unos meses antes de mi gesto de Fátima (...)- suspendida al poco de comenzar por orden del alcalde (izquierdista) de aquella localidad que tomó como pretexto los incidentes que se sucedieron en las inmediaciones del edificio eentre los que protestaban por el acto y grupos de italianos neofacistas (o de extrema/derecha) que pretendían asistir a él y que se vieron cerrado el paso por las fuerzas del orden.

Y la reacción desenfrenada de la pequeña multitud agolpada delante del convento integrista -a gritos de "¡Boia, Boia!" (verdugo)- evoca fatalmente la suerte trágica del Duce (y de su amante Claretta Petacci) y el espectáculo que ofreció otra mutitud mucho mayor en torno a sus cadáveres colgados boca abajo de una gasolinera llenándole de escupitajos e infligiéndole toda clase de vejámenes corporales mientras que resonaban los mismos gritos (de ¡Boia, Boia!) que se oyeron ayer en los funerales abortados. El espectáculo aquél innoble e indigno de una humanidad civilizada nos impidió siempre psicológicamente a algunos el condenar el fascismo en su conjunto -en visión retrospectiva me refiero- y menos aun en fulminar excomuniones en contra suya por cuenta de una ortodoxia o verdad cualquiera (y mucho menos de un signo joseantoniano) Lo mismo que el espectáculo -aun más atroz- de la muerte del coronel Gadafi nos impidió sumarnos a las condenas generalizadas en España y fuera de ella de su persona y de su régimen.
Mussolini pagó por Franco como Gadafi lo hizo por Bachar-el-Assad que escarmentó en cabeza ajena sin lo cual no habría sido capaz de enfrentar -con éxito- a la primera potencia del planeta. Y Priebke paga "post mortem" por el resurgir (inminente e inevitable) de una memoria de los vencidos del 45
Por un respeto elemental aunque sólo sea a aquella ley histórica que ya anuncié en alguna ocasión que se podría llamar del chivo expiatorio que hace que en la Historia paguen unos (con creces) por los otros, y que aquellos acaben siriviendo de arca de salvación para otros en resumidas cuentas como lo fue la muerte (expiatoria) del Duce para el régimen de Franco al que -como lo reconocía Javier Tussel (fuera de toda sospecha)- el final atroz de su antiguo aliado le aclaró del todo las ideas (si dudas aún le cabían) y como lo habrá sido el coronel libio para el régimen sirio de Bachar-el-Assad que sin el ejemplo bien fijo en su retina de la suerte de aquél tal vez no hubiera ofrecido una resistencia tan encarnizada solo (o casi) frente al mundo, hasta hacer plegarse al propio presidente USA Obama.

Y sin el escándalo montado en torno al oficial alemán SS ahora fallecido, cabe conjeturar que no se produciría una recuperación de los vencidos de la segunda guerra mundial como la que cabe conjeturar en un futuro cercano entre españoles, y no sólo (palabras de profecía)

miércoles, octubre 16, 2013

¿HABLANDO SE ENTIENDE LA GENTE? EN CATALUÑA NO, MAJESTAD

Carrasco Formiguera, nacionalista catalán de la moldura clerical y referente supremo de Durán y Lleida en el que algunos -por su imagen de moderantismo- comparan con Cambó (¡Valgame Dios!) Se puso al principio de la guerra de lado de los rojos en Barcelona, y acabaría viéndose condenado por un consejo de guerra en Burgos tras ser apresado huyendo de la ofensiva de los nacionales en Vizcaya -después de haber huído de la dominación roja en Cataluña- y ejecutado unos meses después. Sus ideas no obstante triunfarían plenamente en el concilio vaticano segundo y en Cataluña un poco más tarde
Ojo con las banderas. No lo digo yo sino que se lo leo ahora -a mi gran sorpresa- a alguien fuera de toda sospecha, un falangista/auténtico de los que añoran la revolución pendiente y que para colmo de sorpresas se revela ahora partidario de la bandera roja y gualda. La que yo juré de joven y volvía a jurar (con gusto) el pasado sábado en Montjuich al final del acto en defensa de la unidad de España -el que partió de la Plaza de España- como llevan haciendo ya años y que yo desconocía por ser esta la primera vez que asistí. Y viene a cuento de una bandera republicana/tricolor (una sólo) que se vio el sábado pasado en el acto de la plaza de Cataluña de alguien que la llevaba a hombros -sin ni siquiera enarbolarla- seguido de cerca por cámaras de fotos y televisivas y que para algunos constituye a todas luces y de forma no poco sintomática la noticia dentro de la noticia.

Nadie le tocó un pelo que es tal vez lo que el interesado o los que por detrás intentaban manipularlo iban buscando. Y la anécdota y la importancia a todas luces excesiva y abusiva que le dan algunos es sintomática como digo de su fijación obsesiva con la bandera tricolor, como se puso de manifiesto ya hace dos años en las manifestaciones y actos de protesta del movimiento de los indignados desde su nacimiento, entre sus instigadores como entre la recua larga y amplia de sus comparsas. La bandera roja y gualda -para recordación de desmemoriados- fue la que juró José Antonio Primo de Rivera en su servicio militar en el regimiento de Húsares de la Reina y fue la misma también por la que murieron familiares y antepasados suyos ilustres, entre ellos su tío Fernando Primo de Rivera caído en Annual que recibió hace unos meses -a título póstumo- la Laureada Colectiva él y el regimiento de Alcántara que él mandaba (el Catorce de Caballería)

No se me oculta no obstante la gran coartada de esos desmemoriados a los que mas arriba aludo, de una memoria un tanto selectiva la suya, y es el hecho históricamente cierto que José Antonio blandió esa bandera (tricolor) con ocasión de los acontecimientos del 6 de octubre del 34, efemérides histórica del fracaso de la intentona separatista en Barcelona. También se levantó Franco al grito de "¡Viva la República!" pero la república aquella -mucho mas que la primera- se acabo hundiendo en el fango y en la sangre como lo recuerda con cierto la historiografía que mas crédito nos merece a los que de una manera u otra nos sentimos legatarios de una memoria colectiva y es la del bando que ganó la guerra. Y habrá servido sobre todo de mascarón de proa de la maniobra de desestabilización (profunda) de la sociedad española que protagonizaron unos indignados -jóvenes o no tan jóvenes- claramente manipulados desde fuera.
Bandera del Regimiento de Alcántara (Catorce de Caballería) que le merecería a título póstumo la Laureada Colectiva por su heroica actuación en Annual al mando de Fernando Primo de Rivera, tío de José Antonio. ¿Acabó renegando el fundador de la Falange de la roja y gualda como lo pretenden algunos de sus devotos? Confieso que a pesar de mis enfoques revisionistas (que asumo) hasta ahí no llego
Y también el hecho histórico no menos cierto de esa coalición nacional/republicana que José Antonio -haciéndose así sin duda eco de las propuestas en se sentido de uno de los hombres fuertes del régimen nacido el 14 e abril Miguel Maura en la primavera aquella del 36-, propugnó desde la cárcel de Alicante -como lo atestiguan sus "papeles póstumos"- fracasó o se vio abortada incluso antes de nacer, sin duda porque no podía ser de otra forma. Bandera y forma de gobierno e instituciones que las acompañan. Una cuestión de actualidad candente y de resolución pendiente y urgente los días que corren de cara a la situación política española con el telón de fondo dominante y omnipresente de la situación en Cataluña.

¿Se es forzosamente monárquico o monárquico/dinástico por preferir la roja y gualda? Históricamente el distingo se impone o por expresarlo al revés, digamos que la identificación entre lo uno y lo otro -entre la bandera roja y gualda y la monarquía (o la dinastía borbónica)- no se impone o no de una forma absoluta. Como lo prueban hitos insoslayables de nuestra historia contemporánea tales que los (casi) cuarenta años del régimen de Franco y mucho antes en el siglo anterior el período "constituyente" que se abrió tras la caída de Isabel II incluída en él la primera república que no cambio los colores de la bandera. Me pronuncié en varias ocasiones en estos últimos años, en particular desde que empezaron a hacerse visibles los perfiles republicanos del movimiento de los indignados, en favor del monarca actual y de su dinastía.
¿Hablando se entiende la gente? En Cataluña no. Porque lo que está allí en juego no es un mero malentendido linguistico sino la integridad territorial de la Nación por culpa de un chantaje inadmisible -en el plano lingûístico en parte- que traduce un conflicto irreductible de memorias
No era naturalmente -en mi mente- un cheque en blanco, ni a la figura del monarca ni a sus descendientes, y no lo era porque entretanto la situación habrá cambiado radicalmente en la medida que nos vemos afrontados a un proceso de secesión irreversible en apariencia en Cataluña que tuvo su punto de arranque grosso modo tras la celebración de la Diada del pasado año, convocada por vez primera con ayuda de eslóganes claramente secesionistas. La historia es maestra de la vida, y por ello se reviste de tan crucial importancia el leerla o el interpretarla -o el revisarla- de una forma justa y verídica. Y si es cierto que una historiografía de un sesgo implícitamente pro/republicano -que triunfaría en los ámbitos universitarios y académicos (y en los medios editoriales) también con la (profunda) mutación cultural en la sociedad española que tuvo como teatro el tardofranquismo, como denunciaría (entre otros) Pío Moa- si cargaba como digo las tintas (negras) en demasía (e injustamente por ende) de la responsabilidad histórica de la dinastía borbónica en los males de nuestra historia contemporánea y en particular en la génesis de los graves conflictos que acabarían desembocando en el estallido de la guerra civil del 36, no es menos cierto no obstante que ello no nos exime a los españoles -ni al monarca reinante- tampoco de aprendernos la lección de todos los fracasos de nuestra historia más o menos reciente, en particular el del reinado de Alfonso XIII y del papel que le incumbió en la incubación del separatismo catalán que figuraría entre los principales factores que nos llevaron a la guerra civil.

Y lo digo no por oportunismo -que se piense de mi lo que se quiera- sino porque he acabado convenciéndome en los últimos tiempos, digamos en los últimos meses al clamor de los acontecimientos de la actualidad diaria más cadente, que la política de dar tiempo al tiempo nos acerca cada vez mas al borde del abismo, y que la táctica (egregia) que responde al lema de "hablando se entiende la gente" no es capaz a ojos vista de detener ni de frenar por poco que sea el proceso secesionígena desatado por los traidores que gobiernan hoy por hoy la Generalitat de Cataluña.

Y no oculto tampoco -¿por qué debería hacerlo?- que de acicate o revulsivo crucial en mi toma de conciencia (cabal) del problema -como aquí ya lo he dejado entender (tras el cierre de mi blog de Periodista Digital el pasado mes de septiembre)- lo habrán sido los incidentes (providenciales) que tuvieron lugar en Madrid, en la librería Blanquerna, y el articulo que publiqué sobre el tema en aquél, el último (por lo que fuera)

martes, octubre 15, 2013

LA FORCADES, UNA MUJER BELLA E INTELIGENTE (y mejor sin cofia y sin hábitos)

Sin cofia estarías mucho mejor, Teresa, y sin esos faldoneos que te imponen. Lo digo y que se piense lo que se quiera. Y se te aclararían las ideas y te dejarías de todos esos fregados politicos (catalanistas) que no te van nada. Te lo dice un admirador tuyo (en la discrepancia) que estuvo en Montjuich -y a mucha honra- y que piensa que si hubo "mascaradas" el 12 de Octubre en Cataluña -Germinans dixit- fue mas bien del lado de Tarragona. Un beso Teresa ¡Y arriba España!
La Forcades es una joven religiosa benedictina catalana de la que me ocupé alguna vez en mi blog anterior siempre en defensa suya y tratando de comprenderla en sus actitudes y posturas. Como cuando se vio amonestada (y amenazada) por un cardenal de curia, de origen esloveno -creo-, de la vieja guardia (curial) del papa polaco Juan Pablo II, por culpa de sus declaraciones -sensacionalistas aunque en principio defendibles- en materia de despenalización del aborto (o interrupción del embarazo) y me pareció una joven en la encrucijada de su vida y por su estado -y hábitos (y cofia)- eclesiástico (de monja) que a todas luces le venía angosto, y como tal necesitada de ayuda como la que se le podía prestar desde un blog como el mío, siempre a distancia.

Creo recordar que mi comentario sobre ese asunto me mereció incluso un comentario benevolente y amistoso de su parte, pero después la habré seguido la pista muy de lejos -más aún- y con incomprensión creciente, para qué debería ocultarlo. Y ahora, en la resaca de las celebraciones del 12 de octubre en Barcelona que se vieron en simultáneo acompañadas de las beatificaciones de Tarragona y a mi gran estupefacción también, caigo en la red sobre unas declaraciones recientes suyas por las que se ve a las claras que de todas las opciones que se presentaban delante suya hace unos dos años apenas (y ni siquiera) habrá optado al final por la peor de todas, la de la monja metida en política, y a la izquierda además, por fuerza mayor como quien dice (¿y cómo podría ser de otra forma?)

Su caso me hace pensar en otro que habrá ocupado a menudo el primer plano de los medios en lengua francesa los últimos tiempos y es el de una religiosa siria/cristiana -sor Maria (de la Croix)- que se habrá destacado en los medios, en el transcurso de la guerra civil en su país, por su apoyo decidido y sin tapujos ni complejos al régimen de Bachar el Assad en defensa de su comunidad amenazada en su propia supervivencia por la insurrección de signo islamista. En el caso de la Forcades esa circunstancia exculpatoria se echa clamorosamente en falta no me digan. Nadie esta amenazando a Cataluña ni a los catalanes en su supervivencia -ni siquiera a los catalanes de estirpe (o de pura cepa)- sino que se da más bien la situación inversa, a saber un puñado de catalanistas traidores encaramados al poder en la Generalitat que amenazan desde hace ya un buen rato en un chantaje descarado e inadmisible con la secesión del resto de España.

La Forcades se pone a hablar ahora de "la república catalana del noventa y nueve por ciento" ¿Pero de qué habla? Ni siquiera a tenor de la afluencia importante pero tampoco (en modo alguno) abrumadora de "estrelladas" en las fachadas -como lo pude observar en mi viaje relámpago de este fin de semana a Barcelona- se puede permitir esas conclusiones y el manejar cifras semejantes (aunque soólo fuera porque se veían también muchos balcones engalanados con la bandera española) Pero no es lo que dice sino su persona en si lo que lo que más incita el desafío -a recoger el guante del mismo me refiero- en esta joven monja benedictina catalana. Por lo joven, por lo bella y agraciada -porque lo es- y por lo de monja (a la vez y sobre todo yo diría) Porque ahí como hubiera dicho nuestro señor Don Quijote nos topamos con la iglesia de nuevo ahora, en Cataluña.
Don Alejandro Lerroux, "León del Paralelo", el buen republicano, que encontró refugio en el Portugal (republicano) del Estado Nuovo al estallar la guerra. "¡Jovenes bárbaros, levantad el velo de las novicias y elevadlas a la noble categoría de madres!" Unas palabras proféticas hay que reconcerle. Y que cobran candente actualidad ante esos espectaculos monjiles y ancrónicos (cofia y hábito hasta los tobillos) en Cataluña aún frecuentes, como se se pudo contemplar el pasado sábado en Tarragona
Con la iglesia catalana o si se prefiere con esa Cataluña truncalmente y petrificadoramente clerical que viene asomando la oreja o el plumero catalanista o separatista desde los tiempos del tardo/franquismo como lo había hecho anteriormente desde mucho antes del estallido de la guerra civil e incluso de la proclamación de la república. Hasta que llegó lo que tenía que llegar. Porque la iglesia catalana acabaría pagando en suma -de la forma tan cruel y atroz que todos conocemos- los errores históricos de su jerarquía (principal) y de la política religiosa (de signo descaradamente catalanista) de la Santa Sede, como lo denunció en su libro prohibido Rafael Sánchez Mazas, publicado durante la II república (en 1932) pero abordando un periodo cronológico que se extendía bastante atrás, hasta el pontificado mismo del papa Pío X y de su secretario de estado Merry del Val (de ascendencia catalana) al que el escritor falangista acusaba de haber hecho el juego -por su política funesta en relación con España y con nuestros asuntos internos- del catalanismo político.

Y se diría que está en la lógica de la historia (de España y de Cataluña) por no decir en la lógica de las cosas, que la llamada a enarbolar de nuevo la bandera de la secesión catalanista lo sea una joven monja (benedictina) Y poniéndola ahora en foco como lo hago soy consciente de los tabúes que rodean en la memoria colectiva de la España católica la figura de un monja, y mas aun de una monja joven y agraciada.

Algunos remontándose hasta la guerra civil y otros en cambio mucho más atrás a las guerras de religión y la eeclosión del protestantismo, que enarboló la bandera de la secularización -como lo ilustra las figuras de Martín Lutero y Catalina de Bora- mientras que el bando católico por reacción asumiria la defensa del estado eclesiástico. Pura coyuntura histórica, visto con la perspectiva del tiempo transcurrido. La guerra civil española además provocó un enroque psicológico en amplias capas de población víctimas de la violencia sectaria y anticlerical de la República y de las fuerzas que acabarían apoderándose de ella que favorecería el resurgimiento del estado eclesiástico, mas aún si cabe entre el sexo femenino, como lo ilustra la figura emblemática en extremo de la celebre madre Maravillas, que vivió en Madrid en zona roja durante la guerra civil y fue víctimade persecución y malos tratos a todas luces a manos de milicianos incontrolados
La Madre Maravillas se vio atrapada en Madrid en zona roja. Según ciertas fuentes contó con la protección personal de la Pasionaria. Francisco Umbral da a entender en una de sus novelas -"Las señoritas de Aviñón"- que sufrió abusos (¿violación?) por parte de milicianos de izquierdas. Aún en vida suya en el verano del 74 me entrevisté en su convento del cerro de los Angeles con una monja de su comunidad, poco antes de irme a Ecône. Para la madre Maravillas lo único que contaba en este mundo era la Regla (la suya propia), al precio de todos los empecinamientos y también de todos los compromisos
Quien no ha sufrido qué es lo que sabe reza el texto bíblico, pero el sufrimiento es mala consejera, y la pobre madre Maravillas se yergue hoy fatalmente en el recuerdo de víctima y a la vez de personificacion emblemática de ese enroque -de perfiles propiamente monstruosos o incomprensibles a los ojos de algunos- que produjo el anticlericalismo izquierdista persecutor e iconoclasta durante la guerra civil española.

La Forcades vive hoy en cambio una situación poco comparable -por no decir nada- con las situaciones históricas que acabó de mencionar mas arriba, y por eso un enroque -en el sentido del reforzamiento de los lazos que la ligan (y apresan) al estado eclesiástico- parece menos explicable y justificable en ella así a primera vista. "¡Levantad el velo de las novicias y elevadlas a la noble categoría de madres!" era una frase del viejo anti-clerical Alejandro Lerroux -el León del Paralelo como se le conoció en la Barcelona de inicios del pasado siglo XX- que encontró un eco extraño de antiguo -entre risas y un brillo cómplice en las miradas- en medios rigurosamente católicos como lo era el mío propio y era sin duda por el poso innegable de verdad histórica y psicológica que esa frase encerraba (...)

La Forcades es monja joven inteligente y también y sobre todo un mujer bella e inteligente ¿Será capaz de serlo de una vez, de hacerse (plenamente) mujer quiero decir -superando así de una vez esas fiebres (de agitadora) que no la van de manera alguna- o se verá condenada a vestir santos (progres) hasta el final de sus días convertida en una vieja monja gruñona y separatista, tan gruñona y separatista como esas lideres catalanas guerracivillistas con las que ofrece tanta semejanza por paradójico que parezca en visión retrospectiva?

Y de la respuesta a ese desafío personal que enfrenta con su propio destino la joven monja benedictina catalana dependerá tal vez en parte la evolución de los acontecimientos en Cataluña los tiempos difíciles que se avecinan

lunes, octubre 14, 2013

TARRAGONA O LA BEATIFICACIÓN DEL GRAN TRAIDOR

Beatificacion (en vida) del Gran Traidor en las ceremonias de Tarragona, allí presente en primera fila tal y como lo muestra la foto. Compromiso histórico en nombre de la Iglesia y a costa de la unidad y la integridad territorial de la Patria
Escribo estas líneas en estado de choque y de verdad que no exagero. Y lo es tras haberme leído de un tirón -y a medida que leía mi estupefacción iba en aumento- una conferencia de Francisco José Fernández de la Cigoña -del que ya hablé en algunas ocasiones en mi blog de Periodista Digital hoy desaparecido- que publica ahora de nuevo en su blog diez años después de haberla pronunciado en vísperas del último viaje a España -a Madrid- de Juan Pablo II (bajo la presidencia Aznar) donde el pontífice (polaco) reinante entonces ofició cinco beatificaciones de monjas y eclesiásticos españoles, y vuelta a recoger ahora pues con motivo de la macro/beatificacion el pasado 12 de octubre en Tarragona en presencia de un envíado especial del vaticano (y de su/santidad el papa)

Sabía a su autor impuesto en historia y muchas otras disciplinas relacionadas con la iglesia católica, pero confieso que su erudición extraída en linea recta del santoral -y en particular de su capitulo o apartado relativo a Cataluña- me habrá dejado poco menos que anonadado. ¿Se cree acaso Fernandez de la Cigoña todo lo que dice venerar de todo lo que recoge el santoral de la iglesia católica española divulgado de tantas maneras y trasmitido de padres a hijos a veces en los mismos libros de siempre, más que viejos añejos a fuer de manoseados igual que auténticos incunables como ese Año Cristiano de la abuela de Francisco Umbral que Giménez Caballero -verdad o fábula literaria apenas, váyase a saber- habría salvado del fuego en uno de esos autos da fe que el célebre falangista (o franco/falangista) habría escenificado -de maestro de ceremonias- en la retaguardia de la zona nacional durante la guerra?
Los atuendos de Unamuno, más elocuentes que todos sus escritos, dan cuenta de una frustración íntima a primera vista, y era la de no haber podido alcanzar el estado eclesiástico, algo más frecuente entre católicos españoles de lo que parece. ¿También en De la Cigoña?
Hay que suponer que sí, in dubio pro reo (como si fuera), porque de verdad que la distancia abismal entre ese ideal de vida incensado e iconografíado que exaltan las vidas de santos de la tradición católica (apostólica y romana) y el ejemplo de vida (no necesariamente menos edificante, me curo en salud de inmediato) que ofrece De la Cigoña creyente y seglar ante/el/altísimo en su vida y en su trayectoria -de lo que de ellas sabemos- y como tal perfectamente integrado en la sociedad de los mortales y en diapasón de una manera u otra con el mundo (y el tiempo) que le habrá tocado vivir -como lo ilustra asaz el protagonismo que es el suyo en la vida publica española los tiempos que corren (y desde hace ya bastante tiempo)- , vuelve a traer fatalmente otra vez a la mente la oración del fariseo (en el texto bíblico/canónico) y no me lo tome mal, esa de te doy las gracias señor de no ser como ellos (léase como todos esos santos que la iglesia en su sabiduría/maternal nos insta ardientemente a emular, o en otros términos a imitar) y te doy las gracias señor de haberme dado la gracia especialísima de no sentirme un elegido como ellos y de poder seguir mirando los toros desde la barrera hasta el final de mis días, léase el poder abstenerme hoy (lo mismo que me abstuve de joven) de abrazar el estado clerical en un mundo "urbi et orbe" secularizado, y de verme ipso facto condenado a sentirme y a verme visto como un marciano o un extraterrestre entre los mortales hasta el final de mis días (que así sea)

Así discurriría sin duda alguna -por la vía de lo subliminal o subconsciente (que a fe mía que no me cabe imaginarlo de otra forma)- el rezo del seglar/cristiano modelo -fiel por cierto al papa y al concilio- (tal y como lo ejemplifica Fernández de la Cigoña), a menos que lo que se esconda en esa veneración tan surrealista de santos y santas de otras épocas que deja traslucir el célebre comentarista religioso (de Intereconomía) no sea en el fondo más que un complejo de culpa como otro cualquiera, y es de no haber querido abrazar en su momento (y por lo que fuera) aquella vocación (clerical) para lo que en algun momento dado de su vida se sintieron llamados (entre los escogidos del evangelio)

Porque lo mismo que en el estado eclesiástico había algunos -pocos, muchos- enfermos de su estado sacerdotal (la expresión traducida en francés se la oí a menudo a Monseñor Lefebvre), los hay sin duda aun hoy -a tantos años de los inicios de ese proceso (irreversible) de secularización que desató entre españoles (mucho más que en otros sitios) el concilio vaticano segundo, en un país donde la impronta clerical se hacia sentir en la sociedad de una forma sin duda mucho mas fuerte que en los demás países- que se sintieron siempre (hasta hoy) como digo enfermos de ser seglares y de no haber abrazado el estado eclesiástico que esa es la impresión que no dejó de dar en vida -hasta en los detalles mas nimios (como el atuendo) de su persona y de su trayectoria- alguien tan fuera de sospecha (de clericalismo) como lo fue Don Miguel de Unamuno.

Así, sin correr el riesgo de vernos acusados de juicios temerarios o de procesos de intención o de afirmaciones gratuitas se puede cómodamente afirmar que lo mismo que los santos sirven de coartada existencial a algunos creyentes (como lo acabo de explicar de nuevo aquí) se puede dejar sentado también que esos mismos santos -y en particular esa especie particular de los mismos a saber los mártires- sirven de coartada (perfecta) los días que corren a la iglesia española y a la iglesia y al Vaticano en general del compromiso/histórico que a todas luces sellaron en su día (hasta hoy) con toda clase de poderes laicos o seculares en función de la coyuntura histórica -y también política o ideológica-, en particular desde los tiempos del concilio y en el caso español desde los años del tardo/franquismo, con toda un serie de fuerzas (de izquierdas) entonces en fase de gestación y previsibles señores del mañana próximo como así se acabaría cumpliendo tras la transición y la muerte de Franco y el desmontaje de su régimen.
Francisco Solís, coadjutor de la iglesia de Mancha Real al estallar la guerra civil, entre los beatificados del pasado sábado. Su nombre fue el unico que sobrevivió en el callejero del pueblo tras la Transición de todos los caídos de Mancha Real o asesinados -numerosos- en el pueblo (en zona roja desde el principio hasta el final de la guerra) del bando nacional ¿Más heroica su muerte que la de los otros o más ejemplar? Se permite dudar. Una variante particularmente insidiosa de compromiso histórico, la de la iglesia andaluza. Como lo pude experimentar -a mis expensas (¡ay dolor!)- en las visitas que hice hace ahora dos años a Mancha Real
Mártires de la iglesia durante la guerra civil. ¡Aparte de mi ese cáliz! Ya me extendí en el pasado reciente a menudo sobre un tema tan polémico y engorroso, y como en todo, los ejemplos concretos son sin duda mucho mas elocuentes que los mejores y mas inacabables de los razonamientos. Uno de los beatificados en la ceremonia de Tarragona por el arzobispo de la ciudad (de nombre Pujol como por casualidad) me pilla de muy cerca en la medida que se trata del antiguo coadjutor de la iglesia de Mancha Real -de donde procedo por la vía paterna- allí en funciones en el momento de producirse el alzamiento, Francisco Solís, que acabaría pagando con su vida su condición (y su hábito) sacerdotal en aquellos momentos de una furiosa persecución religiosa en aquel pueblo jiennense y en toda la provincia con pocos parangones de comparación en el resto de España (si se exceptúa en Cataluña)

Y el nombre del coadjutor asesinado fue precisamente el único que se salvó de la quema durante la transición (en del callejero del pueblo me refiero) ¿Era acaso mas mártir no obstante o fue más brutalmente o salvajemente asesinado o fue más heroica su muerte que la otros caídos del mismo bando Mancha Real, bajo dominación roja desde el principio hasta al final de la contienda? ¿Se merecía él acaso mayor exaltación por vía de consecuencia que aquellos? Obvio es que no, y podría citar -ya lo hice además- casos (flagrantes) recogidos en la memoria (histórica) de mi familia y de muchos habitantes del pueblo.

Y no extrañará pues que el que en la ceremonia de beatificación se haya dado en Tarragona y en doce de octubre además, nos lleva a algunos sin remedio a pensar que ese capítulo siempre en ascuas de las beatificaciones y canonizaciones por cuenta de la guerra civil española se trate de una de las condiciones fundamentales e irrenunciables en el pacto de no/agresión que evoco mas arriba entre la iglesia española y sus verdugos (y herederos) de la izquierda guerracivilista - como si las canonizaciones fueran el combustible tácitamente aceptado por todos -por la crispación que fatalmente trae consigo- y el único capaz de reencender o descongelar de nuevo la campaña de desenterramientos que propició y lanzó en su momento la ley (siempre en vigor nota bene) de la memoria histórica, y en lo que a Cataluña respecta en cambio viene a ser la vaselina o el somnífero que permita hacer tragar -y de seguir adelante con él- el proceso de secesión abanderado por la Generalitat con todos los auspicios y "nihil obstat" habidos y por haber de la iglesia catalana (monseñor Pujol a la cabeza)

¿Qué otro certificado de buena conducta mejor y más eficaz que ese -para abrirle puertas y ganarle voluntades cómplices- podría desear si no el gran/traidor, presente en primera fila en la ceremonia de Tarragona?
De Vuelta del Frente de Guerra (poesía en domingo)

¿Un pasado que no vuelve
o que sigue ahí y no pasa?
¡Barcelona de entreguerras
y sus Torres Venecianas!
La rutina de una plaza
en la mañana apacible
que recobra su (bella) imagen
y arde en banderas de pronto
haciendo honor a su nombre
y a su mar de escalinatas.


(¡Legado de la Dictadura
que tuvo su cuna allí
en la montaña de Montjuich! )

Me fui anteayer a la guerra
sin dejar de pensar en tí
y por la tarde de vuelta
misión cumplida (intacto e idemne)
te imaginé cerca de allí
mirándote en el espejo
-y mirándome tú a mí-
de aquel cielo azul añil
como si conjurarte buscase,
no a tí, sino tu sello en mí:
los esmaltes de tu estampa
de una luz mediterránea
que te separa de mí
(sable y plata en cielo azur)

Y tras la victoria el tedio,
y tras la euforia el desierto
de Arabia por dentro de mí
en mi guerra de ida y vuelta
sin ti (¿heroe o pobre infeliz?)

¡Para tí este poema urgente
(y breve) y sólo para tí
que ojalá te apiades de mí!

sábado, octubre 12, 2013

CRUZANDO EL RUBICON (en Montjuich)

Instántanea de la manifestación de "la España en marcha" hoy en Barcelona. A la que participé como aquí ayer ya lo anuncié
Intelectuales metidos en política. Un tema arduo de esclarecimiento y rico a la vez en enseñanzas históricas. La Falange desde luego encarnó - cuales quiera que fuesen los logros y resultados de al experiencia- una seria tentativa de incorporar a escritores e intelectuales y poetas en una tarea política. Como lo ilustra "la corte literaria" en torno a su fundador. Los fascismos en general promocionaron hasta posiciones de liderazgo a intelectuales destacados en los respectivos movimientos que surgirían de esa tendencia los años treinta y en general en el periodo de entre-guerras.

Y me viene a la mente Drieu La Rochelle que acabo adhiriéndose al Partido Popular Francés de Jacques Doriot, a los italianos Marinetti y Gabriele D'Annunzio, figuras de gran destaque del fascismo italiano en sus inicios, como lo sería el poeta norteamericano Ezra Pound en la segunda guerra mundial y en pleno ocaso de aquél o incluso poetas tan apolíticos en la imagen que legarían a la posteridad como los anglo-irlandeses Yeats y TS Elliot de innegables simpatías filo-fascistas en los años que precedieron a la segunda guerra mundial o incluso alguien tan fuera de toda sospecha por el predicamento del que gozaría en los ámbitos universitarios en la posguerra como lo fue el también anglo/irlandés Joyce (celebérrimo autor de "Ulises")
El autor de este blog (segundo por la derecha en la foto) hoy durante los discursos en la plaza de San Jordi en Montjuich
Y en el otro extremo del espectro político/partidario la cohorte de intelectuales marxistas filo/marxistas o cripto/marxistas seria tan incontable y (casi) infinita como las arenas del mar antes y después de la segunda guerra mundial y a lo largo del todo el siglo XX. Quiere decir que el intelectual o el escritor o el poeta "deshumanizado" -del arte por el arte (como los llamó Ortega)- existe puramente en teoría más bien, o en otros términos que la humanización del arte pasa (forzosamente) por el compromiso político e ideológico, lo cual no tiene obligatoriamente que traducirse por el alistamiento o el marcar servilmente el paso detrás de consignas y voces de mando que empobrezcan el mensaje intelectual o reduzcan a la nada las potencialidades de creación literaria del intelectual comprometido y definido políticamente. Y en esa perspectiva se puede concluir por la existencia de una tensión dialéctica en la historia de las ideas y del pensamiento (político) entre la libertad de creación y el compromiso mas o menos ineludible al servicio de una causa que se lo merezca (por este u otro motivo por muy incorrectos o indefendibles a los ojos de algunos que ellos sean)

Con lo que quiero venir a explicar -y no a justificar ni a justificarme ¿por qué?- el cruce del Rubicón que para mí habrá supuesto mi adhesión y mi participación al proyecto de "la España en marcha" y mi participación activa a la manifestación que habrán realizado hoy por las calles de Barcelona, en un trayecto que nos llevó escoltados por una cola interminable de furgones de las fuerzas de orden (yo llegué a contar hasta diez en fila india detrás nuestra) (...) desde la Plaza de España en el centro de Barcelona hasta la plaza de san Jordi junto al castillo de Montjuich.

Unidad era la consigna de la manifestación y parece serlo la de ese proyecto ahora puesto en marcha. Unidad en lo necesario, libertad en lo contingente y caridad -léase (en el contexto de lo que pretendían expresar) armonía o tolerancia en las discrepancias fatales- en lo uno y en lo otro, era una de los lemas favoritos de la filosofía medieval.
Al final del acto con Pedro Pablo Peña, dirigente de Alianza Nacional, uno de los grupos protagonistas de los incidentes en la librería Blanquerna
Y creo que quepa aplicárselo al proyecto de defensa de la Unidad que ahora se alumbra -en la expresión certera que lo oí a uno de los participantes en la marcha- y también aplicármelo a mi mismo en la medida que no estuve forzosamente de acuerdo con todo lo que se gritó durante la marcha o lo que se dijo en los discursos que se sucedieron al final del acto y sin embargo me llegó el aliento de unidad que gravitaba en el ambiente de la manfiestación por encima de las discrepancias, y de las posturas visiblemente diferentes en alguno puntos de los unos y de los otros.

Unidad contra el separatismo y unidad de destino de España con los demás pueblos y naciones de Europa, blancos de un mismo desafío contra la civilización occidental -blanca- y europea y amenazados (todos ellos) de muerte por la invasión silenciosa encarnada en unas corrientes migratorios de otras culturas portadoras de gérmenes destructores y desintegradores de nuestro mundo de valores y formas de vida.

Y ahí sinceramente y sin sentirme obligado a prescindir o a renunciar a lo que sea en mi forma de pensar y de sentir creo sinceramente hoy por hoy tener cabida. Como me lo habrá demostrado la buena acogida que se me habrá dispensado en la manifestación de hoy por la Unidad de España en Montjuich (y no -como el año pasado- en la plaza de Cataluña)