lunes, octubre 14, 2013

TARRAGONA O LA BEATIFICACIÓN DEL GRAN TRAIDOR

Beatificacion (en vida) del Gran Traidor en las ceremonias de Tarragona, allí presente en primera fila tal y como lo muestra la foto. Compromiso histórico en nombre de la Iglesia y a costa de la unidad y la integridad territorial de la Patria
Escribo estas líneas en estado de choque y de verdad que no exagero. Y lo es tras haberme leído de un tirón -y a medida que leía mi estupefacción iba en aumento- una conferencia de Francisco José Fernández de la Cigoña -del que ya hablé en algunas ocasiones en mi blog de Periodista Digital hoy desaparecido- que publica ahora de nuevo en su blog diez años después de haberla pronunciado en vísperas del último viaje a España -a Madrid- de Juan Pablo II (bajo la presidencia Aznar) donde el pontífice (polaco) reinante entonces ofició cinco beatificaciones de monjas y eclesiásticos españoles, y vuelta a recoger ahora pues con motivo de la macro/beatificacion el pasado 12 de octubre en Tarragona en presencia de un envíado especial del vaticano (y de su/santidad el papa)

Sabía a su autor impuesto en historia y muchas otras disciplinas relacionadas con la iglesia católica, pero confieso que su erudición extraída en linea recta del santoral -y en particular de su capitulo o apartado relativo a Cataluña- me habrá dejado poco menos que anonadado. ¿Se cree acaso Fernandez de la Cigoña todo lo que dice venerar de todo lo que recoge el santoral de la iglesia católica española divulgado de tantas maneras y trasmitido de padres a hijos a veces en los mismos libros de siempre, más que viejos añejos a fuer de manoseados igual que auténticos incunables como ese Año Cristiano de la abuela de Francisco Umbral que Giménez Caballero -verdad o fábula literaria apenas, váyase a saber- habría salvado del fuego en uno de esos autos da fe que el célebre falangista (o franco/falangista) habría escenificado -de maestro de ceremonias- en la retaguardia de la zona nacional durante la guerra?
Los atuendos de Unamuno, más elocuentes que todos sus escritos, dan cuenta de una frustración íntima a primera vista, y era la de no haber podido alcanzar el estado eclesiástico, algo más frecuente entre católicos españoles de lo que parece. ¿También en De la Cigoña?
Hay que suponer que sí, in dubio pro reo (como si fuera), porque de verdad que la distancia abismal entre ese ideal de vida incensado e iconografíado que exaltan las vidas de santos de la tradición católica (apostólica y romana) y el ejemplo de vida (no necesariamente menos edificante, me curo en salud de inmediato) que ofrece De la Cigoña creyente y seglar ante/el/altísimo en su vida y en su trayectoria -de lo que de ellas sabemos- y como tal perfectamente integrado en la sociedad de los mortales y en diapasón de una manera u otra con el mundo (y el tiempo) que le habrá tocado vivir -como lo ilustra asaz el protagonismo que es el suyo en la vida publica española los tiempos que corren (y desde hace ya bastante tiempo)- , vuelve a traer fatalmente otra vez a la mente la oración del fariseo (en el texto bíblico/canónico) y no me lo tome mal, esa de te doy las gracias señor de no ser como ellos (léase como todos esos santos que la iglesia en su sabiduría/maternal nos insta ardientemente a emular, o en otros términos a imitar) y te doy las gracias señor de haberme dado la gracia especialísima de no sentirme un elegido como ellos y de poder seguir mirando los toros desde la barrera hasta el final de mis días, léase el poder abstenerme hoy (lo mismo que me abstuve de joven) de abrazar el estado clerical en un mundo "urbi et orbe" secularizado, y de verme ipso facto condenado a sentirme y a verme visto como un marciano o un extraterrestre entre los mortales hasta el final de mis días (que así sea)

Así discurriría sin duda alguna -por la vía de lo subliminal o subconsciente (que a fe mía que no me cabe imaginarlo de otra forma)- el rezo del seglar/cristiano modelo -fiel por cierto al papa y al concilio- (tal y como lo ejemplifica Fernández de la Cigoña), a menos que lo que se esconda en esa veneración tan surrealista de santos y santas de otras épocas que deja traslucir el célebre comentarista religioso (de Intereconomía) no sea en el fondo más que un complejo de culpa como otro cualquiera, y es de no haber querido abrazar en su momento (y por lo que fuera) aquella vocación (clerical) para lo que en algun momento dado de su vida se sintieron llamados (entre los escogidos del evangelio)

Porque lo mismo que en el estado eclesiástico había algunos -pocos, muchos- enfermos de su estado sacerdotal (la expresión traducida en francés se la oí a menudo a Monseñor Lefebvre), los hay sin duda aun hoy -a tantos años de los inicios de ese proceso (irreversible) de secularización que desató entre españoles (mucho más que en otros sitios) el concilio vaticano segundo, en un país donde la impronta clerical se hacia sentir en la sociedad de una forma sin duda mucho mas fuerte que en los demás países- que se sintieron siempre (hasta hoy) como digo enfermos de ser seglares y de no haber abrazado el estado eclesiástico que esa es la impresión que no dejó de dar en vida -hasta en los detalles mas nimios (como el atuendo) de su persona y de su trayectoria- alguien tan fuera de sospecha (de clericalismo) como lo fue Don Miguel de Unamuno.

Así, sin correr el riesgo de vernos acusados de juicios temerarios o de procesos de intención o de afirmaciones gratuitas se puede cómodamente afirmar que lo mismo que los santos sirven de coartada existencial a algunos creyentes (como lo acabo de explicar de nuevo aquí) se puede dejar sentado también que esos mismos santos -y en particular esa especie particular de los mismos a saber los mártires- sirven de coartada (perfecta) los días que corren a la iglesia española y a la iglesia y al Vaticano en general del compromiso/histórico que a todas luces sellaron en su día (hasta hoy) con toda clase de poderes laicos o seculares en función de la coyuntura histórica -y también política o ideológica-, en particular desde los tiempos del concilio y en el caso español desde los años del tardo/franquismo, con toda un serie de fuerzas (de izquierdas) entonces en fase de gestación y previsibles señores del mañana próximo como así se acabaría cumpliendo tras la transición y la muerte de Franco y el desmontaje de su régimen.
Francisco Solís, coadjutor de la iglesia de Mancha Real al estallar la guerra civil, entre los beatificados del pasado sábado. Su nombre fue el unico que sobrevivió en el callejero del pueblo tras la Transición de todos los caídos de Mancha Real o asesinados -numerosos- en el pueblo (en zona roja desde el principio hasta el final de la guerra) del bando nacional ¿Más heroica su muerte que la de los otros o más ejemplar? Se permite dudar. Una variante particularmente insidiosa de compromiso histórico, la de la iglesia andaluza. Como lo pude experimentar -a mis expensas (¡ay dolor!)- en las visitas que hice hace ahora dos años a Mancha Real
Mártires de la iglesia durante la guerra civil. ¡Aparte de mi ese cáliz! Ya me extendí en el pasado reciente a menudo sobre un tema tan polémico y engorroso, y como en todo, los ejemplos concretos son sin duda mucho mas elocuentes que los mejores y mas inacabables de los razonamientos. Uno de los beatificados en la ceremonia de Tarragona por el arzobispo de la ciudad (de nombre Pujol como por casualidad) me pilla de muy cerca en la medida que se trata del antiguo coadjutor de la iglesia de Mancha Real -de donde procedo por la vía paterna- allí en funciones en el momento de producirse el alzamiento, Francisco Solís, que acabaría pagando con su vida su condición (y su hábito) sacerdotal en aquellos momentos de una furiosa persecución religiosa en aquel pueblo jiennense y en toda la provincia con pocos parangones de comparación en el resto de España (si se exceptúa en Cataluña)

Y el nombre del coadjutor asesinado fue precisamente el único que se salvó de la quema durante la transición (en del callejero del pueblo me refiero) ¿Era acaso mas mártir no obstante o fue más brutalmente o salvajemente asesinado o fue más heroica su muerte que la otros caídos del mismo bando Mancha Real, bajo dominación roja desde el principio hasta al final de la contienda? ¿Se merecía él acaso mayor exaltación por vía de consecuencia que aquellos? Obvio es que no, y podría citar -ya lo hice además- casos (flagrantes) recogidos en la memoria (histórica) de mi familia y de muchos habitantes del pueblo.

Y no extrañará pues que el que en la ceremonia de beatificación se haya dado en Tarragona y en doce de octubre además, nos lleva a algunos sin remedio a pensar que ese capítulo siempre en ascuas de las beatificaciones y canonizaciones por cuenta de la guerra civil española se trate de una de las condiciones fundamentales e irrenunciables en el pacto de no/agresión que evoco mas arriba entre la iglesia española y sus verdugos (y herederos) de la izquierda guerracivilista - como si las canonizaciones fueran el combustible tácitamente aceptado por todos -por la crispación que fatalmente trae consigo- y el único capaz de reencender o descongelar de nuevo la campaña de desenterramientos que propició y lanzó en su momento la ley (siempre en vigor nota bene) de la memoria histórica, y en lo que a Cataluña respecta en cambio viene a ser la vaselina o el somnífero que permita hacer tragar -y de seguir adelante con él- el proceso de secesión abanderado por la Generalitat con todos los auspicios y "nihil obstat" habidos y por haber de la iglesia catalana (monseñor Pujol a la cabeza)

¿Qué otro certificado de buena conducta mejor y más eficaz que ese -para abrirle puertas y ganarle voluntades cómplices- podría desear si no el gran/traidor, presente en primera fila en la ceremonia de Tarragona?
De Vuelta del Frente de Guerra (poesía en domingo)

¿Un pasado que no vuelve
o que sigue ahí y no pasa?
¡Barcelona de entreguerras
y sus Torres Venecianas!
La rutina de una plaza
en la mañana apacible
que recobra su (bella) imagen
y arde en banderas de pronto
haciendo honor a su nombre
y a su mar de escalinatas.


(¡Legado de la Dictadura
que tuvo su cuna allí
en la montaña de Montjuich! )

Me fui anteayer a la guerra
sin dejar de pensar en tí
y por la tarde de vuelta
misión cumplida (intacto e idemne)
te imaginé cerca de allí
mirándote en el espejo
-y mirándome tú a mí-
de aquel cielo azul añil
como si conjurarte buscase,
no a tí, sino tu sello en mí:
los esmaltes de tu estampa
de una luz mediterránea
que te separa de mí
(sable y plata en cielo azur)

Y tras la victoria el tedio,
y tras la euforia el desierto
de Arabia por dentro de mí
en mi guerra de ida y vuelta
sin ti (¿heroe o pobre infeliz?)

¡Para tí este poema urgente
(y breve) y sólo para tí
que ojalá te apiades de mí!

sábado, octubre 12, 2013

CRUZANDO EL RUBICON (en Montjuich)

Instántanea de la manifestación de "la España en marcha" hoy en Barcelona. A la que participé como aquí ayer ya lo anuncié
Intelectuales metidos en política. Un tema arduo de esclarecimiento y rico a la vez en enseñanzas históricas. La Falange desde luego encarnó - cuales quiera que fuesen los logros y resultados de al experiencia- una seria tentativa de incorporar a escritores e intelectuales y poetas en una tarea política. Como lo ilustra "la corte literaria" en torno a su fundador. Los fascismos en general promocionaron hasta posiciones de liderazgo a intelectuales destacados en los respectivos movimientos que surgirían de esa tendencia los años treinta y en general en el periodo de entre-guerras.

Y me viene a la mente Drieu La Rochelle que acabo adhiriéndose al Partido Popular Francés de Jacques Doriot, a los italianos Marinetti y Gabriele D'Annunzio, figuras de gran destaque del fascismo italiano en sus inicios, como lo sería el poeta norteamericano Ezra Pound en la segunda guerra mundial y en pleno ocaso de aquél o incluso poetas tan apolíticos en la imagen que legarían a la posteridad como los anglo-irlandeses Yeats y TS Elliot de innegables simpatías filo-fascistas en los años que precedieron a la segunda guerra mundial o incluso alguien tan fuera de toda sospecha por el predicamento del que gozaría en los ámbitos universitarios en la posguerra como lo fue el también anglo/irlandés Joyce (celebérrimo autor de "Ulises")
El autor de este blog (segundo por la derecha en la foto) hoy durante los discursos en la plaza de San Jordi en Montjuich
Y en el otro extremo del espectro político/partidario la cohorte de intelectuales marxistas filo/marxistas o cripto/marxistas seria tan incontable y (casi) infinita como las arenas del mar antes y después de la segunda guerra mundial y a lo largo del todo el siglo XX. Quiere decir que el intelectual o el escritor o el poeta "deshumanizado" -del arte por el arte (como los llamó Ortega)- existe puramente en teoría más bien, o en otros términos que la humanización del arte pasa (forzosamente) por el compromiso político e ideológico, lo cual no tiene obligatoriamente que traducirse por el alistamiento o el marcar servilmente el paso detrás de consignas y voces de mando que empobrezcan el mensaje intelectual o reduzcan a la nada las potencialidades de creación literaria del intelectual comprometido y definido políticamente. Y en esa perspectiva se puede concluir por la existencia de una tensión dialéctica en la historia de las ideas y del pensamiento (político) entre la libertad de creación y el compromiso mas o menos ineludible al servicio de una causa que se lo merezca (por este u otro motivo por muy incorrectos o indefendibles a los ojos de algunos que ellos sean)

Con lo que quiero venir a explicar -y no a justificar ni a justificarme ¿por qué?- el cruce del Rubicón que para mí habrá supuesto mi adhesión y mi participación al proyecto de "la España en marcha" y mi participación activa a la manifestación que habrán realizado hoy por las calles de Barcelona, en un trayecto que nos llevó escoltados por una cola interminable de furgones de las fuerzas de orden (yo llegué a contar hasta diez en fila india detrás nuestra) (...) desde la Plaza de España en el centro de Barcelona hasta la plaza de san Jordi junto al castillo de Montjuich.

Unidad era la consigna de la manifestación y parece serlo la de ese proyecto ahora puesto en marcha. Unidad en lo necesario, libertad en lo contingente y caridad -léase (en el contexto de lo que pretendían expresar) armonía o tolerancia en las discrepancias fatales- en lo uno y en lo otro, era una de los lemas favoritos de la filosofía medieval.
Al final del acto con Pedro Pablo Peña, dirigente de Alianza Nacional, uno de los grupos protagonistas de los incidentes en la librería Blanquerna
Y creo que quepa aplicárselo al proyecto de defensa de la Unidad que ahora se alumbra -en la expresión certera que lo oí a uno de los participantes en la marcha- y también aplicármelo a mi mismo en la medida que no estuve forzosamente de acuerdo con todo lo que se gritó durante la marcha o lo que se dijo en los discursos que se sucedieron al final del acto y sin embargo me llegó el aliento de unidad que gravitaba en el ambiente de la manfiestación por encima de las discrepancias, y de las posturas visiblemente diferentes en alguno puntos de los unos y de los otros.

Unidad contra el separatismo y unidad de destino de España con los demás pueblos y naciones de Europa, blancos de un mismo desafío contra la civilización occidental -blanca- y europea y amenazados (todos ellos) de muerte por la invasión silenciosa encarnada en unas corrientes migratorios de otras culturas portadoras de gérmenes destructores y desintegradores de nuestro mundo de valores y formas de vida.

Y ahí sinceramente y sin sentirme obligado a prescindir o a renunciar a lo que sea en mi forma de pensar y de sentir creo sinceramente hoy por hoy tener cabida. Como me lo habrá demostrado la buena acogida que se me habrá dispensado en la manifestación de hoy por la Unidad de España en Montjuich (y no -como el año pasado- en la plaza de Cataluña)

viernes, octubre 11, 2013

¡VIVA CATALUÑA ESPAÑOLA, VIVA ESPAÑA, ARRIBA ESPAÑA EN EUROPA!

Estaré en Montjuich, por cierto. Sin disfraz y a cara descubierta. Como fui siempre. ¿O que se habían pensado de mí algunos?
Un saludo (urgente) a los lectores de mi blog y un mensaje un poco más escueto que de costumbre en mí desde Barcelona en donde me encuentro con motivo de la festividad del Doce de Octubre. Esta Barcelona triste (de otoño) y bonita -y coqueta- a la vez, vista con esa mirada que es la de fuera mas libre de prejuicios y de deformaciones ópticas muchas veces que la de los de dentro.

Muchas esteladas separatistas, eso, sí, más que la última vez que aquí estuve, como si quisieran contrarrestar el clima de la calle donde se oye hablar español por todas partes, y el aspecto iconfudible de ciudad española que ofrece la Ciudad Condal hoy como ayer.

Conozco mal Barcelona, pero no me siento un extraño paseándome por su calles y sus plazas. La libreria Europa -¡oh sorpresa!- sigue abierta y lo seguirá aunque se hunda el mundo, se diría, a tenor de los castigos biblicos que se habrán cebado sobre ellos los ultimos años -asaltos y persecuciones de todo tipo como no habrá dejando de noticiarlo puntales los oráculos y corifeos de lo pliticamente correcto en los medios.

Un perrazo negro y de aspecto a la vez apacible en extremo custodiando la puerta de entrada era el único signo de ese pasado tempestuosos y guerrero que arrastra esa libreria tan emblemática en lengua española sita en el centro de Barcelona, y que era para mi -por una cuestion de honor más que otra cosa- un punto de paso obligado de esta visita mía a la Ciduad Condal.

La Generalitat y el Govern no quieren manifestaciones en favor de la unidad de España y ponen de pretexto o coartada hipócrita los incidentes de la librería Blanquerna, silenciando las violencias que salpican actos y manifestaciones de otro signo ideológico, como es la regla en las celebraciones de la Diada o del Primero de Mayo.

¿La cerrazón y el sectarismo de los unos acabará haciendo entrar en razón y librando de compleos a los otros? ¡Vivir para ver fantasmas mios.

LLAMAMIENTO

Traigo un saludo en español y a la vez en francés y en neerlandés desde Bruselas a los españoles de Cataluña y de España entera que van a reunirse mañana en Barcelona con motivo del día de la Hispanidad (el día de la Raza) y también unas palabras de recuerdo a tres españoles ilutres de Cataluña que se merecen una recordación especial en la situacion crítica que estamos viviendo.

¡Rehabilitacin y gloria y honor a Luis de Galinsoga, que fue director de la Vanguardia española de Barcelona y se vio víctima del primer boicot separatista consumado con éxito en la España de la posguerra!

¡Rehabilltación y gloria y honor a Anselmo Roig catalán de estirpe,requete e hijo de requeté asesinado en el 36, que vivió de niñdo el fracaso del Alzamiento en Barcelona y español insigne como así se manfiestaba -lingûîsticamente- en su casa y en su vida de todos los días, y que vivia acosado social y politicamente los útlimos tiemps de su vida cuando yo le conocí poco antes de su muerte, en Barcelona.

¡Rehabilitacion y gloria y honor a María Rosa Urraca Pastor donostiarra y barcelonesa y catalana de adopción de la que no hubieramos podido imaginar de niños que la Doña Urraca de aquellos tebeos de la leditorial Bruguera (de Barcelona) fuera a penas la caricatura burlesca y difamatoria. ¡Honor a Maria Rosa Urraca Pastor, la mujer más injustmente denigrada de la España de la posguerra!

¡¡¡Españoles de Cataluña, y de España entera, viva Cataluña española, viva España, arriba España y todos los pueblos y naciones de Europa amenazados de muerte por la invasión silenciosa!!!

jueves, octubre 10, 2013

"FALANGE Y LITERATURA" CUARENTA AÑOS DESPUÉS

Nueva reedición de la antología de José Carlos Mainer (1971) Un asunto tabú para el autor hasta no hace mucho. ¿Cinco años abordando el tema (prácticamente) en solitario en mi blog difunto de Periodista Digital con frecuentes glosas a esa obra -y referencias a su autor- habrán servido acaso de acicate a su autor? Humildemente me lo pregunto
Conoci en persona a José Carlos Mainer allá por vuelta de la primavera (o finales del invierno) del 99 -¡cuanto tiempo ya!- en una conferencia (que ya evoqué repetidamente en mis crónicas) que dio él en el Cervantes de Bruselas que venía de iniciar su singladura apenas dos años antes -llevaba yo ya bastantes allí (...)- y atravesaba en aquellos momentos una fase marcada por la incertidumbre y las expectativas de cambio cultural ya en plena era Aznar, y tras ceses y nuevos nombramientos sufridos en la dirección de aquella filial del Cervantes en la capital de la UE que nos hacía acariciar la esperanza a algunos -¡craso error de óptica o apreciación!- que algo estaba substancialmente cambiando en el ámbito de la cultura y de la literatura en clave ideológica también en la España de entonces, más de dos años después del inicio de la era Aznar y tantos años ya sobre nuestros hombros o a nuestras espaldas de bien/pensancia cultural y literaria en lengua española (de la península)

Y fue tal vez precisamente aquella conferencia la que acabó de arruinar mis esperanzas (tan caras) aquellas, porque José Carlos Mainer ofició mejor tal vez que nunca lo habrá hecho ni antes ni después, de santo/pontífice de lo literaria y políticamente/correcto en materia de literatura sobre el franquismo y la guerra civil y temas adláteres o relacionados o íntimamente asimilados, a lo que nos tenia acostumbrados de antiguo desde los inicios del felipismo por lo menos -a través de las paginas literarias del diario El País-, después de haber leído su nombre y haber oído hablar de él bastantes años antes, exactamente en el 71 -era yo un adolescente de veintiún años entonces- con motivo de la publicación por "Labor" una editorial (todos me lo reconocerán) perfectamente integrada en la cultura oficial de la España de entonces y sin dar muestra alguna de veleidad subversiva o en materia de reivindicación de libertade de expresión, de ideas o de una literatura de signo ideológico discrepante o disidente por nimia o camuflada que se viera. José Carlos Mainer en las declaraciones -profusamente difundidas en los medios- declara ahora que su libro fue muy bien recibido (y vendido), y esa es la idea que nos quedó a algunos desde luego.
Asi se expresaba José Carlos Mainer en el prólogo a esta obra fechado en marzo del 2003, refiriéndose a ella y a otra de temática análoga publicada casi en simultáneo "Entre las dos se las han compuesto para quitarme de la mesa un trabajo siempre pendiente: revisar y actualizar mi Falange y literatura de 1971. Ya no hace falta. Así debía ser y no seré yo quien, ni siquiera en ese punto, vote a favor de la nostalgia" Los tiempos -y los vientos- cambian (...)
Lo que se calla por lo que sea y que da la clave del éxito editorial (de venta) de su libro aquél -una recopilación (comentada) más que otra cosa- era la imagen de obra a contracorriente de aquel título suyo que de una manera u otra -como un adoquín en la mar que dirían los franceses- venía a llamar ruidosamente la atención en los escaparates de las librerías literalmente inundadas de literatura marxista o filo/marxista o cripto/marxista (y que sé yo) en la España y en Madrid y en la Universitaria madrileña de entonces (años antes de la muerte de Franco), como el propio autor viene a reconocerlo tras tantos años de abjuración (¿como llamarlo de otra forma) de lo que había escrito y publicado a su nombre en una vida/anterior (como quien dice), por el abordaje "benevolente" (es cierto) aunque solo fuera, que era el suyo de toda una literatura de signo ideológico (falangista) de la guerra y de los primeros tiempos de la posguerra, que se veía ya arrumbada desde hacía mucho (como mínimo desde finales de los cincuenta) y puesta en la picota de la irrisión y del descrédito y por supuesto de la descalificación ideológica, y sobre todo por la presentación de la portada -clásica, sobria a mas no poder, en azul mahón o imperial- y sobre todo por el titulo que sonaba ya de entrada a una provocación entonces en los oidos y en las mentes de una (crasa) mayoría, "Falange y Literatura"

Y fue precisamente todo eso lo que me vino a borbotones a la mente oyéndole su conferencia del Cervantes de Bruselas "ad majorem gloriam" de la prensa rojo/republicana -en particular anarquista y comunista- durante la guerra civil, como si los "otros", los del otro bando hubieran carecido de ella, y ya en el coloquio final asomé un poco la oreja o el plumero preguntándole -ante el estupor (y el escándalo visible) del publico asistente- por la revista "Escorial" que se mereció una respuesta un tanto azorada de su parte, pero fue sobre todo al final llegado el momento de la firma de autógrafos cuando la cosa degeneró y fue cuando evoqué delante suyo y de la directora del Instituto entonces María Victoria Morera y algunos de los asistentes que le rodeaban, su libro "Falange y literatura" y que acabase respondiéndome en un tono desabrido y de malas manera, y acabásemos -sin llegar a las manos por cierto- como el rosario de la alurora, tal y como es fácil de imaginar o suponer.
En el personaje central de esta novela de Juan Marsé (un protegido de Ridruejo y sus amigos catalanes) creía ver Mainer un trasunto de Luys Santamarina, al que en sus declaraciones de ayer reprochaba de haber estado hasta el final de su vida en nómina de un régimen en el que ya no creía. Una rehabilitación o rescate literario -lo que practica Mainer- al precio del descrédto y de la irrisión. No es él sólo, pero él sin duda con más motivos para abstenerse de hacerlo que otros
"No sabía yo que el Cervantes de Bruselas estaba ahora en manos del PP" (o algo así se le oyó farfullar) Y que el incidente fue sonado me lo da a pensar (o sospechar) el detalle todo menos trivial que otro pontífice -entonces por lo menos- de lo políticamente correcto, compañero suyo en la redacción del País, Manuel Vicén, canceló una conferencia anunciada en el Instituto justo a seguir a la suya. El libro aquél que sólo ahora se ve reeditado cuarenta años después, pesaba a todas luces no poco a su autor hasta al punto que le incomodaba de aquel modo y manera el que se evocase en su presencia.

Y el mismo estado de espíritu volvería a traducir con ocasión de la publicación de dos obras íntimamente relacionadas con la temática de aquella suya, hace ahora una decena de años y que se siguieron de cerca una a la otra, y me refiero a "La Corte literaria de José Antonio" y a "Vanguardistas de camisa azul" -de autora alemana- que habrán merecido mi atención en este blog (en su rimera época) y sobre todo en el otro ahora difunto que estuve redactando a diario en Periodista Digital y a la que dediqué allí algunas de mis crónicas.

En su prólogo a la primera, José Carlos Mainer venia a declarar solemnemente enterrada aquella obra tan problematica, en la medida que venía a saludar en aquella otra nueva de autores jóvenes (dos hermanos) que le merecía su prólogo, algo así como el entierro definitivo de la suya que no se merecía a sus ojos más glosas o epílogos, los que fueran. "A partir de ahora ya no hace falta"

Los tiempos y los vientos cambian que es una barbaridad no obstante y José Carlos Mainer por lo que sea se vea ahora, cuarenta años después de la publicación de su antología o recopilación (comentada) y diez años después del prologo aquel a lo que debía parecerle apenas un comentario o epílogo a su libro anterior, en la necesidad de volver a la carga con una versión corregida y (considerablemente) "aumentada" de aquella antología primera.

Dice ahora que "no cambió" y nos lo creemos, pero la ambigüedad innegable que presidió la aparición de "Falange y literatura" -tanto en el contenido del texto como en su contexto- viene a notarse fatalmente otra vez ahora. Entonces los falangistas eran "discupables" (en parte al menos) -comparados a las demás fuerzas intégrantes del bando nacional-, ahora a creer a Mainer ya no lo son tanto, en cambio (a tenor de sus declaraciones recientes) se ven rescatados literariamente mucho más de lo que lo eran entonces (en la versión original de esta obra corregida y aumentada ahora)

Y cabe glosar -en guisa de conclusión- que Mainer tal vez no haya cambiado pero que el panorama literario español y el ideológico también sí lo han hecho en cambio o lo está haciendo a marchas forzadas, y de qué manera. Y esa sea tal vez -por parafrasear a Nietzsche- la noticia más extraordinaria de nuestra época (...)

miércoles, octubre 09, 2013

DOCE DE OCTUBRE EN BARCELONA (al encuentro del destino)

Entrada de los nacionales en Barcelona por la Diagonal. Todas las casas estaban engalanadas de arriba a abajo de banderas españolas dándoles la bienenida. Lo cuenta (fuera de toda sospecha) Adolfo Marsillach -que lo vio de sus propios ojos de adolescente- en sus memorias
Sans -Sants en catalán-, como yo aprendí a decirlo y a escribirlo por la primera vez en mi primera visita de adolescente a la Ciudad Condal, es una barriada del núcleo urbano de Barcelona situada por debajo de la Diagonal lindando por su parte Sur con las faldas de Montjuich, de fuerte raigambre obrera de antes de la guerra civil donde proliferaron los anarquistas de la CNT-FAI y más tarde en la posguerra, área de fuerte concentración de inmigrantes procedentes de otras regiones de España en particular de andaluces que fueron motivo de obsesión para el joven Jordi Pujol. Y viene ahora al primer plano de la actualidad nacional con motivo de la prohibición a manifestar allí que acaba de dictar el Govern (léase la Generalitat) el próximo sábado 12 de octubre, a un colectivo de seis formaciones, "la España en marcha", que contaban marchar en manfiestación desde la plaza de Sans por la Gran Vía hasta la plaza de España y desde allí hasta Monjutich.

Y la noticia de la prohibición tal y como viene siendo aireada y cacareada en los medios dentro y fuera de Cataluña es tendenciosa y desinformante, si se tiene en cuenta que la medida se refiere sólo a la primera parte del trayecto, por lo que los manifestantes podrían hacerlo en principio a partir de la plaza de España en dirección de Montjuich. Los motivos alegados por la prohibición -que haya echo publica a raíz de una pregunta del representante en el consejo municipal de la Ciudad Condal de un partido de extrema izquierda (CUP)- son los riesgos de alteración de lo orden publico y de poner en serio peligro la seguridad ciudadana por la convocatoria de manifestaciones de signo opuesto no lejos de allí lo que podría dar lugar a incidentes y altercados.

¿Sólo eso? ¡A otro perro con ese hueso! Porque en la mente de los responsables municipales y de la Generalitat la aprensión es mas que verosímil que un barrio del perfil y de las características de esa barriada de Sans -de raigambre obrera y de extracción inmigrante en una proporción considerable- pueda ser terreno abonado para unos grupos o formaciones en los que los medios creen encarnar la versión española de esa amenaza de una extrema derecha en auge en toda Europa que conforme a la consignas de lo políticamente correcto en vigor y en circulación habría que conjurar y desactivar y neutralizar por todos los medios. La motivación ideológica y política de la prohibición parece clara desde luego lo que no esta ya tan claro es la constitucionalidad (y legalidad) de la misma. Ni tampoco su procedencia conforme a criterios de simple oportunidad (política)

Hace ahora diez días tan sólo Madrid fue teatro en algunas de sus zonas más céntricas y concurridas de una manifestación no autorizada -para lo que no se había pedido permiso ni siquiera- y que dejaba traslucir unos designios -la acampada sine die delante del Palacio Real hasta la proclamación de un proceso constituyente (sic)- claramente anti-constitucionales por no decir francamente subversivos. Y lo menos que se puede decir es que en el caso que nos ocupa la Generalitat habrá demostrado menos escrúpulos e inhibiciones a la hora de prohibir (cortando por lo sano, léase modificando sustancialmente el trayecto) una manifestación en favor de la unidad de España, sin duda porque no son tontos y se temen que un acto de esos tonos y matices acabe aclarando a muchos las ideas en relación con la situación por la que atraviesa Cataluña y que la actitud que aquellos encarnan y las posturas y las banderas -de unidad, en contra del separatismo- que vienen enarbolando acaben prendiendo como la pólvora en Barcelona y en el resto de Cataluña.
Capitán Fernando Lizcano de la Rosa, oficial laureado de la Legión. Fue jefe de los Mossos de Escuadra tras el 6 de octubre del 34. Fusilado en los fosos de Montjuich tras fracasar el Alzamiento en la Ciudad Condal
Un fantasma viene rondando además las mentes y los espíritus y gravitando sobre todo lo que rodea de cerca o de lejos las actividades de la llamada extrema derecha (española) y es el fenómeno inédito por tantos conceptos que viene a encarnar en Grecia el partido "Amanecer Dorado" y el escándalo montado en torno a la operación de persecución de desmantelamiento -en el terreno judicial como en al plano puramente político y en los medios- de la que viene viéndose blanco desde hace unas semanas. He estado visionando un vídeo sobre un acto de solidaridad con ese partido griego celebrado días pasados en la ciudad de Málaga, y el dato de la localización geográfica de dicho acto es sin duda todo menos anodino, si se piensa -conforme a ecos parecidos en la prensa que en otras zonas del litoral mediterráneo español -por ejemplo en las Islas Baleares- se viene produciendo testimonios y manifestaciones de simpatía y solidaridad hacia ese movimiento catalogado de neonazi en los medios "urbi et orbe", como si el Mediterráneo entero -de una orilla a la otra en frente y en lo más hondo se llenara de pronto de sus eslogans, de sus consignas, de sus marchas y de sus himnos, de sus ademanes y de su gestos marciales.
Batería del Castillo de Montjuich, emblemático en extremo del poder militar español en Cataluña. Afirmar allí la españolidad de Cataluña es la mejor forma de conjurar el culto de martirologio a Companys, marioneta de los asesinos de la FAI durante la guerra civil
Mimetismo mediterráneo (por llamarlo así), angustia social -la expresión era de Ramiro Ledesma- por todos los desclasados (en sentido marxista de la expresión) que viene produciendo la crisis, y más que nada por la psicosis de incertidumbre que aquella fatalmente engendra mas profunda y mas grave que ls mismas situaciones precarias que con no pocas dosis de sensacionalismo nos traen a diario a colación los medios, lo que se palpaba o respiraba (y mucho más) en el vídeo al que aludo mas arriba, en las palabras del interviniente y en las reacciones del publico agolpado en torno suyo. Y un sentimiento de cita con el destino, de estar cruzando el Rubicón o el Ebro o el Rin, -después de mil incursiones los años pasados por el río del tiempo- es el que me invade mientras concluyo estas líneas.

Desprendiéndome de las últimas reticencias y combatiendo por todos los medios esa negra melancolía -como la de Nietzsche- que me invade ante el espectáculo nocturno que ofrece la actualidad candente, y me pongo a gritar como el profeta bíblico o el centinela de la Edad Media, custos, quid de nocte? ¿Centinela que hay de la noche? ¿Qué está ocurriendo en el mundo, en Europa, en España y en Cataluña? Mientras me dispongo a salir -como Zarastustra en la montaña- al encuentro del destino, interiormente cansado (del bregar en la oscuridad), es verdad, pero la mente alerta y al acecho y el ánimo confiante y tranquilo

martes, octubre 08, 2013

LA CAMACHO EN LA PICOTA

Luis de Galinsoga. Director de la Vanguardia Española de Barcelona. Militante de Renovación Española antes de la guerra, habia sido director del ABC hasta producirse el Alzamiento. Se vio cesado (enero del 61) por culpa de la campaña "volem bisbems catalans" (o algo así) auspiciada por el nuncio y el Vaticano y en un complot de difamación y denigramiento instigado por Jordi Pujol. Esas aguas, estos lodos
Alicia Sánchez Camacho se queja que se le ha interpretado mal, y dice ahora digo donde dijo diego, una práctica consabida -tendrá que reconocerlo- entre la gente de su partido en Cataluña. A muchos desde luego se les habrán caído las escamas de los ojos con sus palabras, a mí digamos -lo confieso sin tapujos- que me empezaron a caérseme ya el pasado año tras haber asistido -como di cumplida y cabal cuenta justo a seguir a mis lectores de Periodista Digital y también en Minuto Digital)- a la concentración por la unidad de España ahora va a hacer un año en la plaza de Cataluña.

Y a fe mía que creo que acerté a recogerlo a fuer de escribir a corazón abierto y a vuela pluma en las crónicas que dediqué al acto entre sentimientos encontrados, y es que había algo difícil de definir que no conseguía bien cernir y detectar que me aguaría un poco la fiesta el año pasado, por encima o por detrás de las banderas y de la considerable afluencia de publico -la plaza de Cataluña estaba (casi) llena pero no hasta la bandera (hay que reconocerlo)- y no sabía si era la acogida un tanto fría y circunspecta (o precavida) que me reservaron en el reciento reservado a la prensa algunos de los jóvenes organizadores -a pesar de que me presenté allí con todas las credenciales habidas e imaginables- cuando les mostré mi tarjeta (nombre y apellidos) de periodista, si era en cambio por el bilingüismo de los oradores que se sucedían en la tribuna o simplemente una cuestión de banderas -de las que allí se veían flamear (señeras y constitucionales) me refiero-, hasta que acabé llegando a la conclusión con el tiempo y una caña y todo lo que habrá llovido en España y en mi vida en el año que acaba ahora de transcurrir que era sin duda por lo uno y lo otro todo junto y bien revuelto pero que la clave de mi regusto amargo o de mi mal sabor de boca era más bien de natura lingüística lo mismo que decir (en el fondo) una cuestión de memoria o de choque o conflicto de memorias.

Ya me he explicado en el tema en algunos de mis últimas entradas en este blog que habré reanudado ahora, pero tras las declaraciones un tanto catastróficas de la Camacho y el aproximarse de un nuevo aniversario y de los nuevos actos -"a favor" y "en contra" (los "Mossos de Escuadra" las cifran en numero de siete- que se anuncian para este fin de semana por las calles y plazas de Barcelona, se impone el recordarlo y el remacharlo: el catalán en nuestra era contemporánea se habrá convertido en reserva natural privilegiada de una memoria histórica anti-española (y guerracivilista) y en pieza o palanca esencial e imprescindible del chantaje que el catalanismo inflige a España y a los españoles desde los tiempos de la transición política.

Me fueron preparando el espíritu a esa conclusión -que hoy me parece de un valor apodíptico- foros de discusión en lengua neerlandesa sobre el tema catalán (una verdadera obsesión para algunos belga flamencos) por cuenta de la polémica desatada dentro y fuera de catalana por la reforma educativa del ministro Wert que algunos no dejamos de ver como una pica en Flandes en el sistema de normalización lingüística -léase, catalanización forzosa- que lleva imponiendo y aplicando despacito y buena letra la Generalitat desde hace la friolera (casi) de cuarenta años. Y acabó de despejarme los ojos de escamas el desgarrarse las vestiduras hipócrita y sectario y partidista de alguno por el "asalto" de la librería Blanquerna hace un mes, y por si falta me hiciera, mi baja por decisión (injusta) de la dirección, de la blogosfera de Periodista Digital -justo a seguir a una crónica que dediqué a ese incidente- acabó de aclararme del todo las ideas.
Escrache (con suerte) en la Cataluña de finales de los cincuenta. Un confuso incidente del que no conocemos más que la versión catalanista (la misma que yo le oí al inefable José Carlos Mainer en el Cervantes de Bruselas), por aquello sin duda que el régimen anterior sabía imponer el silencio (absoluto) también a sus partidarios (...) Como sea, serviría de pábulo a una campaña de difamación -y de escraches en versión de entonces- que acabaría costándole el puesto de director de la Vanguardia a Luis de Galinsoga.
Cataluña es española, no puede ser otra cosa, y su pérdida supondría un cataclismo de consecuencias incalculables y como tal inconcebible, como el pedirnos a todos y cada uno de los españoles que dejamos de ser nosotros mismos. Y eso fue lo que me puso la mosca detras de la oreja durante mi visita (fugaz) del pasado año en Barcelona. Por la boca muere el pez, y Cataluña -me refiero a la Cataluña española- se muere por una cuestión predominantemente lingüística. La financiación -y que me perdone la Camacho- o es mas que un pretexto, una burda coartada, una entre tantas, como el PER de andaluces y extremeños o la pretendida pereza e indolencia de andaluces que los que más lo echan en cara son precisamente los catalanistas de origen emigrante (de esas regiones precisamente de procedencia) ¡Banda de renegados! (como el partido que mayormente les agrupa)

No estaba yo en España cuando se produjo el descabezamiento del PP en Cataluña -a la llegada de José María Aznar "al gobierno de la nación-, como sea está claro que el mal venía de mucho antes. De mucho antes del nacimiento (y metamoforsis) del PP desde luego. Si se me apura desde principios de los sesenta desde aquel boicot -el primero que tuvo éxito durante el gobierno anterior- del que fue blanco y víctima el entonces director de la vanguardia de Barcelona, Luis de Galinsoga -gran patriota y hombre de honor- por instigación de la iglesia catalana, y de su acólito Pujol (que no quería en Cataluña emigrantes extremeños ni andaluces)
A Luis de Galinsoga sucedería de director de la Vanguardia Manuel Aznar de un pasado -republicano y antes incluso, nacionalista vasco- mucho más digerible para catalanistas que la de su predecesor y de quien su nieto tal vez heredó esa costumbre de hablar catalán en familia. Moraleja de la historia: el viejo Caudillo invicto y triunfador en mil batallas de las hordas asiático/bolcheviques acabaría al final -ya de edad muy avanzada (y con el ejemplo del general Perón bien fijo en su mente)- cediendo a la presión de un complot urdido entre el faldoneo de prelados, curas y sacristanes, los cuchicheos de las beatas (catalanas) y las intrigas de jóvenes como lo era Jordi Pujol entonces (un joven meapìlas)
Tales aguas tales lodos, la iglesia en Cataluña que gracias a Franco y al triunfo de los nacionales había sobrevivido al exterminio y a la desaparición acabaría pagando con treinta monedas (y ni eso) los servicios prestados a la iglesia por el régimen anterior en Cataluña y en resto de España. Franco fue un "silencioso de la Iglesia" -en la formula (ligeramente peyorativa) divulgada tras el concilio por los católicos franceses tradicionalistas (y así le recordaron y honraron a su muerte algunos de aquellos)- y en ese aspecto o desde ese punto de vista no supo resistir al chantaje de la Iglesia y del Vaticano que fue -no se olvide- de natura esencialmente lingüística como lo sigue siendo.

Y en esa óptica se puede decir también que el tardofranquismo -¡ay dolor!- no fue más que una larga agonía en el plano físico de la figura de su máximo representante y también en los planos político e ideológico, donde se sembraría la mala simiente de lo que rebrotaría justo después en Cataluña con mas fuerza que nunca desde lo tiempos de la II República y de la guerra civil)

Y si queremos ganar a Cataluña para España tendremos que sacudirnos la hipoteca de ciertos aspectos o vertientes del régimen anterior como las que nos sigue imponiendo el culto de martirologio que algunos siguen reservando a su alter/ego en la memoria colectiva, José Antonio Primo de Rivera.

Españolización de Cataluña de todos hombres y mujeres, niños y adultos, la consigna urgente -sin distingos y sin complejos- de los tiempos históricos que estamos viviendo. Años decisivos, para España y para Europa que dejaría de ser Europa sin una Cataluña española