sábado, septiembre 21, 2013

PACO LOBATÓN ¡LA PALIZA QUE LE DIERON!

Paco Lobatón en una foto de la época (más o menos) de cuando yo salí de la cárcel portuguesa, en noviembre del 85. Cuando se refirió a mí en el diario hablado. Nunca me olvidé de la aversión y hostilidad que se podían leer en su rostro
Paco Lobatón es de mi generación de la Universitaria madrileña, un poco más joven que yo según tengo entendido. Lo conocí a través de la pequeña pantalla tras mi salida -en libertad- de Portugal en noviembre del 85 y retuve su rostro y su nombre sin duda hasta hoy, no porque me lo volviera a cruzar mucho su rostro (y su voz) en los medios -desde luego no le busqué mi palabra- pero fue sin duda por la expresión del semblante y la dureza del tono (propiamente inolvidables) de las palabras que me dirigió -comentando (creo recordar) la noticia de mi salida de Portugal- en alguno de aquellos informativos de los que él era la estrella en los años que siguieron inmediatamente al 23-F lo que seguiría siendo el caso (me figuro) en los largos años de la era felipista. Como si se tratase, yo para él, de un viejo conocido.

Yo era no obstante estudiante de Económicas, él de Políticas por aquellos años y sin duda nuestras trayectorias se cruzaron sin encontrarse entonces -eso creo al menos de lo que recuerdo- en la medida que por lo que deduzco él debió entrar en la Universidad el año que se consumó la separación de esas dos carreras yendo a parar Económicas al campus de Somosaguas y Políticas a un edificio de trazado y arquitectura inenarrables cerca del viejo edificio de Políticas y Económicas (Galerías Castañeda) -a la misma altura uno que el otro-, justo del otro lado (y en el borde mismo) de la carretera de la Coruña. Políticas de la Complutense en sus inicios -de la impresión y de las escenas (propiamente) impresionantes y surrealistas que se me quedaron bien fijas en la retina las raras veces que puse el pie allí entonces- era propiamente una trinchera -o una casamata o un parapeto (arquitectónicamente es lo que era desde luego) más que un centro de estudio, junto al campo de batalla, y este individuo que se haría después tan famoso era por lo que leo ahora uno de los principales cabecillas en aquel hormiguero en efervescencia, un pandemónium mas que otra cosa, palabra.
Recital de Raimon en Económicas de la Complutense el sábado 18 de mayo del 68. Esa fue la Complutense que yo viví -y sufrí- y de la que me "enroqué" (después de haber estado allí a punto de morir) (...)
Y ahora levanta la voz evocando aquellos años tan funestos y a la vez tan decisivos para denunciar y recordar la paliza (sic) que le dió (dice) uno de los policías que se ven mencionados en el auto de la jueza argentina (peronista) de la que me ocupé en anterior crónica días pasados, alguien que sigue poblando de fantasmas por lo que se ve toda una generación -de una parte importante de ella al menos- que fue la de Paco Lobatón y también la mía (¡ay dolor!) y que a fuer de querer pintar con las más negras tintas no consiguen mas que inocular el veneno de la duda en la opinión por cuenta suya a comenzar por la de sus coetáneos. Héroe o villano, el célebre policía del franquismo que arrastra además de una leyenda, otro nombre de leyenda, del de Billy el Niño.

A Paco Lobatón -militante entonces del PC y en cuanto tal cabecilla del movimiento estudiantil (de izquierdas) de entonces- el célebre policía franquista le molió a palos, dice, en la parte trasera del coche en el que se vio detenido. Al que esto escribe, los compañeros de aventura de aquél, víctimas de sus misma fiebres y rabietas -el mismo año que aquél entró en la universidad o el anterior- no le dejaron por muerto del linchamiento al que me sometieron -defendiendo nota bene la memoria de José Antonio (...)- sólo porque una de las cristaleras de la entrada al vestíbulo central del edificio de Galerías Castañeda aguantó milagrosamente la embestida de aquel tropel de energúmenos. Gajes del oficio, de las propias convicciones ideológicas que no eran menos sinceras y consecuentes que en ellos en el que esto escribe.

Y no lo habría recordado ahora aquí si no fuera porque su caso me parece emblemático de esa situación de dominio casi absoluto, a todas las instancias y niveles de poder cultural ya desde los tiempos del tardofranquismo y que se vería ilustrada en particular por la toma de asalto generalizado en los medios tras producirse el 23-F y que tuvo protagonista aquella generación si no culpable sí manipulada como nunca antes lo estuvo ninguna otra en toda la Historia de España (ni siquiera los indignados del 15-M, sus vástagos o descendientes en muchos aspectos)
Una rebelión de niños/bien, socialmente (y personalmente) brillantes amén de rojos. Sus enemigos (hasta la obsesión) los fachas, además de fachas eran pardillos o pardales (como diría Umbral), y horteras
Hay un aspecto no obstante de aquel fenómeno de manipulación generacional (por llamarlo así) que se ve fatalmente recordado ahora y puesto de manifiesto en las declaraciones a los medios, haciendo dúo con Paco Lobatón, de otra de las pretendidas víctimas, compañera de aquél en la facultad de Políticas y de militancia comunista también, por cuenta de aquel policía franquista tan denostado (y difamado)y es por el calificativo de "hortera" que utiliza describiéndole, por la connotación clasista -de clase social- del mismo (siempre en la boca de los niños/bien de Serrano y otros barrios/bien hace tan sólo dos o tres décadas), que denota a la perfección ese aspecto inauténtico que habrá sido denunciado en más de una ocasión pero no con la cuidad y el mordiente (en la pluma) que se merece.

Y era el de una rebelión de niños/bien, ya digo -y en el caso de andaluces como lo eran esos dos, más flagrante y escandaloso todavía- que les caracterizó de unos trazos inconfundibles y atípicos y sin parangón alguno en las demás versiones del movimiento de rebeldía estudiantil que se dieron por aquellos años en la mayor parte de los países occidentales. A esos dos "rogelios" del tardofranquismo, el policía franquista les parecía (además de un chulo) un "hortera", y con ello sin quererlo, vienen a reconocer el aspecto clasista de lucha de clases al revés- de niños/bien de izquierdas contra defensores del orden (y del régimen) de extracción más (o mucho mas) modesta que la de ellos y de mucho menos brillo también, desde luego.

Y no fue un detalle trivial si aquel aspecto (escandaloso) que no me privé de denunciar en las veces que alcancé a conseguír un mínimo de difusión en los medios españoles tras mi gesto de Fátima y en el momento de mi liberación lo mismo que en los años que me vi allí detenido, fue tal vez lo que encontró más eco en los medios y en la opinión, como así me lo hizo pensar algún comentario (no exento de crítica) de mi difunto padre que no me aprobó mi gesto en su momento (aquí todos lo saben), asiduo lector de periódicos y fiel observador a la vez de la actualidad de su tiempo. Y es que todos aquellos "rogelios" niños/bien gozaban -y siguen gozando- de más brillo social y personal incluso que yo. Y no era (y no es) justo ¿Por qué? (...) ¡La paliza que le dieron! ¡Válgame un santo de palo, Paco Lobatón!

ADDENDA Una anécdota elocuente para terminar. Un día (aciago) de aquellos de a finales de mi paso por la Universitaria, de principios de los setenta, un día de "jornada de lucha", de aquellas que se prodigaron tanto aquellos años, la tensión comestible en el aire que se respiraba dentro y fuera del campus, helicópteros sobrevolando, sirenas de la policía municipal a todo meter o de los vehículos de los grises (etcétera, etcétera), no sé por qué razón me encontré yo sólo -un tanto perdido o desbordado en todo aquel maremagnum- haciendo auto stop en la carretera de la Coruña justo a la altura de la nueva Facultad de Políticas y me paró un coche que iba lleno de estudiantes salvo el conductor que a mi gran sorpresa vino a ser un profesor de Políticas (y también de Económicas) -ya no recuerdo el nombre (ayudante o adjunto del profesor Beltrán de Heredia)- que me había dado clase de Derecho Civil en primero de Económicas. Iban comentando los azares e incidentes de aquella jornada 'caliente' y al cabo de unos instantes, el profesor (que sin duda no me reconoció, habían pasado ya tres años más o menos)- mirándome fijo a través del retrovisor y de aire desconfiado, me espetó, "¿usted no serás uno de esos sociales que andan merodeando por el campus?, y ante mi sorpresa (no sé que explicación, no poco azorado, debí darle), añadió en tono de advertencia, "porque por si no lo sabe, todos estamos ya unidos contra los sociales en esta Ciudad Universitaria, profesores y estudiantes (o algo así)" Quien te vio y quien te ve, me dije para mis adentros, yo que le había conocido no mucho antes muy distinto en palabras, modos y maneras, de brillante profesor de la Universidad franquista (que es lo que era), a como se mostraba allí entonces. Y salí raudo del coche tras pedirle que me dejase bajarme en el cruce más próximo (me figuro) con la idea que algo había visto aquel individuo en mí aspecto en mi semblante, donde fuera, que me distinguía y me separaba y distanciaba -y esgtigamitazaba- en lo sucesivo de la masa de estudiantes, o así a él se le parecía al menos y retuve el detalle anecdótico en mis recuerdos hasta hoy sin duda por lo sintomático de aquel proceso (no poco dramático) de enroque psicológico y en todos los aspectos que empezaba ya entonces a darse en mí y que acabó llevándome en una trayectoria de ruptura bastante radical (es cierto) al seminario de Ecône apenas uno o dos años mas tarde. Y también de la mirada que en los sucesivo me reservaban algunos en la Universitaria de entonces (alumnos o profesores) como si no fuera uno más igual que los otros, y como si me endosasen gratuitamente o me colgasen a mí también ese imagen (afrentosa) -de pardillo y de hortera- que le devolvían sociales y fachas (a sus ojos) y confieso que sin ser uno de aquellos -sin haber colaborado ni tanto así entonces con los servicios de represión o las fuerzas del orden- lo asumí hasta hoy como un motivo de honra (...) Y me sentí a partir de entonces solidario en mi fuero interno de una manera u otra con aquellos sufridos y denostados servidores del orden que algunos ponen ahora (otra vez) injustamente en la picota. Ya se cobraron bien en cuarenta años esas presuntas víctimas de todo lo que sufrieron o dicen que sufrieron de aquellos entonces. En discriminaciones injustas aunque sólo fuera, y en estigmas infamantes ¿No les parece?

viernes, septiembre 20, 2013

NO A ESPERANZA AGUIRRE

Jaime Gil de Biedma, primo o tío de Esperanza Aguirre fue uno de los iconos de una casta (dorada) de hijos de vencedores (castellano/parlantes) de la guerra civil en Cataluña, amigos y protegidos de Riddruejo (como los Goytisolo, Carlos Barral, Juan Benet...) que prepararon -por sus dimisiones (y complejos)- el terreno a ese liderazgo del catalán que Esperanza Aguirre hace ahora suyo -¿en nombre de qué o de quién- sin ruborizarse en modo alguno
No. Un no de lo más neto y más claro -con todos los respetos por supuesto- al discurso de ayer sobre Cataluña de Esperanza Aguirre, que estaba sin duda plagado de aciertos y de grandes verdades, lo que hace mas trágico o más trágicamente errado lo más sustancial del remedio que propugnaba al final de su intervención, tras el diagnóstico. Esperanza Aguirre -lo recuerda maliciosamente la prensa de hoy- habló ayer (en un acto organizado por el Círculo Ecuestre) delante de un sector bien circunscrito de la sociedad catalana, una Barcelona de la alta sociedad y de "por encima de la Diagonal" -por donde entraron (nota bene) las tropas de Franco en Barcelona- y según todos los testimonios salio "a hombros" tras verse aplaudida a rabiar.

¿Catalanistas (de estirpe) los que la escuchaban? Está claro que no, más bien una franja (de alta sociedad) de la población catalana y de Barcelona -según todos los visos- de extracción española o españolista, y que de una manera u otra hoy como ayer hacen no obstante el juego al chantaje catalanista y secesionista de los separatistas en Cataluña. Esperanza Aguirre hizo alusión durante su intervención a sus raíces familiares a través sobre todo de un dato todo menos trivial o anodino.
José María Aznar tuvo de vecino -en el mismo edificio (de la madrileña calle de Ibiza)- a Dionisio Ridruejo de niño y de adolescente. Y se puede afirmar en todo rigor que el célebre falangista disidente fue inspirador supremo de su abordaje (polémico lo menos que se puede decir, y controvertido, y de consecuencias funestas) del problema catalán y de Cataluña, como algunos no dejarían de experimentarlo en propia carne, dentro de su propio partido (...)
Y es que Esperanza Aguirre -como vino a recordarlo ayer- lleva Gil de Biedma de segundo apellido. Y decir Gil de Biedma en Cataluña y en España despierta ya de entrada -entre los de mi generación por lo menos- todo un mundo dormido, somnoliento o semi-dormido de recuerdos y de fantasmas ligados a la personalidad de Jaime Gil de Biedma, barcelonés de nacimiento, autor malogrado (en lengua castellana), niño/bien y de raíces castellano/parlantes, de una estirpe de españoles de Cataluña que fue poeta "maldito" -rechazado o condenado por algunos- y al mismo tiempo todo menos un don nadie en la Cataluña de los cincuenta y de los sesenta en el plano cultural primero de todo, desde luego, porque quien dice Gil de Biedma evoca sin querer a Dionisio Ridruejo y a los amigos de Dionisio Ridruejo en Cataluña -entre ellos los Goytisolo, Carlos Barral y aquel Juan Benet de nuestras culpas y pecados (el que maldijo a Soltzhenitsyn mucho antes de la caída del Muro) un poco el delfín catalán (así lo parecía por lo menos) de aquel falangista/ilustre (segunda época)- y también al tardo/franquismo tardío y al rogerío universitario asfixiante de la universidad de Barcelona aquellos años y a la "gauche divine" y a Bocaccio y no sé cuantas más cosas. Tales aguas tales lodos, porque no se pueda honestamente negar la responsabilidad de toda una casta dirigente catalana de la posguerra y de sus descendientes en la situación al borde de la tragedia en la que nos encontramos por culpa o por cuenta de Cataluña.

¿Catalanizar (aún más) a España? Perdónales padre, porque no saben lo que dicen. Por un lado, Esperanza Aguirre echa todas las culpas (o casi) a la política educativa de la Generalitat (mantenida sin tregua y sin descanso durante más de treinta años) del habernos puesto en la situación al borde de la ruptura escisionista y de la guerra civil (¿para qué negarlo?) en la que nos encontramos catalanes y españoles todos, y por otro, se saca al final de su intervención como de sombrero de prestidigitador o ilusionista el conejito mágico del remedio o panacea a todos nuestro males, saber el aprendizaje de la lengua catalana.

Para un viaje así no necesitábamos alforjas, querido Sancho. Hace un año tan sólo teníamos que ponernos a aprender imperiosamente la lengua de Shakespeare todos los españoles y ahora, también según ella, tenemos que ponernos a aprender la lengua (materna) de Jordi Puyol por lo que se ve. No sólo eso, Esperanza Aguirre, al final de sus intervención, reivindica un liderazgo cultural (sic) para Cataluña sobre el resto de las regiones españolas no se sabe muy bien nombre de qué, desde luego no en nombre de la historia a secas, de nuestra historia española me refiero, ni tampoco de la historia de la literatura española.
Tartarín de Tarascón el personaje que inmortalizó en una de sus novelas Alphonse Daudet no era más que un trasunto de Federico Mistral, defensor y padre reconocido del moderno provenzal, los catalanistas se lo tomaron mucho más en serio en cambio hasta el punto que dieron su nombre a la Gran Vía de Barcelona durante la República y la guerra civil
Lo uno por lo otro, viene a decir y propugnar la político del PP: catalán en las escuelas del resto de España por un poco de castellano en las de Cataluña, como así lo viene preconizando los responsables de su partido en Cataluña. Y a fe mía que me exijo a mí mismo el ser absolutamente ecuánime escribiendo estas líneas y a la hora de rechazar la oferta, porque yo mismo pensé así (un poco) o parecido hasta no hace mucho. Pero desde entonces ha llovido mucho en Flandes como en Cataluña. Y no son desde luego troques más o menos fenicios (o cartagineses) los que nos sacarán del atolladero en que nos encontramos, sino una afirmación clara de lo que somos y de lo que queremos, sin tapujos ni complejos de ninguna clase.

Queremos mantener Cataluña dentro de España -digan lo que digan o piensen lo que piensen algunos catalanes- porque es nuestra, y porque no aceptamos que se ponga en duda su hispanidad como se puso en duda y se echó a perder la hispanidad en otras regiones del mundo en Europa como en América. Y no lo aceptamos por un imperativo de lealtad y de memoria, que nos lleva a desconfiar y a sentirnos refractarios de la lengua catalana en la medida que vehicula fatalmente una memoria histórica antagonista secesionígena -y guerracivilista- y fuente latente de conflicto entre catalanes y dentro y fuera de Cataluña, como se habrá puesto flagrantemente de manifiesto todos estos décadas del gobierno ininterrumpido de la Generalitat desde los tiempos de la transición política

jueves, septiembre 19, 2013

SERVINI DE CUBRIA, JUEZA ARGENTINA, Y EL CASO JAVIER IGLESIAS

No me retracto ni una jota de lo que escribí sobre Javier Iglesias, el falangista auténtico desaparecido en Argentina bajo la presidencia de Saúl Carlos Memem -a quien la jueza Servini debió su nombramiento-, no comparto ni compartí su opción preferencial por los pobres (ni en Europa ni en América) y en la barrera que dividió por la mitad al peronismo los años setenta me sentí (residiendo allí) más bien del lado opuesto al suyo, pero hoy pienso que lo que le perdió no fue su falangismo (o peronismo) de izquierdas sino el ser español en Argentina (y más en una villa/miseria) (...) Hoy estoy convencido de ello
La señora (juez) Servini de Cubria que se diría que no se podía llamar de otra forma -y que me perdonen los italianos que me leen o me acaben leyendo- hasta el punto que parece que la estoy oyendo pronunciarlo, a ella o a alguno de sus admiradores y compatriotas, de su acento inconfundible y en el tono (resuelto) de presunción -¡ay dolor!- que cabe imaginar- es de ascendencia italiana, como su apellido indica, tal vez por las dos ramas (y los cuatro costados) no tengo derecho a ponerlo en duda pero lleva, a no dudar, en la mente (y en alma) ese síndrome o morbo criollo anti-español -de odio, de venganza y de rencor- que la empuja irresistiblemente a meter la nariz en donde no la llaman en tratándose de España y de los españoles.

No pudo (un decir) con los ingenieros y decide ahora arremeter contra los fontaneros, y me estoy refiriendo a las tareas ineludibles de represión de la subversión y de mantenimiento del orden publico en una época -del régimen anterior- cuando la sociedad española y su ordenamiento institucional se vieron blanco de una cometida subversiva sin precedentes en la historia española de la posguerra, sin otro parangón mas o menos cercano o comparable que la eclosión del 15-M y la "spanish revolution" que protagonizaron jóvenes indignados manipulados (y no menos minoritarios. Y un caso emblemático de aquel fenómeno de manipulación de todo un sector (mayoritario en cambio entonces) de la juventud universitaria española lo fue sin duda el de Enrique Ruano, la sombra de cuyo recuerdo se pone a gravitar de nuevo ahora en torno a dos de los cuatro inculpados por la juez italiana acusados de franquismo (y otras minucias)

A Enrique Ruano de mi misma generación (un año mayor que yo) no le llegué a conocer, pero cabe razonablemente pensar que me lo debí cruzar no pocas veces por los pasillos o claustros o a la entrada o la salida de la facultad de derecho de la Complutense que tanto él como yo frecuentábamos por entonces. Sí conocí en cambio -de vista- a su amigo íntimo Javier Lostalé que a raíz de su muerte trágica de su amigo (intimo) escribió una carta no poco lacrimógena en el periódico ABC -que todavía recuerdo en la que hablaba de aquél como de "una flor abierta" (y tronchada, me figuro)-Un accidente cualesquiera que fueran -me curo de inmediato en salud- las circunstancias y causas exactas de su muerte Quisieron hacer de él los mentores y directores de orquesta, qué digo, los generales en jefe de aquellas campanas de guerra subversiva que se abatieron sobre España y los españoles en el tardo/franquismo tardío, un mártir de la causa estudiantil y la mecha explosiva del caso aquél resulto al final pólvora mojada.
Enrique Ruano en una fotografía tardía se me antoja. Cara de ángel...y de niño/bien, y perfectamente insoportable como decía Umbral de Ridruejo (otro ángel de su propia generación), como lo debía ser y como lo eran tantos de aquella generación, iguales o tan parecidos a él. Descanse en paz él y la memoria de una generación no sé si culpable pero sí manipulada
El caso de Enrique Ruano era emblemático en extremo no obstante por tantos y tantos conceptos. Niño/bien, de buena/familia madrileña, y estrechamente ligado a la iglesia o a ciertos sectores de ella -estábamos en plena era pos-conciliar nota bene-, a tenor por la bullanga que montaron por su muerte los muy clericales de la revista "Cuadernos para el diálogo" (que patrocinaba el muy pío y muy apostólico Joaquín Ruiz Giménez) y por la educación recibida en el bachillerato en la medida que era antiguo alumno (modelo) -y compañero de clase me entero ahora, de Alfredo Pérez Rubalcaba- del colegio del Pilar (un respeto) uno de los colegios más elitistas -habas contadas (el Pilar, Areneros, el Liceo Francés, el Alameda de Osuna y pare usted de contar)- de aquel Madrid y de aquella España, en vísperas de una profunda mutación cultural, de mediados de los sesenta.

Olvidada sin duda de toda una generación que fue la mía, pero no del que esto escribe. ¡Que la busquen en mi frente (como diría el poeta)! Y la señora juez argentina en primera plana de los medios las horas que corren se pone a abrir (y a sajar) ahora cicatrices ya cerradas de nuestra historia española en las últimas décadas y a reavivar fatalmente los recuerdos ¿Por qué no se va a hurgar en un pasado italiano aún bastante reciente más acorde con su ascendencia, en los años de plomo de la democracia italiana (de centro/sinistra), en aquellos atentados con unas cifras tan abultadas de muertos de la década de finales de los sesenta, de los setenta ( principios de los ochenta) o en de Bélgica sin ir más lejos -principios de los ochenta- que cuenta con una colectivo inmigrante tan fuerte -y tan influyente- de origen italiano en su parte francófona?

Un tic histórico, como un reflejo condicionado o adquirido o heredado, se lo impide a todas luces y le empuja en cambio a seguir buscando (y olisqueando) en nuestro pasado español mas o menos reciente, mas o menos remoto -ya sea la guerra civil, ya sea en los años del tardofranquismo (tardío)-, el origen de todos los males, y de los suyos propios, de una Argentina dividida o partida en dos los días que corren, y tan necesitada de reconciliación como lo estaban os españoles al final de la guerra civil y crispados en cualquier caso (a las pruebas me remito) como no lo estaban siquiera los españoles en los años de la transición política.

¿El gobierno español dará acaso oídos por mínimamente que sea a esa provocación inaudita? ¡Seria el colmo! ¿Van a seguir acaso poniendo la otra mejilla ante ese renacer de odios mestizos (criollos) del otro lado del charco como lo viene haciendo con la vesanía anti-española catalanista? La cuenta atrás comenzó ya desde luego para algunos entre los que me encuentro. Y a buen entendedor pocas palabran bastan

ADDENDA Había ya dado por terminada esta crónica y me había puesto a repasar de urgencia el curriculum vitae de la jueza argentina cuando me pongo de golpe a dar botes (sin querer) en el asiento leyendo que debió su nombramiento de juez a nivel nacional al antiguo presidente Saúl Carlos Menem. Y es porque el nombre del 'auténtico" Javier Iglesias me vino de pronto a la mente, desparecido bajo la presidencia de aquél. ¿Por qué no empieza la jueza argentina barriendo en cas propia antes de hacerlo en la ajena? ¡Esclarecimiento ya del caso de Javier Iglesias, español en Argentina, muerto y desparecido

miércoles, septiembre 18, 2013

CATALUÑA E HIPOTECA DEL MESTIZAJE (joseantoniana)

Rafael de Sobremonte y Núñez del Castillo, (ante) penúltimo virrey español del Río de la Plata y tatarabuelo -por una de las ramas paternas- de José Antonio Primo de Rivera. El imperio 'mestizo' de América que cubrió de elogios en más de una ocasión el fundador de la Falange estuvo no obstante dirigido por los que se negaron a mestizarse y que acabarían viéndose blanco y víctimas de la rebelión mestiza (criolla), como sucedió con aquel antepasado suyo (piensen lo que piensen sobre el tema los nacionalistas argentinos) Una víctima predilecta aún hoy de la Leyenda Negra

La hipoteca (ideológica) joseantoniana a la que vengo refiriendo en mis últimas crónicas pesa más si cabe en el tema de la raza, o en otros términos, de la identidad nacional de los españoles o del ser histórico del homo hispanicus (si se prefiere) Porque si hay ciertas frases -de las contenidas en las obras/completas- que se prestan a las mil maravillas a ser esgrimidas y explotadas de coartada ideológica, como algunos no dejan de hacer -movidos (se diría) de un reflejo condicional individual y a la vez colectivo (el del grupo o medio social e ideológico en el que se ven inmersos)- lo son sin duda alguna las que elogian el mestizaje (sic) del Imperio español de América.

En las últimas crónicas de mi difunto blog ya abundé en el tema en respuesta sobre todo a lectores que me enviaban sus comentarios desde el otro lado del charco y no se por qué se me ocurre que quepa decir que las posturas que dejé traslucir sobre el tema en mis respuestas, fueron tal vez otras tantas gotas yendo a llenar y desbordar el vaso de la paciencia, de la tolerancia que me diga de los responsables del portal de Periodista Digital cuando decidieron darme de baja. ¿Me equivoco? A fe mía que diría que no.

Como sea, está claro que aquellas frases ditirámbicas de José Antonio sobre el Imperio español en América son hoy ya perfectamente obsoletas como lo fue hace ya mas de dos siglos nuestra presencia allí, tras la independencia. José Antonio elogiaba el mestizaje sin duda por un a priori histórico e ideológico -fruto (envenado) de un complejo de culpa colectivo de raíz teológica indiscutible- inseparable si duda de la educación que recibió y sin duda también debido al peso de un legado familiar no poco conflictivo como le ocurría mutatis mutandis con el tema de Cataluña y tal y como ya lo expliqué en la última de mis crónicas.

En su escrito tardío "Germanos contra bereberes" José Antonio evoca su estirpe familiar (ilustre) de Españoles de América y no sin motivo cabe decir, en la medida que descendía por la rama materna -una de las ramas paternas que me diga- de uno de los últimos virreyes del Río de la Plata de antes de la independencia americana. Su elogio del mestizaje chocaba pues de forma no cabe más frontal y flagrante con su pasado familiar y choca también con la historia y es en la medida que su familia (como otras muchas de españoles que transitaron por América en el tiempo de nuestra presencia allí), no se mestizaría, sino que al contrario se verían víctimas y paganos -en primerísima fila- de aquel proceso histórico y también en la medida que el (ante) penúltimo virrey español del rio de la Plata fue un tatarabuelo de José Antonio por la rama paterna que se vio envuelto en uno de los episodios cruciales -el de las invasiones inglesas- que precedieron y presidieron a la vez el proceso de emancipación americana por aquellas tierras, y que vendría a consumar la rebelión mestiza de las poblaciones de ascendencia criolla contra la madre patria: hilo conductor aquel capitulo -el de las invasiones inglesas y sus secuelas- de nuestra historia en América, tan confuso y poco esclarecido en la historiografía en curso, hasta el punto que la figura de aquel ilustre antepasado del fundador de la Falange se ve aún hoy perseguida y oscurecida y sumido en el entredicho y el desprestigio por culpa de una leyenda negra que le difamaría a titulo personal y que no deja de cubrir de vergüenza y de oprobio el conjunto de nuestra historia.
Una obra de las TFP,s (iniciativa del profesor Plinio en persona) que defendí en su día. En cuanto al fondo sigo estando no poco de acuerdo. El nacionalismo argentino echaba (sibilinamente) la culpa de la ruptura con España a la pretendida dimisión del poder español de América ante las invasiones inglesas. Una falacia insidiosa destinada a justificar la rebelión mestiza (anti-española)
Y ese peso de la historia familiar y colectiva se me antoja de mención indispensable a la hora de enjuiciar (y de relativizar) la visión de José Antonio sobre nuestro pasado histórico y en particular sobre el pasado de España en América, y sobre ese capitulo -del mestizaje- tan crucial y definitorio del mismo. José Antonio elogiaba el mestizaje él que descendía de una estirpe familiar de españoles que había evitado el mestizaje precisamente.
¡Basta de hipotecas! Porque un cosa es asumir nuestro pasado sin reservas -y con la dosis de autocrítica suficiente e indispensable- y otra el seguir a rastras con hipotecas de ese mismo pasado que lastran nuestro presente y nos cierran las puertas de futuro como nación soberana y como pueblo que pretende ser fiel a sí mismo. Somos lo que somos y se nos identifica perfectamente. Somos un pueblo europeo. Punto. No tengo que añadir ni una jota a esa frase que ha circulado por las ondas estos últimos días como un eco de los incidentes en la librería (catalana) Blanquerna en Madrid la semana pasada.

Raza e identidad histórica, lo uno con lo otro. Y con ese saco o mezcla de identidades heredadas del pasado y de quimeras -sueños legítimos que me diga- del futuro vamos por el mundo los españoles que vivimos fuera y a fe mía que sé lo que me digo. ¡Basta ya de complejos! Y también de juegos de espejos que oscurecen nuestra imagen, la nuestra propia individual y también esa otra colectiva como nación y como pueblo. El mestizaje fue un error histórico que asumimos pero por el que no veo por qué tendremos que estar pagando los españoles hasta el final de los siglos.

José Martí uno de los padres fundadores del nacionalismo catalán, e inventor (o inspirador) de la estelada, era un español renegado de Cuba, hijo de valenciano y de canaria, dos regiones españolas, víctimas de antiguo de sendos conflictos de identidad, de dos lenguas y de dos memorias antagónicas,

Como quiera que sea, no puede convertirse en una hipoteca insoportable y mucho menos aún en argumento contra nuestra propia identidad, ni en alimento del racismo anti-español que no es mas que una variante del racismo anti-blanco y anti-europeo inseparable de la acometida a la que los pueblos europeos y España en primer lugar de todos ellos se ven blanco y víctima los días que corren por culpa de la invasión silenciosa (de confesión mayormente musulmana)

¿Choca acaso todo lo que precede con la educación recibida durante siglos por los españoles? En parte sí, por qué negarlo, pero sólo asumiendo de forma critica ese legado conseguiremos hacer frente con éxito a los desafíos del presente y del futuro inmediato, como el que se nos plantea las horas que corren en Cataluña. Rompiendo en mil pedazos -en sentido propio como figurado- esa imagen oprobiosa, de un pueblo bastardo (y mestizo), que proyecta por cuenta nuestra hoy como ayer la calumnia histórica destilada en el mensaje catalanista

martes, septiembre 17, 2013

HIPOTECA JOSEANTONIANA EN CATALUÑA (desmitificando urgente)

'Destino' fundada en Burgos durante la guerra, fue reanudada en Barcelona en la posguerra por Ridruejo y sus amigos falangistas, y siguió desde muy pronto una deriva liberal y catalanista. De todas sus firmas, la de Josep Pla fue sin duda la más emblemática. La revista acabaría en manos de Jordi Pujol y de la Banca Catalana (diciembre del 74) En ella colaboró largo tiempo Francisco Umbral. Su alergia a la figura de Ridruejo venía tal vez de allí
Hablé en una de las crónicas de mi difunto blog de la hipoteca (sic) de las ideas/joseantonianas (de algunas de ellas sólo además), lo que me habrá ganado incomprensiones y pienso que sordos resentimientos también (ya se les pasará) pero a fe mía que no me arrepiento. Y la actualidad de mi tesis, novedosa (lo confieso), y transgresora y desmitificadora y en cierto sentido iconoclasta -en la medida que viene a demoler o a echar por tierra todo el culto iconográfico centrado en torno a la figura del Ausente tras su muerte- vuelve a ponerse ahora clamorosamente de manifiesto tras la celebración de la Diada separatista y de los incidentes -en Madrid y en Barcelona- que la acompañaron y del debate ancho y profundo e interminable (se diría) al que aquellos habrán dado lugar en algunos foros de opinión lo mismo que en la prensa audiovisual como escrita.

Porque algo en lo que tal vez nadie había caído en la cuenta hasta ahora y el primero de todos, el autor de estas líneas (humildemente también lo confieso), lo es la hipoteca tremenda de toda una visión idealizada -que me diga mitificada- de Cataluña y del pueblo catalán (sic) de la que se vería lastrado el futuro y al convivencia de los españoles desde el final de la guerra civil. Tal y como se vería encarnada en la figura del fundador de la Falange y transmitida para la posteridad por algunos de sus principales discípulos y divulgadores (o corifeos) y me refiero en primer lugar de todos ellos a Dionisio Ridruejo.

Los falangistas del grupo del 36, los "laínes" les llamaba Umbral, dieron nacimiento al final de la guerra civil a la revista "Escorial" en Madrid, y en Barcelona a su vez a la revista "Destino" La primera murió de muerta natural tras el final de la segunda guerra mundial (y la derrota de los nazi/fascismos), la segunda en cambio sobrevivió -bajo la égida del prestigio y de la autoridad/moral de Ridruejo- y se convertiría en vivero de catalanismo político indiscutible, ya en los tiempos del tardo/franquismo en una evolución irreversible que se vería consumada justo en vísperas de la muerte de Franco y del inicio de la transición cuando el grupo editorial que ostentaba el título aquél caería fatalmente bajo la órbita del catalanismo de Jordi Pujol y de su partido.

Y ese es es precisamente -se me antoja- el telón de fondo histórico y ambiental insoslayable de un capítulo importante en la trayectoria biográfica y profesional de Francisco Umbral -el de su relaciones contactos con Cataluña- que fue muchos años colaborador de Destino tal y como sabe ponerlo bien de relieve su biógrafa Ana Caballé -barcelonesa y catalanista (moderada), por mas que escriba y publique y venda libros en castellano (...) - en la obra que dedicaría al autor de la Leyenda del César Visionario.

Y lo más interesante (y actual) del testimonio umbraliano se lo da sin duda la postura clara y diáfana que fue siempre la suya en defensa de la lengua (literatura) castellana -o en otros términos, de la lengua española...de la península- frente al boom latino/ché de los sesenta y también frente al catalanismo y al ascenso rampante de antiguo, desde los inicios de la posguerra, del catalán a expensas del castellano en Cataluña. Y ese aspecto todo menos trivial de la biografía umbraliana que aquí menciono nos da sin lugar a dudas la clave de la animadversión que respiraba Umbral hacia la figura de Dionisio Ridruejo tal y como se deja traslucir en innúmeros pasajes de sus escritos y en particular de algunas de sus novelas guerra civilistas (como "la Leyenda del César Visionario", "Capital del dolor" y sobre todo en "Madrid 1940") Ridruejo arrastró siempre (hasta el final de su vida) un serio problema -"cacao mental" se decía cuando yo andaba en la universidad- por cuenta de la democracia (teoría y práctica) y en paralelo se me antoja que arrastró tal vez otro aún mas profundo y complejo por cuenta de Cataluña y del catalán en sus relaciones con el resto de España y con la lengua castellana.

Y significativo (y sintomático) en extremo lo es -dentro de una relativamente escasa producción editorial- su traducción al castellano de una obra en catalán "El cuaderno blanco" de José (o Josep) Pla, que intenté leerme de un tirón no hace mucho y desistí del empeño al cabo de un momento y de tragarme algunos de sus capítulos. De la poesía que promete del Cara al Sol a la prosa sabrosa y no menos prosaica y a ras del suelo de un autor anti-heroico si los haya en el panorama de las letras españolas contemporáneas, y en catalán para mas señas. "Para un viaje así, querido Sancho (...)", de verdad que no se me ocurre otra glosa. ¿Un itinerario estrictamente personal el de Ridruejo -en relación con Cataluña me refiero- sin nada que ver con el sustrato mental e ideológico que fue el de la Falange primitiva y en particular el de su fundador José Antonio Primo de Rivera? No me lo creo o digamos que dejé de créermelo (...)
Luys Santamarina, un exponente casi único (rara avis) de la Falange catalana de antes de la guerra, no debieron ser muchos más que él, por lo que se deduce. ¿Por qué firmaba si no era catalán, ni de origen ni de nacimiento -la pregunta del millón- traduciendo en catalán su nombre de pila (o lo parecía)?
José Antonio -algunos no dejan de recordarlo raudos ahora- se deshizo en elogios y ditirambos y efluvios líricos hacia Cataluña y los catalanes durante su vida publica, como también con los vascos (aunque menos) Y el detalle no hace menos flagrante si cabe el fracaso (clamoroso) que fue el suyo personal y de su partido en relación con Cataluña. La Falange de antes de la guerra reclutó por todas partes en suelo de la Península, en unos sitios más que en otros, pero la excepción clamorosa lo fue sin duda Cataluña -y en particular la ciudad de Barcelona-, donde al estallar la guerra no contaba mas que con núcleos reducidos, y pocas individualidades (de las que no me viene a la mente más que el nombre de Luis (o Luys, como él se hacía llamar) Santamarina, un santanderino afincado en Cataluña (...)

¿Y por qué el fracaso aquél (tan estruendoso)? Sin duda por la visión edulcorada a la que hice alusión al principio, que no dejaba de formar parte del legado familiar del fundador, y me refiero en particular a la Dictadura y a su progenitor el general Primo de Rivera, capitán general de Cataluña en el momento de la proclamación de aquella que se saldaría con un innegable fracaso histórico, más clamoroso aún si cabe en aquella región española en donde había tenido precisamente su nacimiento? Y el fracaso "catalán" de la Falange muestra e ilustra con creces que su fundador no supo sacar partido ni aprenderse la lección de ese otro fracaso/catalán de la Dictadura sin duda, por lo que fuera, pero lo fue en parte sin duda también por un inhibicionismo innegable en materia lingüística que les impidió emprender campañas vigorosa de reivindicación y de exaltación del castellano en Cataluña, de gran rentabilidad política como lo hubieran sido, y no hay que ser un lince para adivinarlo.

Tales agua tales lodos. Porque está claro que el factor principal de agravación del desafío separatista en Cataluña lo es hoy como hace treinta años el régimen de immposición (o "normalización") lingüística en favor del catalán y en detrimento del castellano, que habrá venido aplicando desde entonces, sin pausa ni descanso, despacito y buena letra, la Generalitat de Cataluña. Piensen lo que piensen algunos españolistas (de boquilla mas bien) residentes o nacidos en Cataluña (...) A propósito ¿Por qué no se pronuncia nunca sobre ese tema Ferruz, icono (en vida) del falangismo/catalán al que reservé la última de mis crónicas? ¿Acaso porque sabe que así se le vería el plumero -una vez más- un poco más de la cuenta? (es broma)

lunes, septiembre 16, 2013

SINDROME (JOSEANTONIANO) DE ALICANTE (réplica a Roberto Ferruz)

María Rosa Urraca Pastor, del tiempo de cuando yo la conocí, en 1977, en una sede del Movimiento de la Vía Layetana de Barcelona. Su caso me hace fatalmente pensar en ese lengua cifrado (sic) de los catalanistas cuando hablan en castellano -y se dirigen a no/catalanistas- que denunció a principios de los años dos mil la escritora María Victoria Fernández Cubas en una conferencia en el Cervantes de Bruselas

A María Rosa Urraca Pastor y Anselmo Roig In Memoriam

María Rosa Urraca Pastor era -doy fe de ello- todo lo contrario de la imagen de irrisión y escarnio y ennegrecimiento que por cuenta suya -sólo al cabo de los años acabaría descubriéndolo- consiguió difundir en unos sectores y ambientes de lo más insospechados el personaje femenino aquél de tebeo infantil de una vieja (feísima) de moño y babero ridículos y toda de negro, irascible y liándose por un sí y por un no a escobazos de mis lecturas de niño, y fue por culpa (ay dolor!) de aquellos tebeos inolvidables -¿o acaso no lo eran tanto?- editados todos o casi todos ellos en Barcelona -como gran parte de lo que se editaba en la España de los cincuenta y como ocurre sin duda en menor medida también con la producción editorial en la España de hoy- que con el paso de los años vendríamos a saber que escondían tras los disfraces aquellos, una plantel o ristra de dibujantes sin duda geniales y no menos represaliados todos ellos por su adhesión al campo republicano de cuando la guerra civil española (en Cataluña)
¿Quien me iba a decir con mis seis años cumplidos que Doña Urraca no era más que una parodia de María Rosa Urraca Pastor? ¡La pobre! La zaherían y denigraban y ridiculizaban porque era carlista y porque era castellano/parlante en Cataluña
Conocí a María Rosa -como ya lo comenté en alguna de las crónicas de mi difunto blog- en Barcelona en la década de los setenta -primeros tiempos de la transición política (en 1977)- acompañando yo al obispo francés Monseñor Lefebvre en una conferencia que le preparé y organicé yo personalmente en la sede de una asociación perteneciente o habiendo pertenecido al Movimiento (ya no recuerdo exactamente cual) sita en la céntrica Vía Layetana de la Ciudad Condal y me pareció una mujer convencida de sus ideales y a la vez desbordante de energía -que se conservaba muy bien todavía entonces- con gran experiencia política y del ejercicio del poder político desde luego, y de maneras suaves y comedidas al mismo tiempo y afable en extremo desde luego, como así se mostró conmigo, hasta el punto que al final de la conferencia de Monseñor Lefebvre a la que ella asistió desde la tribuna tuvo un gesto conmigo que no olvidé, pidiendo al publico asistente un aplauso para quien había hecho posible -así dijo refiriéndose a mí- aquella reunión y aquel acto. Y como dicen el refrán portugués "quien no es agradecido no es bien nacido" (o sea que tomé nota)
Anselmo Roig escribía -"desde Toulouse"- en la revista "¿Qué pasa" de Joaquín Pérez Madrigal. "Si quiere tener éxito en la vida -se podía leer en ella- compre '¿Qué pasa?'...y que no se la vea nadie" En la Universitaria de entonces -principios de los setenta- hubiera valido linchamiento de todas todas
A Anselmo Roig, mucho menos conocido, del que sólo a algunos de mi generación y de otras de más edad que la mía les dirá algo su nombre, era ya entonces -en fase terminal de un cáncer que se lo llevaría a la tumba muy poco más tarde- una caricatura (pálida, demacrada) de lo que había sido, cuando yo le conocí por aquellos años precisamente de mi estancia en el seminario de Ecône, cuando Barcelona y Cataluña fueron para mí puntos de paso obligado una o varias veces al año, y era a tenor desde luego de una foto -fornido, de óptimo aspecto- que él mismo me mostró de justo antes de caer enfermo. Anselmo, que por aquel entonces seguía escribiendo artículos ideológicos sobre tema catalán ("desde Toulouse") en el semanario "Qué pasa?" fundado y dirigido aún entonces por Joaquin Pérez Madrigal, -y una especie de espantajo ideológico para el conjunto de mi generación (y no exagero)-, era un requeté catalán de vieja estirpe que había vivido de niño -como una terrible odisea (así él me la contó)- el fracaso del Alzamiento en Barcelona el 19 de Julio del 36, cuando él con toda su familia en previsión de lo que pudiera pasar acudieron a refugiarse a uno de los cuarteles de la Ciudad Condal de los que acabarían siendo asaltados por las hordas insurrectas (de la FAI y la CNT, y del POUM, la mayor parte de los que las componían) unas horas más tarde apenas (...)

Y Anselmo era, al contrario de María Rosa Urraca Pastor, catalán de estirpe (por su apellido) pero sin duda -como fue la regla entre carlistas de aquella región española- de esos catalanes que pensaban (y sentían) -y piensan y sienten- en castellano aunque hablasen en catalán, y en el caso de Anselmo ni eso, como lo pude comprobar en la visita que le hice al domicilio familiar donde residía junto con su esposa. Dos tarjetas de visita -se me reconocerá- las que preceden que me otorgan credenciales bastantes a la hora de ponerme a tratar de tema catalán y de Cataluña, y que dan testimonio fehaciente de la particular relación con Cataluña y con los catalanes que fue de antiguo la mía debido en particular a ese episodio (importante) de mi trayectoria biográfica que fue mi tránsito por el integrismo (o tradicionalismo) religioso de un cuño francés indiscutible y que en España encontró eco y arraigo sobre todo en Cataluña, en sectores ubicados dentro del carlismo y también en otros de coloración azul que no dejaban de sentirse próximos y colindantes de aquellos.

No tengo nada de personal contra Roberto Ferruz, vaya dicho de entrada. Aunque solo sea por el detalle todo menos trivial que le vi en persona, sin llegar a saludarle ni hablarle, un sola vez en mi vida, en Madrid, hace ya la friolera de cuarenta años (y más) Ni siquiera le tengo en cuenta el detalle -poco amable- de que no me respondiera al mensaje o mensajes (cordiales) que le dediqué hace ahora un año en unos foros azules en los que él intervenía regularmente y sigue haciéndolo y que yo visité esporádicamente por aquél entonces, en un caso excepcional (y flagrante) además -su actitud hacia mí- porque Ferruz respondía allí por sistema a todos los intervinientes que se dirigían a él (y pienso que lo sigue haciendo) Su toma (abrupta) de posición de ahora no obstante descalificando gratuitamente a los protagonistas del acto transgresor anti-separatista en la librería Blanquerna la semana pasada sobre todo, es lo que me habrá puesto en el disparadero no obstante, y decidido a replicarle aquí de forma abierta, lo siento mucho.

Ahora resulta que la historia del movimiento anarquista en Cataluña de la guerra civil, de antes y de después de ella, de sus éxitos como de sus fracasos sería el modelo a seguir (de preferencia) y la fuente inagotable a la vez de lecciones y moralejas (y escarmientos) para todos los que se oponen -en nombre de la Unidad de España (falangistas o no falangistas)- a la embestida secesionista a la que venimos asistiendo (in crescendo) en Cataluña, desde el nombramiento de Arturo Mas de presidente de la Generalitat. Así, para Ferruz lo de la librería Blanquerna seria perfectamente comparable al atentado (durante la transición) en la sala Scala de Barcelona (enero del 78) -haciendo suya así la versión de la CNT sobre este caso- que dejó un saldo de cuatro muertos, y que en la medida que se mereció la aprobación -así él mismo lo reconoce- de lo que quedaba de anarco/sindicalismo en Cataluña de los tiempos de la guerra civil, selló la suerte de aquél y puede ser como tal visto (así lo ve al menos Ferruz) como una provocación, con la perspectiva del tiempo transcurrido.

Como así parece ver Ferruz el acto de protesta de la librería Blanquerna del otro día (una acción, dice, organizada por el ministerio del Interior)(...) Lo de siempre, un síndrome incurable -el de Alicante (como el de Estocolmo, con décadas de adelanto)- que lleva fatalmente a los herederos ideológicos de los unos a confraternizar (ideológicamente) con los otros, y a los otros, por un extraño y curioso complejo de culpa a cargar con la culpa colectiva de sus mayores (de la República, de la Restauración incluso, de la guerra y de la posguerra) Moraleja: a José Antonio le mataron (y se ensañaron con él) mayormente los traidores (por partida doble) y asesinos de la FAI (y de la CNT), y a Ferruz en cambio -icono de falangismo catalán de la posguerra (para algunos)- le siguen pareciendo aquellos (a las pruebas me remito) el referente ideológico e histórico supremo e inapelable. Para un viaje así no necesitamos alforjas, querido Sancho. Sería para echarse reír si no fuera tan trágico (...)

ADDENDA Al padre de Anselmo Roig -lo leo en la red recién acabada esta crónica- le fusilaron los de la CNT-FAI tras el fracaso del Alzamiento en Barcelona

sábado, septiembre 14, 2013

ALFONSO ROJO Y EL PP (sobre mi marcha de Periodista Digital)


Guardé respeto hasta hoy a la figura de Manuel Fraga por un deber de memoria a mi difunto padre a quien se lo mereció en vida, pero no le presté nunca una adhesión incondicional, ni mucho menos. Ni a él, ni a su partido
El cierre de mi blog de Periodista Digital -decidido (abruptamente) por la dirección del portal- habrá sucedido inmediatamente con un día apenas de dilación a una serie de veinte artículos míos (veinte), a modo de análisis y diagnóstico y de apuesta clara a la vez (sin el menor equívoco), que dieron comienzo -tomen nota aquí mis lectores (a modo de antídoto contra oportunistas aunque sólo sea)- al día siguiente del estruendo originado a nivel mundial por el pretendido ataque de armas químicas en los alrededores de Damasco, y dedicados todos ellos, uno detrás de otro sin interrupción, al análisis de la crisis diplomática internacional en torno al conflicto en Siria, de una gravedad sin precedentes desde el estallido de la guerra del Irak, y que a finales del pasado mes de agosto estuvo a punto de alcanzar su punto de deflagración, ante la amenaza de ataque unilateral de los Estados Unidos que sólo in extremis se vería aplazado y en las horas que corren se diría que remitido "sine die" (y toco madera)

La crónica que siguió a esa serie mía sobre la crisis siria, la última antes del cierre de mi blog, del pasado martes, día 12, versó sobre tema catalán e incidentalmente sobre el asalto a la librería Blanquerna (sede además del gobierno de la Generalitat catalana) en Madrid que me limité a glosar con ayuda del refranero castellano ("siembra viento"...y ya sabes) ¿Fue lo uno o lo otro detonante de la decisión del director de periodista Digital? Lo uno y lo otro a la vez quizás. Vaya a saberse, como sea, quiénes estén detrás de "las amenazas de llevarlos a los tribunales" por culpa mía -repetidamente proferidas parece ser- que se habrán esgrimido para justificar ahora el cierre de mi blog. Hay un aspecto de carácter fáctico y a la vez político indiscutible no obstante en lo que acaba de suceder y lo es la innegable significación política de Periodista Digital -y sin duda de Alfonso Rojo, su director, tertuliano habitual de Intereconomía (entre otras cadenas)- por el hecho de encontrarse dentro de la órbita del PP, e integrado sin duda a la vez dentro de una de las corrientes ideológicas en curso dentro de ese partido.

No me caso con nadie (hasta ahora), lo dije y repetí no sé cuantas veces en todo el período que duró mi blog. No debo nada al PP, si no es -para qué lo debería negar- una extracción sociológica, familiar que es grosso modo la del partido actualmente en el poder -y así se pudo reflejar en muchas de mis crónicas desde el inicio de mi blog-, como lo es la de muchos de los que más les denuestan y atacan las horas que corren por otra parte. Tras el estallido de las primaveras/árabes no obstante se produjo en mí, por una reacción de rechazo comprensible y por un reflejo (legítimo) de defensa del principio de autoridad y del orden establecido amenazados directamente por "la spanish revolution", un acercamiento a las posturas del PP en ciertos temas o aspectos y sobre todo -lo principal en esa evolución sociológica que se produjo en mí- una reconciliación interior con la figura el monarca Juan Carlos -poniendo sobre todo en suspenso (en mi juicio) ciertos aspectos de trayectoria y de su reinado que más reparo me suscitaron de antiguo- que me pareció (y me lo sigue pareciendo) el blanco supremo de la maniobra de desestabilización de altos vuelos -de claras ramificaciones internacionales- a las que habremos venimos asistiendo desde hace ya mas de dos años.

El tema catalán, la situación en Cataluña, la marcha de los acontecimientos allí en el plano del desafío secesionista no dejaron entretanto de interesarme y (seriamente) preocuparme y agobiarme, como lo puse de manifiesto con mi presencia en la concentración en favor de la Unidad de España en la plaza de Cataluña el pasado doce de octubre del que noticié ampliamente, en mi blog de Periodista Digital y también en otra publicación de Internet "Minuto Digital" que me dio acogida. Me negué hasta ahora no obstante -todos mis lectores son testigos- a cargar de todas las culpas al PP en una situación -la de Cataluña hoy- que es una de las hipotecas con las que tuvieron que cargar la sociedad española y sus ordenamiento institucional desde los tiempos de la transición política. Obvio no obstante lo es también el agravamiento de la situación en aquella región española como lo habrá puesto de manifiesto si dudas les cabían aún algunos la cadena separatista, con ocasión de la fiesta de la Diada.

Y más alarmante aún si cabe lo es la reacción -no se sabe bien a fe mía si lamentándose o felicitándose- del ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, calificando de "éxito" la asonada (...) Obvio igualmente lo es que se llega los días que corren a una situación intolerable de líneas/rojas a no traspasar en el chantaje secesionista que viene ejerciendo la Generalitat de Cataluña. Un enfoque de política internacional, de una situación como la que atravesamos vista desde fuera me parece no obstante inevitable, a la hora de formular un diagnostico de la situación y un juicio (sin concesiones) de la actuación de nuestro gobierno y de sus máximos responsables.

Y es obvio que el gobierno español -en su actuación tanto en el plano interno como en de la política extranjera- se encuentra no poco inhibido y coartado por razón de los lazos y compromisos que le ligan con el mundo exterior derivados de nuestra situación en el concierto de las naciones. Como se habrá puesto de manifiesto en la crisis siria. A los españoles nos ligan -y dejan no poco de manos atadas- nuestra pertenecía a la OTAN, y nuestra relación bilateral especial de antiguo con los Estados Unidos plasmada en unas bases conjuntas hispano/norteamericanas que nos colocan fatalmente en primera línea del frente en caso de deflagración internacional como la que habrá estado a punto de producirse en Siria.

Y por detrás de esa amistad particular y estrecha de antiguo con los Estados Unidos no cabe en ningún modo obviar la amistad que liga a la primera potencia del planeta (al menos hasta ahora) -mas estrechamente aún que a nosotros- a su indefectible aliado judío, como habrá sabido ponerlo de manifiesto (si dudas cabían) la actualidad reciente en relación con Siria. Algo no obstante que se ve cubierto de antiguo de un tabú riguroso en el seno de las diferentes corrientes o tendencias con un mínimo de protagonismo en el abanico de los diferentes grupos y partidos operantes en la política española, incluído no obstante en ellos el sector -insoslayable por marginal y minoritario que se le presente- de lo que se da en llamar "la extrema derecha" (extraparlamentaria), salvo excepciones sin duda que no hacen más que confirmar la regla.


Reo de ruptura de tabúes, de uno en concreto tan sacrosanto e intocable. Sobre el poder (mundial) judío, y sobre la americano/israelí "conexion" que ata y maniata a la política exterior española. Así es como sin duda me ven algunos en lo sucesivo. Como sea, está claro que en ciertos sectores y a ciertos niveles influyentes del PP, se me considera persona non grata a partir de ahora. Y tomo nota