miércoles, septiembre 18, 2013

CATALUÑA E HIPOTECA DEL MESTIZAJE (joseantoniana)

Rafael de Sobremonte y Núñez del Castillo, (ante) penúltimo virrey español del Río de la Plata y tatarabuelo -por una de las ramas paternas- de José Antonio Primo de Rivera. El imperio 'mestizo' de América que cubrió de elogios en más de una ocasión el fundador de la Falange estuvo no obstante dirigido por los que se negaron a mestizarse y que acabarían viéndose blanco y víctimas de la rebelión mestiza (criolla), como sucedió con aquel antepasado suyo (piensen lo que piensen sobre el tema los nacionalistas argentinos) Una víctima predilecta aún hoy de la Leyenda Negra

La hipoteca (ideológica) joseantoniana a la que vengo refiriendo en mis últimas crónicas pesa más si cabe en el tema de la raza, o en otros términos, de la identidad nacional de los españoles o del ser histórico del homo hispanicus (si se prefiere) Porque si hay ciertas frases -de las contenidas en las obras/completas- que se prestan a las mil maravillas a ser esgrimidas y explotadas de coartada ideológica, como algunos no dejan de hacer -movidos (se diría) de un reflejo condicional individual y a la vez colectivo (el del grupo o medio social e ideológico en el que se ven inmersos)- lo son sin duda alguna las que elogian el mestizaje (sic) del Imperio español de América.

En las últimas crónicas de mi difunto blog ya abundé en el tema en respuesta sobre todo a lectores que me enviaban sus comentarios desde el otro lado del charco y no se por qué se me ocurre que quepa decir que las posturas que dejé traslucir sobre el tema en mis respuestas, fueron tal vez otras tantas gotas yendo a llenar y desbordar el vaso de la paciencia, de la tolerancia que me diga de los responsables del portal de Periodista Digital cuando decidieron darme de baja. ¿Me equivoco? A fe mía que diría que no.

Como sea, está claro que aquellas frases ditirámbicas de José Antonio sobre el Imperio español en América son hoy ya perfectamente obsoletas como lo fue hace ya mas de dos siglos nuestra presencia allí, tras la independencia. José Antonio elogiaba el mestizaje sin duda por un a priori histórico e ideológico -fruto (envenado) de un complejo de culpa colectivo de raíz teológica indiscutible- inseparable si duda de la educación que recibió y sin duda también debido al peso de un legado familiar no poco conflictivo como le ocurría mutatis mutandis con el tema de Cataluña y tal y como ya lo expliqué en la última de mis crónicas.

En su escrito tardío "Germanos contra bereberes" José Antonio evoca su estirpe familiar (ilustre) de Españoles de América y no sin motivo cabe decir, en la medida que descendía por la rama materna -una de las ramas paternas que me diga- de uno de los últimos virreyes del Río de la Plata de antes de la independencia americana. Su elogio del mestizaje chocaba pues de forma no cabe más frontal y flagrante con su pasado familiar y choca también con la historia y es en la medida que su familia (como otras muchas de españoles que transitaron por América en el tiempo de nuestra presencia allí), no se mestizaría, sino que al contrario se verían víctimas y paganos -en primerísima fila- de aquel proceso histórico y también en la medida que el (ante) penúltimo virrey español del rio de la Plata fue un tatarabuelo de José Antonio por la rama paterna que se vio envuelto en uno de los episodios cruciales -el de las invasiones inglesas- que precedieron y presidieron a la vez el proceso de emancipación americana por aquellas tierras, y que vendría a consumar la rebelión mestiza de las poblaciones de ascendencia criolla contra la madre patria: hilo conductor aquel capitulo -el de las invasiones inglesas y sus secuelas- de nuestra historia en América, tan confuso y poco esclarecido en la historiografía en curso, hasta el punto que la figura de aquel ilustre antepasado del fundador de la Falange se ve aún hoy perseguida y oscurecida y sumido en el entredicho y el desprestigio por culpa de una leyenda negra que le difamaría a titulo personal y que no deja de cubrir de vergüenza y de oprobio el conjunto de nuestra historia.
Una obra de las TFP,s (iniciativa del profesor Plinio en persona) que defendí en su día. En cuanto al fondo sigo estando no poco de acuerdo. El nacionalismo argentino echaba (sibilinamente) la culpa de la ruptura con España a la pretendida dimisión del poder español de América ante las invasiones inglesas. Una falacia insidiosa destinada a justificar la rebelión mestiza (anti-española)
Y ese peso de la historia familiar y colectiva se me antoja de mención indispensable a la hora de enjuiciar (y de relativizar) la visión de José Antonio sobre nuestro pasado histórico y en particular sobre el pasado de España en América, y sobre ese capitulo -del mestizaje- tan crucial y definitorio del mismo. José Antonio elogiaba el mestizaje él que descendía de una estirpe familiar de españoles que había evitado el mestizaje precisamente.
¡Basta de hipotecas! Porque un cosa es asumir nuestro pasado sin reservas -y con la dosis de autocrítica suficiente e indispensable- y otra el seguir a rastras con hipotecas de ese mismo pasado que lastran nuestro presente y nos cierran las puertas de futuro como nación soberana y como pueblo que pretende ser fiel a sí mismo. Somos lo que somos y se nos identifica perfectamente. Somos un pueblo europeo. Punto. No tengo que añadir ni una jota a esa frase que ha circulado por las ondas estos últimos días como un eco de los incidentes en la librería (catalana) Blanquerna en Madrid la semana pasada.

Raza e identidad histórica, lo uno con lo otro. Y con ese saco o mezcla de identidades heredadas del pasado y de quimeras -sueños legítimos que me diga- del futuro vamos por el mundo los españoles que vivimos fuera y a fe mía que sé lo que me digo. ¡Basta ya de complejos! Y también de juegos de espejos que oscurecen nuestra imagen, la nuestra propia individual y también esa otra colectiva como nación y como pueblo. El mestizaje fue un error histórico que asumimos pero por el que no veo por qué tendremos que estar pagando los españoles hasta el final de los siglos.

José Martí uno de los padres fundadores del nacionalismo catalán, e inventor (o inspirador) de la estelada, era un español renegado de Cuba, hijo de valenciano y de canaria, dos regiones españolas, víctimas de antiguo de sendos conflictos de identidad, de dos lenguas y de dos memorias antagónicas,

Como quiera que sea, no puede convertirse en una hipoteca insoportable y mucho menos aún en argumento contra nuestra propia identidad, ni en alimento del racismo anti-español que no es mas que una variante del racismo anti-blanco y anti-europeo inseparable de la acometida a la que los pueblos europeos y España en primer lugar de todos ellos se ven blanco y víctima los días que corren por culpa de la invasión silenciosa (de confesión mayormente musulmana)

¿Choca acaso todo lo que precede con la educación recibida durante siglos por los españoles? En parte sí, por qué negarlo, pero sólo asumiendo de forma critica ese legado conseguiremos hacer frente con éxito a los desafíos del presente y del futuro inmediato, como el que se nos plantea las horas que corren en Cataluña. Rompiendo en mil pedazos -en sentido propio como figurado- esa imagen oprobiosa, de un pueblo bastardo (y mestizo), que proyecta por cuenta nuestra hoy como ayer la calumnia histórica destilada en el mensaje catalanista

martes, septiembre 17, 2013

HIPOTECA JOSEANTONIANA EN CATALUÑA (desmitificando urgente)

'Destino' fundada en Burgos durante la guerra, fue reanudada en Barcelona en la posguerra por Ridruejo y sus amigos falangistas, y siguió desde muy pronto una deriva liberal y catalanista. De todas sus firmas, la de Josep Pla fue sin duda la más emblemática. La revista acabaría en manos de Jordi Pujol y de la Banca Catalana (diciembre del 74) En ella colaboró largo tiempo Francisco Umbral. Su alergia a la figura de Ridruejo venía tal vez de allí
Hablé en una de las crónicas de mi difunto blog de la hipoteca (sic) de las ideas/joseantonianas (de algunas de ellas sólo además), lo que me habrá ganado incomprensiones y pienso que sordos resentimientos también (ya se les pasará) pero a fe mía que no me arrepiento. Y la actualidad de mi tesis, novedosa (lo confieso), y transgresora y desmitificadora y en cierto sentido iconoclasta -en la medida que viene a demoler o a echar por tierra todo el culto iconográfico centrado en torno a la figura del Ausente tras su muerte- vuelve a ponerse ahora clamorosamente de manifiesto tras la celebración de la Diada separatista y de los incidentes -en Madrid y en Barcelona- que la acompañaron y del debate ancho y profundo e interminable (se diría) al que aquellos habrán dado lugar en algunos foros de opinión lo mismo que en la prensa audiovisual como escrita.

Porque algo en lo que tal vez nadie había caído en la cuenta hasta ahora y el primero de todos, el autor de estas líneas (humildemente también lo confieso), lo es la hipoteca tremenda de toda una visión idealizada -que me diga mitificada- de Cataluña y del pueblo catalán (sic) de la que se vería lastrado el futuro y al convivencia de los españoles desde el final de la guerra civil. Tal y como se vería encarnada en la figura del fundador de la Falange y transmitida para la posteridad por algunos de sus principales discípulos y divulgadores (o corifeos) y me refiero en primer lugar de todos ellos a Dionisio Ridruejo.

Los falangistas del grupo del 36, los "laínes" les llamaba Umbral, dieron nacimiento al final de la guerra civil a la revista "Escorial" en Madrid, y en Barcelona a su vez a la revista "Destino" La primera murió de muerta natural tras el final de la segunda guerra mundial (y la derrota de los nazi/fascismos), la segunda en cambio sobrevivió -bajo la égida del prestigio y de la autoridad/moral de Ridruejo- y se convertiría en vivero de catalanismo político indiscutible, ya en los tiempos del tardo/franquismo en una evolución irreversible que se vería consumada justo en vísperas de la muerte de Franco y del inicio de la transición cuando el grupo editorial que ostentaba el título aquél caería fatalmente bajo la órbita del catalanismo de Jordi Pujol y de su partido.

Y ese es es precisamente -se me antoja- el telón de fondo histórico y ambiental insoslayable de un capítulo importante en la trayectoria biográfica y profesional de Francisco Umbral -el de su relaciones contactos con Cataluña- que fue muchos años colaborador de Destino tal y como sabe ponerlo bien de relieve su biógrafa Ana Caballé -barcelonesa y catalanista (moderada), por mas que escriba y publique y venda libros en castellano (...) - en la obra que dedicaría al autor de la Leyenda del César Visionario.

Y lo más interesante (y actual) del testimonio umbraliano se lo da sin duda la postura clara y diáfana que fue siempre la suya en defensa de la lengua (literatura) castellana -o en otros términos, de la lengua española...de la península- frente al boom latino/ché de los sesenta y también frente al catalanismo y al ascenso rampante de antiguo, desde los inicios de la posguerra, del catalán a expensas del castellano en Cataluña. Y ese aspecto todo menos trivial de la biografía umbraliana que aquí menciono nos da sin lugar a dudas la clave de la animadversión que respiraba Umbral hacia la figura de Dionisio Ridruejo tal y como se deja traslucir en innúmeros pasajes de sus escritos y en particular de algunas de sus novelas guerra civilistas (como "la Leyenda del César Visionario", "Capital del dolor" y sobre todo en "Madrid 1940") Ridruejo arrastró siempre (hasta el final de su vida) un serio problema -"cacao mental" se decía cuando yo andaba en la universidad- por cuenta de la democracia (teoría y práctica) y en paralelo se me antoja que arrastró tal vez otro aún mas profundo y complejo por cuenta de Cataluña y del catalán en sus relaciones con el resto de España y con la lengua castellana.

Y significativo (y sintomático) en extremo lo es -dentro de una relativamente escasa producción editorial- su traducción al castellano de una obra en catalán "El cuaderno blanco" de José (o Josep) Pla, que intenté leerme de un tirón no hace mucho y desistí del empeño al cabo de un momento y de tragarme algunos de sus capítulos. De la poesía que promete del Cara al Sol a la prosa sabrosa y no menos prosaica y a ras del suelo de un autor anti-heroico si los haya en el panorama de las letras españolas contemporáneas, y en catalán para mas señas. "Para un viaje así, querido Sancho (...)", de verdad que no se me ocurre otra glosa. ¿Un itinerario estrictamente personal el de Ridruejo -en relación con Cataluña me refiero- sin nada que ver con el sustrato mental e ideológico que fue el de la Falange primitiva y en particular el de su fundador José Antonio Primo de Rivera? No me lo creo o digamos que dejé de créermelo (...)
Luys Santamarina, un exponente casi único (rara avis) de la Falange catalana de antes de la guerra, no debieron ser muchos más que él, por lo que se deduce. ¿Por qué firmaba si no era catalán, ni de origen ni de nacimiento -la pregunta del millón- traduciendo en catalán su nombre de pila (o lo parecía)?
José Antonio -algunos no dejan de recordarlo raudos ahora- se deshizo en elogios y ditirambos y efluvios líricos hacia Cataluña y los catalanes durante su vida publica, como también con los vascos (aunque menos) Y el detalle no hace menos flagrante si cabe el fracaso (clamoroso) que fue el suyo personal y de su partido en relación con Cataluña. La Falange de antes de la guerra reclutó por todas partes en suelo de la Península, en unos sitios más que en otros, pero la excepción clamorosa lo fue sin duda Cataluña -y en particular la ciudad de Barcelona-, donde al estallar la guerra no contaba mas que con núcleos reducidos, y pocas individualidades (de las que no me viene a la mente más que el nombre de Luis (o Luys, como él se hacía llamar) Santamarina, un santanderino afincado en Cataluña (...)

¿Y por qué el fracaso aquél (tan estruendoso)? Sin duda por la visión edulcorada a la que hice alusión al principio, que no dejaba de formar parte del legado familiar del fundador, y me refiero en particular a la Dictadura y a su progenitor el general Primo de Rivera, capitán general de Cataluña en el momento de la proclamación de aquella que se saldaría con un innegable fracaso histórico, más clamoroso aún si cabe en aquella región española en donde había tenido precisamente su nacimiento? Y el fracaso "catalán" de la Falange muestra e ilustra con creces que su fundador no supo sacar partido ni aprenderse la lección de ese otro fracaso/catalán de la Dictadura sin duda, por lo que fuera, pero lo fue en parte sin duda también por un inhibicionismo innegable en materia lingüística que les impidió emprender campañas vigorosa de reivindicación y de exaltación del castellano en Cataluña, de gran rentabilidad política como lo hubieran sido, y no hay que ser un lince para adivinarlo.

Tales agua tales lodos. Porque está claro que el factor principal de agravación del desafío separatista en Cataluña lo es hoy como hace treinta años el régimen de immposición (o "normalización") lingüística en favor del catalán y en detrimento del castellano, que habrá venido aplicando desde entonces, sin pausa ni descanso, despacito y buena letra, la Generalitat de Cataluña. Piensen lo que piensen algunos españolistas (de boquilla mas bien) residentes o nacidos en Cataluña (...) A propósito ¿Por qué no se pronuncia nunca sobre ese tema Ferruz, icono (en vida) del falangismo/catalán al que reservé la última de mis crónicas? ¿Acaso porque sabe que así se le vería el plumero -una vez más- un poco más de la cuenta? (es broma)

lunes, septiembre 16, 2013

SINDROME (JOSEANTONIANO) DE ALICANTE (réplica a Roberto Ferruz)

María Rosa Urraca Pastor, del tiempo de cuando yo la conocí, en 1977, en una sede del Movimiento de la Vía Layetana de Barcelona. Su caso me hace fatalmente pensar en ese lengua cifrado (sic) de los catalanistas cuando hablan en castellano -y se dirigen a no/catalanistas- que denunció a principios de los años dos mil la escritora María Victoria Fernández Cubas en una conferencia en el Cervantes de Bruselas

A María Rosa Urraca Pastor y Anselmo Roig In Memoriam

María Rosa Urraca Pastor era -doy fe de ello- todo lo contrario de la imagen de irrisión y escarnio y ennegrecimiento que por cuenta suya -sólo al cabo de los años acabaría descubriéndolo- consiguió difundir en unos sectores y ambientes de lo más insospechados el personaje femenino aquél de tebeo infantil de una vieja (feísima) de moño y babero ridículos y toda de negro, irascible y liándose por un sí y por un no a escobazos de mis lecturas de niño, y fue por culpa (ay dolor!) de aquellos tebeos inolvidables -¿o acaso no lo eran tanto?- editados todos o casi todos ellos en Barcelona -como gran parte de lo que se editaba en la España de los cincuenta y como ocurre sin duda en menor medida también con la producción editorial en la España de hoy- que con el paso de los años vendríamos a saber que escondían tras los disfraces aquellos, una plantel o ristra de dibujantes sin duda geniales y no menos represaliados todos ellos por su adhesión al campo republicano de cuando la guerra civil española (en Cataluña)
¿Quien me iba a decir con mis seis años cumplidos que Doña Urraca no era más que una parodia de María Rosa Urraca Pastor? ¡La pobre! La zaherían y denigraban y ridiculizaban porque era carlista y porque era castellano/parlante en Cataluña
Conocí a María Rosa -como ya lo comenté en alguna de las crónicas de mi difunto blog- en Barcelona en la década de los setenta -primeros tiempos de la transición política (en 1977)- acompañando yo al obispo francés Monseñor Lefebvre en una conferencia que le preparé y organicé yo personalmente en la sede de una asociación perteneciente o habiendo pertenecido al Movimiento (ya no recuerdo exactamente cual) sita en la céntrica Vía Layetana de la Ciudad Condal y me pareció una mujer convencida de sus ideales y a la vez desbordante de energía -que se conservaba muy bien todavía entonces- con gran experiencia política y del ejercicio del poder político desde luego, y de maneras suaves y comedidas al mismo tiempo y afable en extremo desde luego, como así se mostró conmigo, hasta el punto que al final de la conferencia de Monseñor Lefebvre a la que ella asistió desde la tribuna tuvo un gesto conmigo que no olvidé, pidiendo al publico asistente un aplauso para quien había hecho posible -así dijo refiriéndose a mí- aquella reunión y aquel acto. Y como dicen el refrán portugués "quien no es agradecido no es bien nacido" (o sea que tomé nota)
Anselmo Roig escribía -"desde Toulouse"- en la revista "¿Qué pasa" de Joaquín Pérez Madrigal. "Si quiere tener éxito en la vida -se podía leer en ella- compre '¿Qué pasa?'...y que no se la vea nadie" En la Universitaria de entonces -principios de los setenta- hubiera valido linchamiento de todas todas
A Anselmo Roig, mucho menos conocido, del que sólo a algunos de mi generación y de otras de más edad que la mía les dirá algo su nombre, era ya entonces -en fase terminal de un cáncer que se lo llevaría a la tumba muy poco más tarde- una caricatura (pálida, demacrada) de lo que había sido, cuando yo le conocí por aquellos años precisamente de mi estancia en el seminario de Ecône, cuando Barcelona y Cataluña fueron para mí puntos de paso obligado una o varias veces al año, y era a tenor desde luego de una foto -fornido, de óptimo aspecto- que él mismo me mostró de justo antes de caer enfermo. Anselmo, que por aquel entonces seguía escribiendo artículos ideológicos sobre tema catalán ("desde Toulouse") en el semanario "Qué pasa?" fundado y dirigido aún entonces por Joaquin Pérez Madrigal, -y una especie de espantajo ideológico para el conjunto de mi generación (y no exagero)-, era un requeté catalán de vieja estirpe que había vivido de niño -como una terrible odisea (así él me la contó)- el fracaso del Alzamiento en Barcelona el 19 de Julio del 36, cuando él con toda su familia en previsión de lo que pudiera pasar acudieron a refugiarse a uno de los cuarteles de la Ciudad Condal de los que acabarían siendo asaltados por las hordas insurrectas (de la FAI y la CNT, y del POUM, la mayor parte de los que las componían) unas horas más tarde apenas (...)

Y Anselmo era, al contrario de María Rosa Urraca Pastor, catalán de estirpe (por su apellido) pero sin duda -como fue la regla entre carlistas de aquella región española- de esos catalanes que pensaban (y sentían) -y piensan y sienten- en castellano aunque hablasen en catalán, y en el caso de Anselmo ni eso, como lo pude comprobar en la visita que le hice al domicilio familiar donde residía junto con su esposa. Dos tarjetas de visita -se me reconocerá- las que preceden que me otorgan credenciales bastantes a la hora de ponerme a tratar de tema catalán y de Cataluña, y que dan testimonio fehaciente de la particular relación con Cataluña y con los catalanes que fue de antiguo la mía debido en particular a ese episodio (importante) de mi trayectoria biográfica que fue mi tránsito por el integrismo (o tradicionalismo) religioso de un cuño francés indiscutible y que en España encontró eco y arraigo sobre todo en Cataluña, en sectores ubicados dentro del carlismo y también en otros de coloración azul que no dejaban de sentirse próximos y colindantes de aquellos.

No tengo nada de personal contra Roberto Ferruz, vaya dicho de entrada. Aunque solo sea por el detalle todo menos trivial que le vi en persona, sin llegar a saludarle ni hablarle, un sola vez en mi vida, en Madrid, hace ya la friolera de cuarenta años (y más) Ni siquiera le tengo en cuenta el detalle -poco amable- de que no me respondiera al mensaje o mensajes (cordiales) que le dediqué hace ahora un año en unos foros azules en los que él intervenía regularmente y sigue haciéndolo y que yo visité esporádicamente por aquél entonces, en un caso excepcional (y flagrante) además -su actitud hacia mí- porque Ferruz respondía allí por sistema a todos los intervinientes que se dirigían a él (y pienso que lo sigue haciendo) Su toma (abrupta) de posición de ahora no obstante descalificando gratuitamente a los protagonistas del acto transgresor anti-separatista en la librería Blanquerna la semana pasada sobre todo, es lo que me habrá puesto en el disparadero no obstante, y decidido a replicarle aquí de forma abierta, lo siento mucho.

Ahora resulta que la historia del movimiento anarquista en Cataluña de la guerra civil, de antes y de después de ella, de sus éxitos como de sus fracasos sería el modelo a seguir (de preferencia) y la fuente inagotable a la vez de lecciones y moralejas (y escarmientos) para todos los que se oponen -en nombre de la Unidad de España (falangistas o no falangistas)- a la embestida secesionista a la que venimos asistiendo (in crescendo) en Cataluña, desde el nombramiento de Arturo Mas de presidente de la Generalitat. Así, para Ferruz lo de la librería Blanquerna seria perfectamente comparable al atentado (durante la transición) en la sala Scala de Barcelona (enero del 78) -haciendo suya así la versión de la CNT sobre este caso- que dejó un saldo de cuatro muertos, y que en la medida que se mereció la aprobación -así él mismo lo reconoce- de lo que quedaba de anarco/sindicalismo en Cataluña de los tiempos de la guerra civil, selló la suerte de aquél y puede ser como tal visto (así lo ve al menos Ferruz) como una provocación, con la perspectiva del tiempo transcurrido.

Como así parece ver Ferruz el acto de protesta de la librería Blanquerna del otro día (una acción, dice, organizada por el ministerio del Interior)(...) Lo de siempre, un síndrome incurable -el de Alicante (como el de Estocolmo, con décadas de adelanto)- que lleva fatalmente a los herederos ideológicos de los unos a confraternizar (ideológicamente) con los otros, y a los otros, por un extraño y curioso complejo de culpa a cargar con la culpa colectiva de sus mayores (de la República, de la Restauración incluso, de la guerra y de la posguerra) Moraleja: a José Antonio le mataron (y se ensañaron con él) mayormente los traidores (por partida doble) y asesinos de la FAI (y de la CNT), y a Ferruz en cambio -icono de falangismo catalán de la posguerra (para algunos)- le siguen pareciendo aquellos (a las pruebas me remito) el referente ideológico e histórico supremo e inapelable. Para un viaje así no necesitamos alforjas, querido Sancho. Sería para echarse reír si no fuera tan trágico (...)

ADDENDA Al padre de Anselmo Roig -lo leo en la red recién acabada esta crónica- le fusilaron los de la CNT-FAI tras el fracaso del Alzamiento en Barcelona

sábado, septiembre 14, 2013

ALFONSO ROJO Y EL PP (sobre mi marcha de Periodista Digital)


Guardé respeto hasta hoy a la figura de Manuel Fraga por un deber de memoria a mi difunto padre a quien se lo mereció en vida, pero no le presté nunca una adhesión incondicional, ni mucho menos. Ni a él, ni a su partido
El cierre de mi blog de Periodista Digital -decidido (abruptamente) por la dirección del portal- habrá sucedido inmediatamente con un día apenas de dilación a una serie de veinte artículos míos (veinte), a modo de análisis y diagnóstico y de apuesta clara a la vez (sin el menor equívoco), que dieron comienzo -tomen nota aquí mis lectores (a modo de antídoto contra oportunistas aunque sólo sea)- al día siguiente del estruendo originado a nivel mundial por el pretendido ataque de armas químicas en los alrededores de Damasco, y dedicados todos ellos, uno detrás de otro sin interrupción, al análisis de la crisis diplomática internacional en torno al conflicto en Siria, de una gravedad sin precedentes desde el estallido de la guerra del Irak, y que a finales del pasado mes de agosto estuvo a punto de alcanzar su punto de deflagración, ante la amenaza de ataque unilateral de los Estados Unidos que sólo in extremis se vería aplazado y en las horas que corren se diría que remitido "sine die" (y toco madera)

La crónica que siguió a esa serie mía sobre la crisis siria, la última antes del cierre de mi blog, del pasado martes, día 12, versó sobre tema catalán e incidentalmente sobre el asalto a la librería Blanquerna (sede además del gobierno de la Generalitat catalana) en Madrid que me limité a glosar con ayuda del refranero castellano ("siembra viento"...y ya sabes) ¿Fue lo uno o lo otro detonante de la decisión del director de periodista Digital? Lo uno y lo otro a la vez quizás. Vaya a saberse, como sea, quiénes estén detrás de "las amenazas de llevarlos a los tribunales" por culpa mía -repetidamente proferidas parece ser- que se habrán esgrimido para justificar ahora el cierre de mi blog. Hay un aspecto de carácter fáctico y a la vez político indiscutible no obstante en lo que acaba de suceder y lo es la innegable significación política de Periodista Digital -y sin duda de Alfonso Rojo, su director, tertuliano habitual de Intereconomía (entre otras cadenas)- por el hecho de encontrarse dentro de la órbita del PP, e integrado sin duda a la vez dentro de una de las corrientes ideológicas en curso dentro de ese partido.

No me caso con nadie (hasta ahora), lo dije y repetí no sé cuantas veces en todo el período que duró mi blog. No debo nada al PP, si no es -para qué lo debería negar- una extracción sociológica, familiar que es grosso modo la del partido actualmente en el poder -y así se pudo reflejar en muchas de mis crónicas desde el inicio de mi blog-, como lo es la de muchos de los que más les denuestan y atacan las horas que corren por otra parte. Tras el estallido de las primaveras/árabes no obstante se produjo en mí, por una reacción de rechazo comprensible y por un reflejo (legítimo) de defensa del principio de autoridad y del orden establecido amenazados directamente por "la spanish revolution", un acercamiento a las posturas del PP en ciertos temas o aspectos y sobre todo -lo principal en esa evolución sociológica que se produjo en mí- una reconciliación interior con la figura el monarca Juan Carlos -poniendo sobre todo en suspenso (en mi juicio) ciertos aspectos de trayectoria y de su reinado que más reparo me suscitaron de antiguo- que me pareció (y me lo sigue pareciendo) el blanco supremo de la maniobra de desestabilización de altos vuelos -de claras ramificaciones internacionales- a las que habremos venimos asistiendo desde hace ya mas de dos años.

El tema catalán, la situación en Cataluña, la marcha de los acontecimientos allí en el plano del desafío secesionista no dejaron entretanto de interesarme y (seriamente) preocuparme y agobiarme, como lo puse de manifiesto con mi presencia en la concentración en favor de la Unidad de España en la plaza de Cataluña el pasado doce de octubre del que noticié ampliamente, en mi blog de Periodista Digital y también en otra publicación de Internet "Minuto Digital" que me dio acogida. Me negué hasta ahora no obstante -todos mis lectores son testigos- a cargar de todas las culpas al PP en una situación -la de Cataluña hoy- que es una de las hipotecas con las que tuvieron que cargar la sociedad española y sus ordenamiento institucional desde los tiempos de la transición política. Obvio no obstante lo es también el agravamiento de la situación en aquella región española como lo habrá puesto de manifiesto si dudas les cabían aún algunos la cadena separatista, con ocasión de la fiesta de la Diada.

Y más alarmante aún si cabe lo es la reacción -no se sabe bien a fe mía si lamentándose o felicitándose- del ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, calificando de "éxito" la asonada (...) Obvio igualmente lo es que se llega los días que corren a una situación intolerable de líneas/rojas a no traspasar en el chantaje secesionista que viene ejerciendo la Generalitat de Cataluña. Un enfoque de política internacional, de una situación como la que atravesamos vista desde fuera me parece no obstante inevitable, a la hora de formular un diagnostico de la situación y un juicio (sin concesiones) de la actuación de nuestro gobierno y de sus máximos responsables.

Y es obvio que el gobierno español -en su actuación tanto en el plano interno como en de la política extranjera- se encuentra no poco inhibido y coartado por razón de los lazos y compromisos que le ligan con el mundo exterior derivados de nuestra situación en el concierto de las naciones. Como se habrá puesto de manifiesto en la crisis siria. A los españoles nos ligan -y dejan no poco de manos atadas- nuestra pertenecía a la OTAN, y nuestra relación bilateral especial de antiguo con los Estados Unidos plasmada en unas bases conjuntas hispano/norteamericanas que nos colocan fatalmente en primera línea del frente en caso de deflagración internacional como la que habrá estado a punto de producirse en Siria.

Y por detrás de esa amistad particular y estrecha de antiguo con los Estados Unidos no cabe en ningún modo obviar la amistad que liga a la primera potencia del planeta (al menos hasta ahora) -mas estrechamente aún que a nosotros- a su indefectible aliado judío, como habrá sabido ponerlo de manifiesto (si dudas cabían) la actualidad reciente en relación con Siria. Algo no obstante que se ve cubierto de antiguo de un tabú riguroso en el seno de las diferentes corrientes o tendencias con un mínimo de protagonismo en el abanico de los diferentes grupos y partidos operantes en la política española, incluído no obstante en ellos el sector -insoslayable por marginal y minoritario que se le presente- de lo que se da en llamar "la extrema derecha" (extraparlamentaria), salvo excepciones sin duda que no hacen más que confirmar la regla.


Reo de ruptura de tabúes, de uno en concreto tan sacrosanto e intocable. Sobre el poder (mundial) judío, y sobre la americano/israelí "conexion" que ata y maniata a la política exterior española. Así es como sin duda me ven algunos en lo sucesivo. Como sea, está claro que en ciertos sectores y a ciertos niveles influyentes del PP, se me considera persona non grata a partir de ahora. Y tomo nota

viernes, septiembre 13, 2013

¡CATALUÑA, LA MATÉ PORQUE ERA MÍA!

Ernesto Giménez Caballero es una de las figuras más desacreditadas de la España de la guerra y de la posguerra. No fue ni un histrión ni un loco, sino un de los hombres más sensatos -como él decía de los poetas- de la España de su tiempo. En el tema de Cataluña por lo menos. Mucho más clarividente que Ridruejo. Porque el uno fue combatiente en el frente catalán y el otro un figurante en Cataluña, de primera fila, pero no menos comparsa desde luego
La última (del todo) de mis crónicas de Periodista Digital me habrá costado cara, o tal vez no, pero no retiro ni una jota de lo que escribí en ella ni de lo que pensé y no escribí (aunque di a entender) no obstante, mientras la redactaba. En algunos foros digitales ruge una polémica las horas que corren sobre el acto de sabotaje de la delegación de la Generalitat de Madrid, ocurrido anteayer que habrá hecho rasgarse a algunos bien/pensantes las vestiduras, y me refiero a bien/pensantes de lo que se puede llamar lo prátióticamente/correcto (por mucho que sean "incorrectos" en otras vertientes y facetas).

Fue un acto rechazable -vienen en sustancia a decir- por lo violento y también por lo simbólico, por ese gesto que se permitió uno de los "asaltantes" de echar por tierra (sin más) la señera, bandera catalana (o catalano/aragonesa) pero no separatista, insisten (y machacan) En mi crónica de ayer confesaba haber evolucionado -¿y quién no lo hace?- en el tema catalán a partir de las posturas que habré mantenido en mi (difunto) blog de Periodista Digital hasta no hace todavía mucho. Nada aprendieron y nada olvidaron, decía el muy oportunista Talleyrand de los nobles emigrados durante la Revolución Francesa. Y el tiempo y la historia le darían la razón en cierto modo (pese a su oportunismo)

El acto anti-separatista de la Plaza de Cataluña del pasado año fue un éxito (relativo) de público por lo menos- pero por lo que se ve o estamos viendo y presenciando ahora se quedaría no obstante poco más que en agua de borrajas. Algo les faltaba. Y era sin duda el echar por la borda toda una rémora de complejos en relación con lo catalán, con la cultura y la historia catalana. Siempre me insurgí contra lo que me parecían exaqeraciones o desatinos de la parte de los que preconizan lo "de que mejor que se vayan" Que se vayan, sí, de Cataluña y de España si quieren, porque Cataluña no les pertenece.

En la obra que cité en alguna ocasión y que me leí y releí más de una vez, de Andrés Trapiello sobre literatura y guerra civil española -"Las armas y las letras"- se recogía con intención burlesca la frase que se atribuyó a Ernesto Giménez Caballero en la inmediata posguerra, "¡Cataluña, la maté porque era mía!" (en la que parece que volvió a reiterarse muchos años después sin el menor complejo) Y lo mas trágico y terrible de esa frase -que el autor citado trataba sin duda de exorcizar de una forma u otra- se lo daba su fondo de verdad histórica. La guerra civil fue en Cataluña una guerra étnica -se le de al término el sentido que dársele quiera- entre catalanistas y renegados castellanohablantes por un lado y por el otro españoles de Cataluña que aunque hablaran o se expresaran en catalán -como lo voluntarios del tercio de Monstserrat- pensaban en castellano (...)

Así lo pienso y que se piense de mí lo que se quiera desde luego. Y era eso en el fondo lo que ese gran excéntrico (genial) de Ernesto Giménez Caballero que no era ningún loco ni ningún histrión tampoco en el fondo -y que había combatido durante la guerra en el frente de Cataluña- decir quería. Decía Cataluña y quería decir catalanismo o catalano/parlantes anti-españoles en el fondo. Y decía Cataluña y quería decir un tierra española por derecho de conquista y de reconquista. Lo que Dionisio Ridruejo, él que no fue en cambio combatiente sino figurante (de primera) durante la guerra civil no vio o no quiso ver por lo que fuera (...) ¡Síndrome de Alicante proyectando la sombra negra del mito (hasta hoy) en décadas y décadas de posguerra!

Sobre generaciones y generaciones de españoles y a comenzar -como no podía ser más lógico- sobre el artífice principal del mito. Y es en la medida que el mito o el síndrome (lo mismo me da que me da lo mismo) les cubría de su sombra y oscurecía en sus mentes todas las grandes cuestiones y también los mas acuciantes de los problemas. Como el problema de Cataluña (o Cataluña como problema) Era en Cataluña y no en España donde radicaba el problema dijese lo que dijese otro de los devotos del Mito. ¡Cuánto ha tenido que llover en Flandes para acabar cayendo en la cuenta.

Ana Caballé -escritora y profesora universitaria, de Barcelona, catalana de raíces y de cultura- rompió conmigo sin darme explicación ninguna después de meses de colaboración estrecha (a distancia) por cuenta de Francisco Umbral y de sus memoria y siempre pensé que fue por culpa de mi pasado (que acabaría llegando a sus oídos), no no lo fue, fue porque yo no era un catalano/parlante en el fondo como ella. Si lo hubiera sido me hubiera perdonado mi pasado por muy negro e inconfesable que fuera.

O puesto por pasiva, si ella hubiera sido castellano/parlante en Cataluña o de raíces españolas (no catalanas) me hubiera juzgado con menos distancia y (mucha) más empatía. Y con los catalanes que frecuentaban mi foro y que a partir de un momento dado dejaran de hacerlo cabe decir tres cuartos de lo mismo. O si no era eso, era porque se trataba de renegados -como los de la FAI del 36-, lo que simplifica en cierto modo el problema.

El acto de afirmación española, anti-separatista del pasado mes de octubre no tuvo futuro tangible (hasta hoy) por culpa del bilingüismo de una lengua catalana que se quiera o no es el receptáculo de una memoria o anti-memoria beligerante y guerra-civilista en su esencia-y anti-castellana y anti-española.

Y si no lo fuera no la esconderían en lenguajes cifrado a los no/catalanes (cuando se expresan en castellano) como lo denunció María Victoria Fernandez Cubas, escritora en castellano de Barcelona en una conferencia que dio a principios de los años dos mil en el Cervantes de Bruselas, y si no era eso lo que decir quería, no se entendía en modo alguno su conferencia, o tal vez era algo que no se atrevía a asumir del todo -por lo amendrentante e intimidante- aunque ella misma no se diera cuenta

DECÍAMOS AYER

Esta foto tal vez me habrá valido el verme dado de baja de la blogosfera de Periodista Digital. Hay ciertos momentos no obstante de la vida de los individuos y de los pueblos donde no caben ya tergiversaciones ni medias tintas ni dejarse llevar de los complejos
Han pasado casi cinco años desde que deserté este blog, para dar inicio a otro nuevo, en Periodista Digital ("Las crónicas de Juan Fernández Krohn"), que se habrán sucedido todo este tiempo prácticamente a diario, sin interrupción, hasta ayer precisamente que se produjo el cierre del blog por decisión de la dirección de Periodista Digital y de su blogosfera. Por motivos sin duda comprensibles y sobre los que no voy a abundar ahora aquí, pero que no dejan de tener relación estrecha con la libertad de expresión. Hoy precisamente hubiera alcanzado en mi contador la cifra del medio millón de visitas.

En todo este tiempo publiqué en Periodista Digital -en el marco de una colaboración puramente benévola- cerca de cuatro mil artículos sobre temas de actualidad, y cerca de trescientos poemas. Me consta por mi contador que el área de difusión de mis crónicas se extendía además de al conjunto de la geografía española, a otros países europeos, en particular Francia, Bélgica e Inglaterra, pero también a muchos otros dentro del ámbito de la UE y también fuera de ella (Rusia por ejemplo) Y del otro lado del Atlántico, mis crónicas se leían a diario en el conjunto de los países hispánicos en particular en los de mayor importancia demográfica, Méjico, Argentina, Colombia, Venezuela, Chile y Perú y también en el Brasil, pero además -con gran destaque- en territorio de los Estados Unidos, un poco por todas partes allí, sin distinción de zonas geográficas ni lingüísticas, tanto en el Sur hispánico como en Norte y el Middle West, en la Costa Este como en la del Oeste.

No cejo de todas formas en el empeño -absolutamente desinteresado- de escritura y de difusión de ideas que me habrán guiado hasta ahora, y sin desesperar en volver a encontrar una tribuna tan potente como era la que se me brindó hasta hoy, reanudo con toda normalidad mis crónicas en este blog a partir de hoy, a un ritmo a diario como hasta ahora. Y para comenzar incluyo en esta primera crónica el texto de la última que publiqué, ayer, en Periodista Digital en relación con los incidentes sucedidos antes de ayer, fiesta de la Diada catalana, en la delegación de la Generalitat catalana en Madrid, y de la que me siento en el derecho a pensar que pueda haber influido de una manera u otra en la decisión del cierre de mi (segundo) blog


MEDIO MILLÓN DE VISITAS EN PERIODISTA DIGITAL
(Detalle de mi contador ayer en el momento del cierre. La útima de las cifras indicadas corresponde al total de visitas registradas -descontando errores por defecto habituales y más que evidentes en el cómputo- desde el inicio del blog, en octubre del 2008)

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La bandera de los primitivos condados catalanes de la Marca Hispánica lo fue la Cruz Templaria (roja en fondo blanco) Y la señera no vendría más que a consagrar -en pleno declive del ideal de la Cruzada- el triunfo de la burguesía urbana de Barcelona (de nuestros culpas y pecados)

INCIDENTES AYER EN LA DELEGACIÓN DE LA GENERALITAT EN MADRID ("...y recogerás tempestades")

(PERIODISTA DIGITAL 12 SEPTIEMBRE 2013)

"Vox pueri vox dei", reza el latín medieval. Lo que se podría aplicar también a almas cándidas que se pronuncian (inocentemente) desde fuera sobre un asunto que levanta pasiones volcánicas en cambio entre los que lo viven (y sufren) por dentro. Como lo es el conflicto endémico siempre latente -y amenazando de un tiempo a esta parte hacer eclosión violenta- de tipo lingüístico en e l mediterráneo español catalano parlante (o asimilado), y en particular en Cataluña Y como es y sin duda lo seguirá siendo (salvo un milagro) hasta el final de los siglos, la guerra civil española.

Es la reflexión que me venia a la mente ante el dialogo de lo más animado que se entabló hace ya unos años entre el profesos y una de los asistentes y la respuesta de una de ellas, una joven belga si antecedentes españoles ningunos cabe puntualizar de inmediato- en una clase -taller ("atelier) de traducción le llamaba en francés)- en el marco de un curso de traducción literaria español francés que seguí en Bruselas y que los sábados se veían reservadas a la traducción al francés de textos del español contemporáneo, en los que se privilegiaban claramente tanto los autores del boom latino/ché -hispanoamericanos- de la década de los sesenta y sus descendientes literarios e ideológicos o espirituales, como los ciento ochenta autores (léase habas contadas) -que hubiera dicho Umbral (aunque un poco menos) - de lo que se puede llamar literatura recuperacionista sobre la memoria de los vencidos de la guerra civil española que alcanzaría su auge en los años de la era Zapatero, hacia el final de la cual fue precisamente cuando se sitúa esta escena no poco elocuente a pesar de lo anecdótica.

Y fue que tratando de involucrar a sus alumnos mentalmente -y sin duda ideológicamente también- en lo que decía, el profesor que nos daba la clase aquella, joven aún, francés de ascendencia griega, e impartiendo enseñanza en Grenoble entonces desde donde venía expresamente a darnos clase de vez en cuando en Bruselas en viaje de ida y vuelta, y que no se embarazó en modo alguno desde la primera toma de contacto de mostrar patita blanca (como los franceses dicen) de sus preferencias y opciones ideológicas, sobre todo en materia de guerra civil española, nos planteó a los asistentes a su clase el por qué -a nuestro juicio- del encarnizamiento y empecinamiento que muestra Franco en el texto que nos había propuesto traducir -uno de los capítulos de una obra de autor español de carácter ucrónico y satírico (y militante) sobre el anterior jefe de estado- en llevar al paredón de fusilamiento uno de los condenados a muerte en una de las sentencias que su secretario le somete a firma en su despacho -en una escena análoga a la queda inicio la leyenda del César Visionario (de fecha aparición más temprana)- un anarquista valenciano, de la FAI, Salvador Hidalgo Hidalgo, "Savoret" (diminutivo de Salvador en catalán/valenciano) como le llamaban sus paisanos y camaradas.

Y así fue como surgió la respuesta cándida -cual paloma blanca- de mi compañera de clase, apolítica sin la menor duda, y que dijo, de una forma espontánea y sin segundas de ninguna clase, aquello que dejo sin habla al profesor y creó un silencio enrarecido durante unos instantes en el aula. "Sería porque como como llevaba apellidos españoles (léase castellanos), y se había cambiado al catalán -fue lo que ella respondió- debían considerarle un traidor" Punto. Y la anécdota cobra mucho mas valor de síntoma y de apólogo o moraleja si se tiene en cuenta que el personaje que aquí se evoca de la novela no era mas que el trasunto biográfico de un tío carnal del autor, militante y combatiente de la FAI durante la guerra civil, y nacido en un pueblo de la comarca valenciana (y a pesar de ello, de apellidos, por partida doble, de raíz castellana)

Traidores por partida doble, el anarquismo guerra civilista catalán y valenciano de la FAI (y de la CNT) -que tanto arraigo cobró en Cataluña antes de la guerra y que algunos nostálgicos recalcitrantes e irreductibles siguen reivindicando empecinadamente de modelo o ejemplo (insuperable) de españolismo en Cataluña- a España y también a sus propias raíces castellanas o castellano/hablantes, que era (salvo excepciones) la regla en ellos. Guerra étnica, al pan pan y al vino vino: lo que fue la guerra civil en ciertas regiones españolas. No una guerra de germanos contra bereberes, sino de castellano/parlantes contra otras culturas periféricas, como así fue en el País Vasco, en Cataluña y región valenciana. "La revolución de 1848 -escribió el Innombrable en el "Mein Kampf"- pudo ser en otros sitios una explosión de lucha de clases, en los países de lengua y cultura alemana en cambio fue ya una guerra de razas" Y si se pone pueblo (o lengua, o etnia en lugar de raza, el aserto es -"mutatis mutandis"- de perfecta aplicación a la guerra civil española)

Y con esa prosa suya acidulada y por veces claramente corrosiva resumía Francisco Umbral a la perfección la situación histórica, en uno de los pasajes dedicado a Don Eugenio d'Ors de su "Leyenda del César Visionario", que retrata al escritor barcelonés recogiéndose (solo) de noche en su domicilio del Burgos de la retaguardia, tras una de sus veladas mundano/literarias e "intuyendo lo que podía ser su vida en la España de la Victoria": "la de un parásito de oro en Madrid, y un traidor en Cataluña" (para los catalanes o catalano/parlantes, cabe apostillar de inmediato)

¿He cambiado acaso en mi óptica del problema catalán y de la situación allí las horas que corren? (que ya estoy oyendo replicarme alguno de mis lectores, de los más sagaces) Sin duda, por razón de fuerza mayor, de la evolución y del discurrir de los acontecimientos a los que habremos venido asistiendo dde un tiempo a esta parte, en particular en los dos años y medio transcurridos desde el inicio del dos mil once (año aciago), y en particular en Cataluña. Los castellanos parlantes léase el conjunto de los españoles, tenemos derechos históricos a hacer valer en la situación actual de Cataluña, derechos de conquista -de cuando la guerra civil-...y de reconquista. Porque la Reconquista medieval se llevó adelante en Cataluña y en todo el Levante español bajo la égida del reino de Aragón, y Cataluña fue reconquistada (y rescatada) otra vez -de la anarquía de la dominación extranjera y y de la tiranía lingüística del catalán- al final de la guerra civil española, mayormente por castellano hablantes, pensase lo que pensase en el tema Dionisio Ridruejo (de nuestras culpas y pecados)

Quiere decir que atizando y agitando como lo están haciendo ahora los separatistas el fantasma de la secesión independentista no hacen mas que despertar fatalmente otro espectro que les puede resultar de lo más amedrentador, el de la depuración "étnica" -léase lingüística- entre catalán y castellano parlantes, a modo de reagrupamiento (o repliegue táctico como le dicen en Bélgica)- de todos los que llevan un apellido castellano aunque solo sea en Cataluña

sábado, abril 14, 2012

Conferencia de prensa de Marine Le Pen (reportaje)


¡Qué aventura! Mi viaje ida y vuelta a París ayer, no poco azaroso y ajetreado por culpa de la lluvia -la "flotte" como la llaman en el Norte de Francia- y de una huelga total de transportes en Bruselas, me salió al final a las mil maravillas pese a los pronósticos. Y era para asistir a la conferencia internacional de prensa -en el marco de la campaña presidencial francesa- de Marine Le Pen en la sede del Frente Nacional francés, en Nanterre para lo que había recibido una amable invitación unos días antes del representante del Frente Nacional en Bruselas, eurodiputado en el Parlamento europeo. Para mi era también una especie de bautismo periodístico o como una inauguración de la acreditación que recibí de una asociación belga de periodistas hace unos mese. Llegué pues la conferencia ya un poco empezada pero con la ventaja de poder así franquear una vía hasta muy cerca de donde se encontraba la candidata presidencial, que era la primera vez que veía al natural en mi vida. Marine le Pen -Marion de sus nombre de pila-, es una mujer de gran atractivo físico y personal y que me disculpen aquellos a los que la observación pueda sorprender aquí un poco- , una francesa (y que se me perdone otra vez) de esas con los que soñamos todos los españoles, sobre todo adolescentes, alguna u otra vez en nuestras vidas. Rubia platino (natural) de mirada penetrante y ojos azulísimos, de facciones duras y a la vez femeninas como la describió con rigor un reportero de la prensa española, alta, de andar resuelto, muy erguida, y de una gran brillantez dialéctica en sus comentarios y no menor contundencia y rapidez de reflejos en sus respuestas, tras lo que se adivinaba una preparación intelectual no siempre frecuente entre políticos en España como en Francia. Detrás mio sentado como uno más entre los asistentes -algo de lo que sólo al cabo de un rato acabé prcántadome-, se encontraba su padre, el fundador del Frente Nacional, Jean Marie le Pen al que tampoco había visto en persona nunca en mi vida. Impecable en su atuendo y apariencia, ataviado de un corbata y un pañuelo a juego, de tonos rosáceos, que acentuaban su buen aspecto físico a pesar de la edad.

Más que para escuchar las pocas novedades que una candidata presidencial pueda añadir en un acto de ese tenor y que no haya dicho ya hasta ahora, iba allí decidido a hacerme oír, lo confieso. Lo que conseguí de lleno. Así, hicice nada más llegar dos o tres tentativas infructuosas y a la última fue la vencida. Marine Le Pen me concedió la palabra de un aire ligeramente curioso y tras mis primeras palabras me corto en seco de pronto, como si la asaltase una sospecha o un presentimiento repentinos preguntándome abruptamente, en un gesto de extrañeza « ¿Qué publicación es la suya? » A lo que respondí de un tono firme y resuelto, bien audible, "Periodista Digital, Madrid", tras lo que las facciones se le suavizaron y me dejó proseguir amablemente con mi pregunta. Una intervención la mía mas que otra cosa, como la masa de periodistas que abarrotaban la sala (de gran cabida) –entre ellos David Picazo de TVE- así lo interpretaron que me brindaron una carcajada estentórea al final cuando quise pasar a mi cuestión propiamente dicha , con la complacencia benévola hacia mí, todo sea dicho, de la interesada, que pasaría a responderme gustosa sin mayores problemas. Y viene a interrogarle -¿como podría ser menos ?- a cuenta de la ley de la memoria histórica que le presenté como una empresa de división de los españoles, y de impulsión mayormente francesa tal y como lo pude atestiguar de mis largos años de residencia en Bruselas. Y le cité el ejemplo que pareció divertirle no poco de Bernard Hery Lévy, vanagloriándose a tiempo y a destiempo de su padre voluntario en las Brigadas Internacionales y que justificaría su protagonismo destacado en la aventura libia con dos referencias de un signo español indiscutible: los Cien Mil Hijos de San Luis y la guerra civil española del 36 a través de dos figuras históricas -André Malraux y Chateaubriand- que a todas luces se arroga por su cuenta y provecho. Marine le Pen reconoció honestamente en su respuesta que sus compatriotas son propensos a dar lecciones puertas afuera, y citó como ejemplo la reciente resolución del parlamento francés -propulsada por Nicolás Sarkozy- penalizando (severamente) la negación del genocidio armenio. Y al final de sus respuesta, se sintió obligada a dejar claro sus distancias en relacion con "las políticas de España y de Italia".

Al final de la conferencia, aguardé un poco y al final puede entrevistarme cara a cara unos instantes con Jean Marie le Pen, que lleva en su rostro ligeramente visibles las trazas de la vida azarosa, de esforzado combatiente, que habrá sido la suya. Es curioso pero a tenor de los comentarios que me brindó -así de sopetón, cambiando súbitamente de tema- pareciera que estuviese al corriente o intuyese a quien tenia delante porque vino a predicar a un convencido, la verdad, despertando al pasar en mí evocaciones evocaciones poco triviales, y fue por su alusión al anticomunismo fundacional del Frente Nacional en 1972 en la resaca de mayo del 68, "cuando todos se hicieron maoístas de golpe", y también sus palabras de crítica acerada -y certera- de las primaveras árabes, « la ciber/revolucion » como él la llama que veía manipulados por los servicios secretos (sic) de los Estados Unidos de cabo a rabo. « Me pregunto -declaró al final de nuestro breve encuentro- por qué los americanos están empeñados en llevar a islamistas al poder por todas partes » Y conforme avanzábamos hacia la salida le hice observar el poco eco que él y su hija parecen tener en los medios y en la opinión pública española, lo que lamentaba, evocando sus contactos en el pasado con el PP y con Blas Piñar ("le notaire") que la habían invitado a Madrid alguna vez, y haciendo alusión al carácter « grupuscular » de los partidos mas o menos afines al Frente Nacional entre españoles. La candidatura de Marine le Pen -digan lo que digan- es la gran incógnita de las lecciones presidenciales francesas. De lo que da idea el soplo de pánico que parece recorrer ciertos sectores, como me lo ilustro la reacción en la calle de una señora de apariencia norteafricana –y a la vez aposentada- a la que aborde « in extremis » buscando desesperadamente el paradero de la sede del Frente Nacional, justo detrás nuestra, que me mandó -deshaciéndose en amabilidades por cierto, y con una alusión desenfadada a mi nerviosismo visible (¡qué pajara !)- justo en la dirección opuesta.