viernes, mayo 23, 2014

RAFAEL LÓPEZ DIÉGUEZ O EL ABORTO CERO... Y EL ACENTO DEL DINERO

En el centro de la foto, rodeado de obispos (y señalado con una cruz), Don Fernando Martín Sánchez-Julia gran padrino -desde su puesto de presidente (honorífico o vitalicio) de la Asociación Nacional Católica de Propagandistas- del catolicismo político (anti-nazi y anti-fascista) español en la posguerra, y hoy camino de los altares. "El Nieto de Dios" le llamaban los falangistas anticlericales de la guerra y de la posguerra. Su sombra planea ahora sobre las alusiones (insistentes) al catolicismo y los llamamientos (descarados) al voto católico (sic) de Impulso Social y de su candidato, el yerno de Blas Piñar, Rafael López Diéguez
La campaña por las europeas llega a su recta final dominada por una ruda competencia no tanto en la cabeza como en la cola de participantes, y por la derecha de la pista más bien que por su izquierda. ¿Cuál de las candidaturas pequeñas (de extrema derecha para entendernos) se llevará al gato al gua? Más claro, Alternativa Española (léase Impulso Social) ¿quién la destronaró? El destronador que lo destronare buen destronador será. La pregunta del millón, la adivinanza o el acertijo que ninguno de los analistas más destacados del fenómeno -ni siquiera Ernesto Milá- se habrá atrevido a desvelar o a descifrar (o pronosticar)

Ese es a mi juicio el reto dominante de estas elecciones y su principal aliciente para algunos-muchos, pocos- etre los que me encuentro. No tengo nada de personal, dicho sea de entrada; contra el candidato de esa formación que a todas luces está poniendo la carne en el asador en esta campaña pero sin duda por aquello que dijo Ortega de yo soy yo y mi circunstancia, el candidato de Impulso Social no es solo él -en estas elecciones me refiero- sino también los fantasmas (antiguos, inhóspitos y familiares a la vez ) que concita y que solivianta.

"Memorias de un Ford T o los nietos de Dios". Un título, una novela de principios de los setenta -de genio literario y de poco éxito editorial a no dudar también- que me viene fatalmente a la mente abordando, por cuenta del político mencionado -yerno nota bene de Blas Piñar- el tema del catolicismo en política. ¡La madre del cordero, la santa madre iglesia que me diga! Ella y el protagonismo innegable en la política española que fue y sigue siendo el suyo, hoy como ayer -antes como después del concilio- aunque no con los mismos estilos ni tampoco de la misma forma entonces como ahora.
La novela que acabo de mencionar fue una obra de Antonio Fraguas Saavedra que ya habré evocado (de nuevo) aquí en una de mis últimas entradas, y que fue un personaje de primera fila del régimen anterior (primera época) y además de eso, destacado escritor y novelista. Un título nada trivial además para el que esto escribe, su subtitulo sobre todo desde luego.

Porque esa expresión en singular -"el nieto de Dios- se la oí yo al propio Antonio Fraguas, al que conocí (bien) por la amistad que me unió a sus hijos en la adolescencia, y se la dedicaba además a uno de esos fantasmas (en carne y hueso) que evoco más arriba soliviantados ahora por la candidatura católica (sic) –como el propio interesado se habrá encargado de martillear, y de remachar en su campaña- del líder de Impulso Social, que se invitan fatalmente -de convidados de piedra- en esta recta final de las europeas.
El papa Juan Pablo II con Mijail Gorbachev aun entonces dirigente supremo de la URSS y con el que el papa polaco declaraba abiertamente estar "espiritualmente muy compenetrado" A San Wojtyla de Polonia le tienen a todas luces encomendada los de Impulso Social su actual campaña por las europeas
Y me estoy refiriendo en particular a Don Fernando Martín Sánchez-Juliá un hombre que a las nuevas generaciones no les dirá nada, ni tampoco mucho sin duda a los de mi generación y si no se me fue aun de la mente fue sin duda gracias al dato anecdótico aquél que recuerdo todavía de Antonio Fraguas , y también y sobre todo gracias a una memoria de elefante de la que siempre me jacté (y con perdón) que hace sin duda que recuerde todavía el rostro -o el busto más bien como una estatua en vida- de aquél, frecuente en las páginas del diario Ya (de la Editorial católica) del que era uno de los prohombres, si no su alma/mater., que rondaba por cas -como en tantos hogares españoles-de niño y de adolescente.

Y decir en la España de la posguerra -años cincuenta y sesenta- Diario Ya y Editorial Católica obligaba a traducir (en menos conocido del gran público) por Asociación Nacional de Propagandistas (Católicos) -AN de PC-, una de las herramientas esenciales de la política vaticana en la tutela –y vigilancia e inspección y alto/control- del régimen de Franco y del proceso de rendición pactada -y de desnazificación forzosa- que aquél consumo al final de la Segunda guerra Mundial (como aquí vengo manteniendo) Fernando Martín Sánchez-Juliá ¡válgame un santo de palo que hubiera dicho Valle Inclán, Calvo como una bola de billar, cuello de toro y de una obesidad propiamente atípica ¡Como un buda viviente en las fotos aquellas a fe mía, que todavía recuerdo!

No me extraña pues que al bueno de Don Antonio Fraguas, la figura (y la silueta y su fisonomía) de aquel le inspirasen aquella frase tan vitriólica, de tanta mordiente (tanta garra literaria) Y si nunca leí ni oí el evocarlos juntos no hay duda ninguna para mí que la figura de Blas Piñar creció o tuvo fatalmente su fase de estrella/ascendiente a la sombra de aquel en la España del tardofranqusimo de la alianza americana, de la tecnocracia, del catolicismo/político y en suma de la desfalangistización -léase de la desnazificación (o desfascistización) forzada- por etapas en dosis pequeñas o bien dosificadas y calculadas.

¿De tal palo tal astilla? El actual líder de Impulso Social es sólo yerno del célebre notario (fundador de Fuerza Nueva) pero no cabe duda que también en su carrera política habrá gravitado de cerca la sombra de Blas Piñar como a este le ocurrió con el augusto padrino de los propagandistas españoles (y suyo propio) -camino (nota bene) de los altares (...)- que no habré dejado de nombrar. Y catolicismo hoy en la política española se traduce por un tema, uno solo, como una monomanía, o si se prefiere por una formula, la del aborto cero. Para un viaje así no necesitábamos alforjas, querido Sancho. No me canso de repetirlo, porque es rigurosamente cierto.

Le he leído declaraciones, visionado también (de urgencia) algún video reciente suyo, y es forzoso el constatar lo frugal del menú programático e ideológico que el líder de Impulso Social propone ahora a sus comensales (a su partidarios y votantes previsibles que me diga)
Alianza Nacional el principal grupo de la plataforma la España en Marcha celebraba hoy el cierre de su campaña en la plaza de Felipe II detrás del Retiro. Normal. No sé si sus lideres crecieron allí pero es una zona muy representativa del Madrid de "zona nacional" de la transición. De esos Madriles de derechas que tanto denostaba Umbral (y que tanto frecuentaba y tanto le gustaban) La otra lo fue y sin duda lo sigue siendo la zona de Arguelles-Moncloa (y Universitaria) donde nació y creció el autor de estas líneas
Todo con papel de fumar, con miles de distingos, en su mensaje de propaganda, Inmigracion (no  europea) no pero sí, que me diga, sí pero Europa si pero no tanta (…), austeridad si, recortes, sí, pero (…), Unidad de España y un no a la autonomías, si, que me diga no, por supuesto, pero (...) Salvo en el tema mayor -léase el aborto cero- en el que no caben distingos de ninguna clase y que sus creyentes de Impulso Social están utilizando ahora para arrinconar (un poco) a otros que no se muestran tan rotundos y tan tajantes (y sectarios y dogmáticos) en la materia, los candidatos de Vox, por ejemplo.

Y para acabarlo de arreglar la imagen que del interesado acabo por forjarme  no deja de evocar al santo patrón en quien a todas luces tiene todas sus velas puestas, a saber San Karol Wojtyla, el nuevo santo/polaco, el papa que sirvió de coartada a Blas Piñar y a algunos de sus seguidores para dar la espalda a Monseñor Lefebvre hace ya tanto, y dejarnos fatalmente en la estacada entonces a sus seguidores españoles, y en una soledad que tenía algo de patético (y de inhumano también por cierto) visto ahora en enfoque retrospectivo.

Yo no sé si Rafael López Diéguez es una agente no digo del CNI sino de la CIA, pruebas no tengo desde luego por más que me induzcan a sospecharlo sus amistades peligrosas, las que se le suponen me refiero, para llevar ya tantos años en el machito, me refiero en ese medio superinfluyente –con tantos lazos y amistades marca USA- de la alta gestión de empresas, que no son figuraciones mias, veinticinco presidencia de consejos de administración se le prestan, entre empresas españolas y extranjeras

Lo que sí sé es que no corre -como dicen los franceses- solo, por cuenta propia, y que su protagonismo tan destacado en esta campaña por las europeas habrá estado en proporción inversa con la claridad en su mensaje y en un desmarcarse -como cabía esperar de alguien que aspira a todas luces a liderar la extrema/derecha- de lo política e históricamente correcto.
Don Miguel de Unamuno. "Aquel hombre tenía más de cura que de hombre" escribió de él Francisco Umbral. Y lo cierto es que Unamuno arrastraba un complejo lingüístico religioso que no se lo saltaba cualquiera como lo puso de manifiesto Jon Juaristi en algunas de sus obras. Quien le acusa de ser el inventor de la tradición vasca nacionalista. 'El espíritu está en la lengua', escribió Unamuno, pero se equivocaba. No en la lengua sino en el acento (personal e intransferible) con el que ella se habla
Amigo de los Estados Unidos y del amigo privilegiado de aquél (léase Israel), esa es la imagen que da fatalmente de él el candidato de Impulso Social, madrileño por lo que leo, pero al que el contacto y la frecuentación de medios tan cosmopolitas se diría que le hicieron perder el sabor del acento castizo, de cualquiera de sus variantes, lo que hace que no nos reconozcamos en su forma de hablar otros que no dejamos de sentirnos madrileños tanto o más que él por más que llevemos ya tantos fuera, pero sin haber perdido -como una marca de autenticidad, de origen- el acento.

Que si Don Miguel de Unamuno -vasco expatriado y arraigado en tierras castellanas hasta el final de sus días- dijo aquello que el espíritu estaba en la lengua –sin saberse a fe mía a cuál de sus dos lenguas (el vascuence o el castellano) se refería-, yo diría que se equivocaba, que el espíritu no está en la lengua sino en el acento con que se habla aquella.

¿Qué acento tiene Rafael López Diéguez? Otra pregunta del millón. Porque del suyo como el de algunos extranjeros -belgas en concreto- se diría que sea un castellano sin reproche y a la vez inhóspito -desagradablemente inhóspito (por lo distante) (...)-, como si les gustasen más otras lenguas (…) Una pregunta sin duda sin respuesta, como la de elucidar si tiene alma el dinero (poderoso caballero)

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