jueves, mayo 01, 2014

José Zorrilla fue de los grandes nombres del romanticismo español que perdió también la guerra "post mortem" (en el 45) Y Francisco Umbral le rescata del olvido -a su manera (crucificándolo)- en una de sus novleas guerra civilistas, "Los helechos arborescentes"
El romanticismo no fue solo a una corriente literaria (y cultural) es también un estado de espiritu. Me habra venido a la mente evocando por primera vez con un amigo que no veia hace mucho, la muerte hace un año -frente al altar mayor de Notre Dame- de Dominique Venner. "Un gesto romantico" me comentó, de un tono ligeramente displicente. No le di más imprtancia. Una forma de heroismo, el romanticismo (y el neorromanticismo) O si se prefiere, una forma de vivir peligrosamente. A la intemperie. De saber vivir, y de morir. En el tiempo justo. Ahí van pues dos poemas romanticos escritos con el corazón en la mano, y a cuerpo limpio. Y para comenzar, una oda que me salio de un tirón de homenaje a un "maldito", el mayor romántico -en su vida si no en su obra- de la historia (y de la literatura) de los Estados Unidos


Oda a Ezra Pound (Poesia a mi gusto)
09.06.09 | 13:29. Archivado en Poesia a mi gusto (o a disgusto)


Ezra Pound es para muchos, muchisimos no mas que un nombre (en ingles quizas), a algunos mas instruidos les suene quizas a gran poeta, a pesar del ostracismo (injusto) y del olvido; para mi ademas de eso fue una especie de icono o de faro que me alumbro no poco, de lejos, en mis años de odisea (en la carcel portuguesa) Y me aferre sobre todo a su recuerdo las semanas que me vi encerrado en el anexo psiquiatrico de la Penintenciaria de Lisboa (hoy ya hace mucho desparecida...) y mucho mas tarde durante mi encarcelamiento en Bruselas cuando me vi de nuevo sometido a internamiento psiquiatrico en prision (por quince dias) Ezra Pound pasaria a la historia como un simbolo de los de mayor relieve de la crueldad y de la inhumanidad del siglo XX, y de victima inocente de la segunda guerra mundial que pagaria por sus ideas, y sobre todo por su genio y su carisma de escritor y de poeta (y de propagandista de guerra...) Al terminar la segunda guerra mundial y hundirse definitivamente en Italia el regimen fascista, Ezra Pound fue capturado por tropas aliadas, unidades del ejercito norteamericano de ocupacion en la ciudad de Pisa, y encerrado en un campo de detencion reservado a los desertores.

Durante varias semans se vio obligado a permanecer dentro de una jaula de tela metalica con un reflector que le alumbraba de frente dia y noche, sin parar ni un minuto del dia...Al final, los aprendices de brujo aquellos, me refiero a los psiquiatras militares a cargo de aquel centro (psicoanalistas ortodoxos todos ellos, faltaria) diagnosticaron -de lo mas serios y solemnes- que se habia producido "un desplome (o algo asi) de las facultades psiquicas o intelectuales del detenido"; le declararon insano mental ("verbi gratia" loco) y a seguir fue repatriado. Lo que le salvaria, o le daria -como diria Jacques Verges- el tiempo (precioso) que le iba a salvar; quiero decir que iba a permitir la mobilizacion de sus numerosos e influyentes amigos en Norteamerica que consiguieron evitar al final su procesamiento por alta traicion -en unas circunstancias de extremo riesgo y peligrosidad en aquellos momentos- a cambio de sus internamiento (donde se veria tratado de forma humana) Saldria libre en el 58 -durante la presidencia Eisenhower...- y se traslado immediatamente (y definitivamente) a Italia a donde arribo con gran estruendo de declaraciones polemicas -diciendo que los Estados Unidos eran un pais de locos- y haciendo el saludo fascista...

En su biografia que me empape hace cuatro años en la epoca que escribiria el poema que aqui presento, estuve buscando con lupa actitudes o declaraciones suyas de los años de la guerra civil española, y esta claro que como muchos poetas e intelectuales de su epoca se veria impresionado -en una de sus cartas se trsluce bien visible- por el caso Garcia Lorca. Cuando en visperas no obstante de la entrada en guerra de los Estados Unidos desembarco -de vuelta a Itaca...- en el puerto de Nueva York en una mision de alto nivel a la desperada, no tuvo empacho ninguno en pronunciar el nombre -asi lo dijo- que le separaba en lo sucesivo de Ernst Hemingway el que habia sido hasta entonces su intimo amigo. España. Y por eso sobre todo, mucho mas que por su odisea a seguir a la segunda guerra mundial por su adhesion hasta final al fascismo italiano o por el ostracismo -sin duda injusto- que la republica universal de las letras habra reservado durante decadas a su obra y a su figura, la oda que aqui presento se pretendia -ahora años despues de escrita, caigo aun si cabe todavia mas en la cuenta- un acto de la mas elemental justicia poetica.

Ezra Pound habra sido un ilustre desconocido en España durante decadas, con escasas (y brillantes) excepciones que se atrevian a citarlo y sobre todo a evocarlo en sus escritos o en sus poemas (Umbral, Pere Gimferrer, Antonio Colinas) Y las razones habran sido menos literarias que ideologicas o simplemente politicas. Como en los demas paises se dira, de acuerdo, pero en España se veia revistido (el boycot) de una circunstancia un tanto especial que lo hacia particularmente injusto...y discriminatorio. Comparaciones odiosas. Pero es inevitable evocar cuando se habla de Ezra Pund en España y entre españoles la figura de Hemingway, que ya mencione mas arriba. Un escritor brillante sin duda, autor de una novela de un valor literario indiscutible sobre la guerra civil española...a pesar de su tendenciosidad partidista (no exenta de ciertos destellos de objetividad ecuanime, sin duda tipicamente anglosajona...) que paso la guerra civil española hasta el final en Madrid (zona roja) y que a partir de un momento dado no obstante -año o efemerides clave por tantos conceptos de 1957, el de la muerte (y entierro) del franquismo/primero...- se convertira en niño mimado del regimen de Franco y en icono privlegiado de las primeras oleadas de turistas que empezaron a arribar a nuestras playas...y a nuestras plazas de toros. Imagen de marca por decirlo asi de la nueva politica del regimen franquista...

(Asi el rojo Hemingway conseguiria -hasta hoy- enterrar en la memoria colectiva de los españoles al pobre Ezra Pound, preso e internado por/causa/de/la/justicia, y amigo leal cuando la guerra civil de la España de Franco...Chivo expiatorio de nuestra reconciliacion con el gran hermano -Big Brother- de Norteamerica. Y eso pedia a gritos -hasta hoy- una reparacion, poetica aunque fuera. En pago de una deuda -impagable- de gratitud, y en nombre de todos los españoles)

ODA (ELEGIA) A EZRA POUND
(dedicado a Pahandora)

I

Alto (y WHASP) como una jirafa
Pelirrojo cual rara ave (canaria)
Excentrico como los papagayos
Valiente, entero, leal e intrepido,
Cow-boy “border/man” (“border/
line”) del Far West, de la frontera:
kilometros (miles) cielo adentro:
raid soberbio la voz/oraculo de
Ezra Pound, por mares y ondas,
Duodecimo arte y septimo sello,
Poesia que destruye y promete,
¡La (radio) propaganda de guerra!

II

(¡Lo mas cuerdo, lo mas sensato
-los poetas- de todo un pueblo!)
Sabiduria oriental, la de Confucio
de mandarines y jesuitas/en/China,
memoria « yankee » de los padres
fundadores y Constitucion USA
en Ezra Pound, el gran nomada,
poeta « loco » y peregrino allende
los mares –¡el pobre !-, y haciendo
patria –iluso!- en el firmamento
de las letras, de la madre/Europa
¡hasta que le pillaria la tormenta!
de regreso (ya muy tarde) a Itaca
en visperas de la guerra : ¿traicion
la evasion,la expatriacion aquella?
Error tragico y espejismo grande
Del soñador y de la Nacion entera
(¿La Patria ? ¡se estaba quedando sin ella !…)

III

Poeta Ezra Pound en su vida y en
Su obra (magna), y en sus guerras
El fracaso (joven) le abrió los cielos
Y tambien nuevas puertas allende
El mar en otras tierras, Norte-Sur,
España, la Provenza e Italia toda :
Fue su tierra/santa, de trovadores
De vino y sol, de amor y de guerra
Para un viaje asi –del puritanismo-
Debió decirse el pobre “yankee”
¡Dios para que tantas alforjas !
Pero no acabo alli su busqueda
Sagrada, tan infatigable, poetica,
Salto mortal –toda su vida lo fue-
Desde Europa hasta el Oriente
Lejano hasta el Japon del teatro
Noh, y hasta la China imperial,
La de la mujer del mercader (del)
Rio Kiang, saliendo al encuentro
(en llamas) « so far as Cho-Fu-Sa »
Acrobacia immensa de culturas
De Poeta y saltarin, ¡Ezra Pound !
De una epoca, de un mundo a otro
A traves los siglos y los milenios
Para al final partirse la crisma y
Dejarse los sesos en el trapecio :
¿Y que ? ¡poco importa ! Paz eterna
A los soldados, a los poetas, que
Nos trajeron la paz de los bravos
(aunque los otros nos la perdieran)
Nos marcaron el rumbo abriendo
Sendas por los desiertos del siglo,
De la grande tragedia de Europa,
¡De nuestra guerra civil española !
Infierno Purgatorio y Paraiso (en)
Unos cielos y unos coros sin fin
En la vida del poeta tragico, que
Los infiernos (antiguos) -como
Los de adentro-, no lo son nunca
del todo en sus barcas de Caronte,
o en lo oscuro de sus ondas, sin
circulos del Dante, ni pabellon de
cancerosos, ni jaulas (de a diez)
rerservadas a los locos furiosos,
De donde al fin algunos regresan
(..aunque solo un pequeño resto..)



Cazador de estrellas
26.02.12 | 16:17. Archivado en Poesia a mi gusto (o a disgusto)



¿Está mal, vicio o pecado
el ver, mirar las estrellas,
el querer cruzarlas, pararlas
al vuelo, el cazarlas
dentro de nuestra órbita
de nuestros propios impulsos,
como si con el delito
viniese la penitencia?

¿De donde pues ese anhelo
tan profundo -de infinito-
en lo más vivo y sensible
y hondo de nosotros mismos?
¡Cazadores de estrellas, sí,
hoy y ayer, jóvenes o adultos,
por los siglos de los siglos!

Tan grande no fue el pecado
de algunos (o algunos pueblos,
perdedores y vencidos):
el de soñar despiertos
con la copa de un arbol,
con la canción romántica,
con una noche estrellada,
con un mar de luces
de horizontes lejanos,
o con el himno guerrero
o los gemidos del viento
al "craac" de las gaviotas

Romanticismo primero:
¡la honda verdad del mito!
En busca de un nuevo mundo
de un mundo mejor, distinto,
o en pos de un solo motivo
de seguir tirando del carro
en el mundo de los vivos

¡Solas, mil veces solas!
El alma errante e inquieta
la noche bella y desnuda,
la sierra triste y oscura,
(¡Y la Odisea de mi vida
de soñador y poeta!)

¡Solo y mil veces solo
antes que dejar de ser Yo
en el fondo de la celda,
en la larga expatriación,
en el trance de lincharme,
en el acoso y la exclusión
y en el año tan aciago
(Dos Mil Once) que ya pasó;
en la perplejidad que inspira
el Odio como el Amor,
en la espera del retorno,
...o en la soledad del boycot! (...)

(Y en el secreto de un mirar,
de ese algo entre Tú y Yo!)


A Mariví
01.07.12 | 13:50. Archivado en Poesia a mi gusto (o a disgusto)


[Renoir, 'Le Moulin de la galette']
¡La juventud que no tuve
me traes ahora al espejo
Mariví, mi compañera
de facultad y amiga fiel!
Doce años después de tu muerte
que me llega ahora de pronto
como náufrago entre olas
navegando (de noche) en la Red

Nunca más te volví a ver
Cuarenta años ya y más
¿Te olvidé? Me olvidé más bien
de salvarte ¡perdóname!
de aquella anmesia (o anestesia)
gracias a la cual me salvé,
sali idemne y curado
-semper idem- del trance aquél

La muerte de la amiga fiel
que sabía comprenderme
y me defendía también
empuja hacia atrás lejos
el tiempo de su vida aquél
...y también el de su muerte
que me llegó mucho después

¡Qué impresión de honda tristeza
qué negra melancolía
en el crepúsculo estival
tan tipico de Bruselas!
Qué remordimiento también
de todo aquello de entonces
que no me atreví a confesarte,
no supe abrirme contigo
-¿como te lo iba a decir?-
de las tormentas aquellas
que arreciaban ya por dentro
y también por fuera de mí,
en la exposicion de noche
no recuerdo donde en Madrid,
mirando el cuadro de Renoir
la ultima vez que te vi

A punto ya de decidir,
de decir adiós a un mundo
a un ambiente que no comprendí
(que no podia comprender)
¿Locura, alucinación,
extravío el enroque aquél
terminante y tan radical
el sentirme libre de pronto
...y mejor que otros también
-¡que el juicio no lo perdí! (...)-
mirando al cielo de nubes
cuando me decidí a escapar,
en la noche aquella en Madrid?

¿Acaso fui cobarde, huí
del fantasma del Pánico
huyendo en el fondo de tí
mi amiga fiel o más tal vez?
¡que no te tuve mas que a tí!
Donde quiera que ahora estés
o lo que fue despues de tí
antes de tu muerte precoz
¡te pido perdón Mariví!

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